Agencias / Ciudad de México.- La aerolínea más grande de América Latina, Latam Airlines, ha anunciado en un comunicado de este martes que ha iniciado “un proceso voluntario de reorganización y reestructuración de su deuda bajo la protección del Capítulo 11 de Estados Unidos.”.

El paso se debe al “impacto sin precedentes” del nuevo coronavirus en la industria de la aviación.

El director general de la aerolínea, Roberto Alvo, señaló que implementaron diversas medidas en un intento de mitigar la disrupción de vuelos por la pandemia, pero el colapso de la demanda y los ingresos decantaron la balanza hacia la reorganización financiera para reducir la deuda de Latam y obtener nuevas fuentes de financiamiento.

Al presentar la solicitud para iniciar la reorganización bajo la protección del Capítulo 11 de de la Ley de Quiebras de EEUU, Latam y sus filiales esperan “resurgir como negocios más ágiles, resilientes y sostenibles”, pero de todas formas continuarán operando vuelos de pasajeros y de carga durante ese proceso y se comprometen a “preservar la continuidad de su negocio”.

Asimismo, la aerolínea seguirá pagando a sus empleados y proveedores por los bienes y servicios prestados y asegura que las agencias de viajes y otros socios comerciales no se verán afectados por esta situación. “Se honrarán todos los pasajes actuales y futuros, así como los vouchers de viaje, millas y beneficios de viajero frecuente y políticas de flexibilidad”, agrega en el comunicado.

El grupo ya ha asegurado el financiamiento adicional de 900 millones de dólares de las familias Cueto y Amaro y de Qatar Airways, dos de sus mayores accionistas, bajo una estructura de deudor en posesión (DIP, Debtor in Possession).

Las entidades de LATAM Airlines Group S.A. incluidas en la solicitud de reorganización por quiebra incluyen las de Chile, Perú, Colombia, Ecuador y Estados Unidos, pero no las que se encuentran en Argentina, Brasil y Paraguay.

“Las entidades de Latam en Brasil continúan conversaciones con el Gobierno brasileño con respecto a los siguientes pasos, buscando apoyo financiero para las operaciones del grupo en Brasil”, detalla el comunicado, en el que se explica que algunas filiales no están incluidas en el proceso de reorganización “debido a la naturaleza de su estructura de deuda y a su situación financiera actual”.

El director general de la compañía, Roberto Alvo, describió a Latam como “sana y rentable” antes de la pandemia que ha paralizado los vuelos en todo el mundo.

“Estamos deseando llegar a un futuro post COVID-19 y nos centramos en transformar nuestro grupo para adaptarnos a una forma de volar nueva y en evolución, con la salud y seguridad de nuestros pasajeros y empleados como algo fundamental”, dijo en un comunicado anunciando la declaración de bancarrota.

En el proceso estaban incluidas la matriz y sus filiales en Colombia, Perú y Ecuador, así como sus operaciones en Estados Unidos.

Latam no incluyó a sus filiales en Argentina, Brasil y Paraguay. La compañía dijo estar en conversaciones con el gobierno brasileño sobre cómo proceder con sus operaciones allí.

En Chile un comunicado del Ministerio de Hacienda señaló que “Latam es una empresa estratégica para Chile” y agregó que el gobierno analizará “la conveniencia y oportunidad para contribuir al éxito del proceso de reorganización de Latam”.

La nota precisó que en Chile la compañía genera unos 10.000 empleos directos y otros 200.000 indirectos y que importantes sectores, como el agrícola, industrial, minero y turístico dependen de los servicios de la aerolínea.

El gobierno chileno espera que una reorganización permita la continuidad operacional de la empresa, concluyó el comunicado.

El ministro de Hacienda, Ignacio Briones, declaró que si Chile toma “la decisión país” de ayudar a Latam, ella puede ir desde la inyección de recursos frescos hasta otorgar garantías.

La solicitud de protección por bancarrota contaba con el apoyo de dos familias con importante participación en la compañía -la familia Cueto en Chile y la familia Amaro en Brasil-, así como el inversionista Qatar Airways, que tiene una participación del 10%, señaló la firma. Latam es la mayor operadora de Sudamérica por tráfico de pasajeros. El año pasado operó más de 1,300 vuelos diarios y transportó a 74 millones de pasajeros.

La firma tenía una flota de más de 340 aviones y casi 42,000 empleados en nómina, según su último balance anual. En 2019 reportó beneficios de 190 millones de dólares. Latam llegó a un acuerdo el año pasado para vender una participación del 20% a Delta Air Lines por 1,900 millones de dólares. Su comunicado del martes no mencionó a la compañía con sede en Atlanta.

El director general de Delta, Ed Bastian, expresó su confianza en la gestión de Latam en un comunicado enviado por correo.

“Las aerolíneas de todo el mundo se han visto devastadas por la pandemia de COVID-19, para la que ningún plan de negocio podría haber preparado adecuadamente. Seguimos firmemente comprometidos a nuestra alianza con Latam y creemos que saldrá con éxito como una aerolínea más fuerte y socia de Delta en el largo plazo”, afirmó.

No indicó si Delta proporcionaría más apoyo financiero, y la empresa declinó hacer más comentarios.

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