Agencias / Ciudad de México.- El gobierno del Presidente Nicolás Maduro dijo el domingo que abatió a unos “mercenarios” y detuvo a otros cuando intentaron una incursión marítima al país procedentes de Colombia en horas de la madrugada.
El supuesto grupo buscaba “incrementar el espiral de violencia y generar caos en la población”, dijo el ministro del Interior, general Néstor Reverol, en una declaración a la televisora del Estado a primeras horas de la mañana.
“Pretendieron realizar una invasión por vía marítima, un grupo de mercenarios terroristas procedentes de Colombia, con la finalidad de cometer actos terroristas en el país, asesinato a líderes del gobierno revolucionario”, agregó el funcionario, sin anunciar medidas especiales de seguridad ni detalles.
En el operativo murieron ocho personas y dos fueron detenidos, dijo poco después el presidente de la oficialista Asamblea Nacional Constituyente, Diosdado Cabello, el segundo hombre más poderoso del oficialismo, sin precisar más información.
“Hemos logrado desactivar un movimiento de incursión a nuestro territorio, gracias a trabajos de inteligencia”, agregó en una declaración por el canal de televisión oficial.
Cabellos destacó que podrían ser más los fallecidos dado que los abatidos cayeron justo en el momento que “llegaron a la costa” del balneario de Macuto en La Guaira, donde “hubo un enfrentamiento, hubo disparos”.
Los presuntos atacantes, según Reverol, usaron lanchas rápidas y llegaron a las costas de La Guaira, una población costera venezolana cercana a la capital, Caracas. En Caracas, la presencia de policías y militares en las calles es similar a la de los últimos días bajo una cuarentena nacional que ordenó el gobierno desde inicios de marzo para enfrentar el brote de coronavirus, según testigos Reuters.
En declaraciones a la televisión estatal, Cabello afirmó que no hay duda que se trata de “un plan orquestado por Estados Unidos”, resaltando que uno de los detenidos “es un narcotraficante, que admitió que era un supuesto “agente de la DEA, dicho por el mismo”. Los atacantes portaban uniformes y le incautaron un importante lote de “armas de alto calibre, teléfonos satelitales, entre otros equipos y documentos.
Cabello vinculó a los atacantes con Cliver Alcalá, un general de división retirado del Ejército de su país, señalado de ser el cabecilla de los desertores militares venezolanos.
Alcalá, sancionado por Estados Unidos en 2011 por presuntamente suministrar misiles tierra-aire a las guerrillas de las FARC en Colombia a cambio de cocaína, fue acusado en marzo —junto con Maduro— de ser uno de los capos de una conspiración “narcoterrorista” que presuntamente enviaba 250 toneladas de cocaína a Estados Unidos cada año.
Actualmente Alcalá está bajo custodia federal en Nueva York a la espera de un juicio, luego de entregarse en Colombia, donde vivía desde 2018.
“Vamos a enfrentar con todos los instrumentos que nos garantiza la Constitución” y “el uso de la fuerza donde sea necesario para preservar el orden interno. Y quienes así lo asuman de atacar la institucionalidad de Venezuela tendrán que asumir también las consecuencias”, añadió Cabello.
Previamente, Cabello en una declaración que circula en las redes sociales llamó a los residentes de todo el país, incluidos pescadores a lo largo de la línea costera de unos 2.800 kilómetros, a reportar de inmediato cualquier actividad sospechosa que vean.
“Ha sido neutralizado un nuevo intento de la derecha y el imperialismo norteamericano”, pero “es necesario que nos activemos todos”, manifestó Cabello. “Hemos logrado darles un gran golpe, pero necesitamos seguir golpeándolos para que más nunca se les ocurra intentarlo” de nuevo, insistió.
Casi 60 países, entre ellos Estados Unidos y Colombia, reconocen al líder opositor Juan Guaidó como presidente legítimo. Guaidó como presidente de la Asamblea Nacional, de mayoría opositora, se autoproclamó mandatario interino en 2019 por considerar que la reelección de Maduro en 2018 fue fraudulenta.
Maduro repetidamente acusa al gobierno del presidente colombiano Iván Duque de ser parte de un complot en su contra y albergar en su territorio a mercenarios y campamentos donde entrenan para “agredir” a Venezuela.
Estados Unidos, por su parte, lidera una campaña para expulsar a Maduro, acusándolo de narcotraficante y ofreciendo una recompensa de 15 millones de dólares por su arresto. Estados Unidos también aumentó las severas sanciones, enfocadas en buena medida en el sector petrolero venezolano para ahogar financieramente a Maduro. Las exportaciones de petróleo son la principal fuente de ingresos de divisas en Venezuela.


















