Agencias/Ciudad de México.- Han pasado dos meses desde que la pequeña localidad de Greiz, en Turingia, se convirtió en uno de los primeros lugares de Alemania donde se introdujo el controvertido sistema de “tarjetas de pago” para los solicitantes de asilo. Según la administradora estatal Martina Schweinsburg, de la conservadora Unión Cristianodemócrata (CDU), la apuesta ha sido un éxito.

En su opinión, la medida ha aliviado las tensiones en Greiz, ubicada en el este de Alemania, porque ver a personas no alemanas pagando en efectivo aparentemente molestaba a algunos ciudadanos. “Cuando van al supermercado y compran comida por 20 euros y desenrollan un enorme fajo de billetes para sacar uno de 100 euros, no da una buena impresión”, explica Schweinsburg a DW, sentada en su oficina.

Si esto es cierto, sin embargo, se trata apenas de un efecto secundario. El objetivo de la iniciativa de las tarjetas de pago, que seguramente estará extendida por toda Alemania en 2025, es evitar que los beneficios se envíen fuera del país o se usen para pagar a traficantes de personas en el extranjero.

Aunque se discuten varias versiones, el modelo de Greiz es sencillo y podría extenderse: quienes soliciten asilo recibirán la mayor parte de sus 496 euros mensuales a través de una tarjeta con un chip especial, mientras que el resto (cerca de 100 euros), “dinero para el bolsillo”, lo recibirán en efectivo. Unos 200 de los 730 solicitantes de asilo que viven en Greiz han recibido ya la tarjeta. Se espera que el resto la tenga en sus manos a comienzos de marzo.

La tarjeta puede usarse en cualquier tienda que acepte pagos con Mastercard, pero solo dentro de Greiz, y no sirve para realizar compras por internet. Esto es bueno para los grandes supermercados, pero no para las tiendas pequeñas.

Greiz, como Alemania en general, no es muy afín a los pagos con tarjeta. De hecho, las cafeterías y puestos de comida rápida, por ejemplo, aceptan solo efectivo casi en todas partes. Ninguna de las tiendas de comida asiática o de Medio Oriente visitadas por DW en el centro de Greiz aceptan pagos con tarjeta, aunque el propietario de una tienda consultada dijo que estaba planeando la adquisición de un lector de tarjetas, pensando en quienes solo podrán pagar con ella.

Schweinsburg dice que ella ha escuchado solo una queja. “Una mujer de un país de Medio Oriente reclamó que ya no puede pagar las deudas de su casa, y mis colegas le explicaron claramente que el dinero es para financiar su vida en Alemania, no las deudas que tenga en su país de origen”.

El fin último de esta tarjeta, aunque rara vez se dice en voz alta, es desalentar la inmigración. Según Schweinsburg, 15 personas “de la antigua Yugoslavia” rechazaron la tarjeta y abandonaron el país de inmediato, “pero simplemente se fueron, no dijeron por qué, así que no podemos demostrar estadísticamente que se hayan ido por lo de la tarjeta”.

El concejal Holger Steiniger, del partido La Izquierda, votó a favor del plan, a pesar de que su partido está oficialmente en contra de la medida. “Tiene más efectos positivos que inconvenientes”, dice a DW. “Mira el estado de ánimo en la ciudad”, añade. Con esto se refiere al hecho de que 29 por ciento de los votantes de Greiz apoyaron al partido antiinmigración AfD en las últimas elecciones federales de 2021, con lo que superaron largamente a los socialdemócratas, que con 22 por ciento se quedaron con el segundo lugar.

“Con esta tarjeta, puedo desmantelar un montón de mentiras y noticias falsas”, explica Steiniger. “La gente puede ir a comprar, pero no sacar dinero en efectivo, y así no hay forma de pagar a los traficantes o lo que sea”, apunta. Esto último se ha vuelto importante para él, especialmente cuando habla con los vecinos que están convencidos de que el dinero se envía de inmediato al extranjero, pese a que no existe evidencia al respecto.

Lo único que critica es que solo pueda usarse dentro de Greiz, porque eso limita fuertemente la libertad de circulación de los solicitantes de asilo. “La tarjeta básicamente reintrodujo la obligación de permanecer en un lugar determinado”, sostiene.

Pero otros no están tan contentos. Peter Lückmann, director de la organización de ayuda Aufandhalt, dice que los solicitantes de asilo no están felices con el plan. “No hemos encontrado a nadie con el coraje para hablar del tema”, explica a DW, “porque lo que digan seguramente será crítico y las autoridades tienen las herramientas administrativas para hacerles la vida aún más difícil”.

Lo que ha escuchado es que la tarjeta es demasiado restrictiva. “Si pudieran usarla en todos los lugares donde se puede usar una tarjeta bancaria normal, como para comprar un café o ir a una peluquería, valdría la pena”, explica, pero la realidad es que no puede usarse en todas partes. Agrega que el problema más importante, el de envío de dinero al extranjero, tiene una buena razón. Asimismo, señala que muchos de los solicitantes de asilo a los que ayuda mandan ese dinero a sus países “porque sus familias realmente dependen de él para sobrevivir”.

Da tu opinión

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.