Agencias, Ciudad de México.- Tider dejará de cobrar hasta el 65.3 % de recargo en un sistema de tarifas personalizadas que es adjudicado por el análisis de los datos personales realizado por el algoritmo.

Los usuarios mas veteranos de Tinder+ (por el año de nacimiento y no por horas semanales swipeando) ganaron una esta semana. La mega popular aplicación de citas anunció que dejará de cobrar más a los usuarios mayores de 30 años por usar sus servicios premium.

La decisión es aplaudida por los que piensan que no es justo que las personas maduras no solo tengan que luchar contra un algoritmo matemático para determinar si son atractivas a pesar de tus canas, sino que además deben pagar un sobreprecio aunque tienen más posibilidades de pasar el fin de semana solos en casa, abrazados a una almohada.

Informantes anónimos que se registraron en Tinder+ en Brasil, Corea, Estados Unidos, Holanda, India y Nueva Zelandia señalaron que los usuarios con más edad pagaban una cifra “substancialmente superior” que los más jóvenes. Pertenecer al selecto grupo de Tinder+ permite funciones especiales como swipear y dar likes de manera ilimitada, la posibilidad de retroceder y mirar tu último swipeo, y otorgar cinco “super likes” diarios.

Los colaboradores del estudio patrocinado por Mozilla y Consumers International aseguraron que los usuarios en edades comprendidas entre los 30 y los 49 años pagaban, en promedio de, 65.3 % más que los participantes con menos edad en todos los países estudiados, menos en Brasil.

La tecnológica anunció en un comunicado, que también celebró sus 10 años de actividades con una saludable expansión en clientes y servicios, que no seguirá cobrando cuotas de suscripción adicionales a los que no nacieron en la generación de los millenials.

“El año pasado dejamos de ofrecer precios reducidos a nuestros miembros menores en Estados Unidos, Australia y más reciente en el Reino Unido. Recientemente anunciamos que eliminaremos los precios basados en la edad para todos nuestros miembros y en todos los mercados para el final del segundo trimestre de este año”.

La firma defendió su decisión inicial de cobrar más por los servicios adicionales porque deseaba que fuera más barato y accesible para sus miembros más jóvenes, quienes probablemente seguían en bachillerato o comenzando una carrera universitaria.

Pero los problemas no se hicieron esperar y la aplicación de citas recibió al menos una demanda colectiva por la discriminación por edad en sus tarifas. Así Tinder se comprometió a rectificar, pero sólo en estados como California, donde tuvo que negociar en una querella judicial.

Un detallado estudio, publicado por la organización Consumers International sobre la personalización de precios en internet, determinó que en Holanda existían 31 precios distintos por el mismo servicio de Tinder. El segundo país con más tarifas era Corea con 26.

Mientras que en Nueva Zelandia, los usuarios pagaban hasta 25 tarifas, desde un mínimo de 4.95 dólares hasta 24.54 dólares. India tenía 19 escalas de precios pero el rango era menor, con un monto promedio de 8.09 dólares (con tarifas entre 4.52 y 10.24 dólares). El país con diferencias menos escandalosas era Brasil, con dos precios que variaban de 3.02 a 3.61 dólares.

El informe concluyó que las regulaciones sobre la protección no son el único basamento legal que puede ser usado para frenar los precios personalizados. Las leyes de protección de la competencia y las leyes de protección al consumidor también pueden servir de fundamento para tomar acciones para evitar esa práctica extendida en el mundo digital.

Agregó que algunos expertos han argumentado que también se pueden utilizar leyes contra la discriminación y la igualdad para combatir los precios diferenciados según los perfiles individuales, lo que sugiere que se les podría exigir a las compañías la protección o la exoneración de personas que pertenezcan a grupos vulnerables.

Pero los consumidores pocas veces se dan cuenta de que son víctimas de una política de precios personalizados, lo que dificulta la presentación de demandas colectivas contra las firmas que realicen esta práctica.

Un usuario neozelandés expresó preocupación sobre el uso que el algoritmo de Tinder hace de sus datos personales desde que se enteró de los precios personalizados. Fue usuario esporádico de Tinder+ durante cinco años hasta que hace seis meses decidió cancelar su cuenta porque temía por su privacidad.

“La aplicación no decía nada sobre cómo los precios podían diferir entre los usuarios. Me preocupa el tipo que información personal que usa la aplicación sobre mi. Es un asunto de transparencia algorítmica y el uso ético de los datos. Para mí se trata de permitir al usuario tomar una decisión informada”, dijo el usuario de 51 años que usó un nombre ficticio para declarar a la publicación Stuff.

Tinder aseguró en su comunicado que la orientación sexual, el género, la raza, la religión o ninguna otra característica democrática nunca ha sido divulgada o ha influido de forma alguna en el cálculo del precio de sus servicios.

La investigadora Cherie Lacey dijo que no se trata de un concepto nuevo y que podría realizarse de una manera justa y transparente. La única manera de decidir cuánto debes pagar es que el algoritmo tenga acceso a tus información personal. Para Lacey el dilema es saber cuándo es correcto que personas diferentes paguen distintos precios.

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