Agencias/Ciudad de México.- El orden posterior al 7 de octubre en Oriente Medio, si es que existe, apenas se sostiene con altos el fuego condicionados y amenazas mutuas.

Irán ha sufrido severos golpes, aunque no los suficientes como para alterar su postura en la mesa de negociaciones. Sus aliados Hezbollah en Líbano y Hamás en Gaza están debilitados, pero siguen operativos, mientras Israel sigue lanzando ataques con regularidad contra ambos. El primer ministro Benjamin Netanyahu enfrenta una creciente presión para traducir los logros militares en dividendos claros de cara a las elecciones de finales de este año.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que presume de sus capacidades para forjar la paz, aún parece buscar un acuerdo nuclear con Irán y una paz más amplia en Oriente Medio. Pero hasta ahora, las conversaciones no han producido resultados y ambos países están empantanados en un enfrentamiento cada vez más tenso por el estrecho de Ormuz.

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Las grandes operaciones militares se han detenido, pero las quejas de fondo —que se remontan a mucho antes del ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023— no se han abordado. Millones de personas siguen desplazadas, y muchos temen que los combates puedan reanudarse en cualquier momento.

“Los altos el fuego no arreglan nada; solo evitan que las cosas empeoren”, afirmó Michael Ratney, exembajador de Estados Unidos en Arabia Saudí. “Son parte de una respuesta a un problema político inmediato, que es que (Trump) necesita salir de la guerra y no logra encontrar cómo hacerlo”.

Un estrecho cerrado y un creciente enfrentamiento con Irán

Durante semanas, Trump ha oscilado entre amenazas de desatar ataques importantes contra la infraestructura de Irán —en un momento dado, llegó a amenazar con acabar con “toda una civilización”— e intentos de negociar un acuerdo sobre su programa nuclear y otras disputas que se remontan a décadas.

Esta semana prorrogó un alto el fuego, pero indicó que mantendría un bloqueo naval de Estados Unidos sobre los puertos iraníes. El miércoles prometió atacar las lanchas rápidas iraníes en el estrecho de Ormuz, que Teherán ha estrangulado de facto desde el inicio de la guerra, lo que desató una crisis energética mundial.

Irán no ha dado ninguna señal pública de que esté dispuesto a hacer concesiones sobre su programa nuclear, sus misiles balísticos o su apoyo a aliados regionales. Sostiene que el estrecho seguirá cerrado hasta que Estados Unidos levante su bloqueo e Israel detenga los ataques contra grupos respaldados por Irán como Hezbollah.

Ninguna de las partes parece querer una guerra a gran escala. Una nueva ronda de conversaciones sobre el alto el fuego pareció desmoronarse el sábado en Pakistán cuando el ministro de Exteriores de Irán abandonó Islamabad y Trump ordenó a los enviados estadounidenses que no acudieran.

A juzgar por sus declaraciones en redes sociales, los dirigentes iraníes parecen haber concluido que pueden resistir el bloqueo durante más tiempo del que Trump puede soportar el alza de los precios de la gasolina y una guerra impopular, especialmente con las elecciones legislativas de mitad de mandato en Estados Unidos, que se realizarán a finales de este año.

Jon Alterman, presidente del área de Seguridad Global y Geoestrategia del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, con sede en Washington, señaló que los antecedentes de Trump muestran que sus instintos se inclinan por acaparar titulares y anunciar resultados rápidos.

“La parte más visible de los combates se ha detenido, pero los esfuerzos menos visibles avanzan a toda marcha”, manifestó. “Los altos el fuego pueden parecer cómodos, pero consolidan patrones insostenibles, donde una de las partes siente que ha perdido la urgencia de resolver el conflicto subyacente”.

Una frágil tregua en Líbano

Una tregua en Líbano, acordada la semana pasada, se ha mantenido en gran medida fuera de la zona fronteriza, donde los combates continúan. Israel ha indicado que planea ocupar indefinidamente una franja del sur de Líbano. Hezbollah, respaldado por Irán y que no es parte oficial de la tregua, exige que Israel se retire.

Trump anunció el jueves una extensión de tres semanas de la tregua tras una reunión entre funcionarios israelíes y libaneses en la Casa Blanca.

Estados Unidos e Israel han exigido que el gobierno libanés asuma la responsabilidad de desarmar a Hezbollah. Beirut intentó aplicar parte de un plan para hacerlo antes del estallido de los recientes combates. Pero los líderes libaneses reconocieron la limitación en su capacidad, y sus esfuerzos dieron pocos resultados, ya que Hezbollah conservó la capacidad de disparar miles de misiles y drones hacia el norte de Israel durante los últimos dos meses.

Dado que Beirut no quiere arriesgarse a una guerra civil al confrontar directamente al grupo armado, especialmente mientras Israel ocupa territorio libanés, el alto el fuego ofrece cierto alivio.

Como en Gaza, las fuerzas israelíes han trazado una “línea amarilla” en el sur de Líbano, demoliendo viviendas que, según Israel, eran utilizadas por Hezbollah, impidiendo que la gente regrese y anunciando ataques contra personas que, afirma, son combatientes que intentan cruzarla. Muchos libaneses temen un regreso a la ocupación israelí del sur entre 1982 y 2000, que terminó tras años de ataques mortales de Hezbollah contra tropas israelíes.

El miércoles, un día antes de las conversaciones en Washington, los ataques israelíes provocaron la muerte de una conocida periodista libanesa que cubría el sur de Líbano e hirieron a otra reportera. Autoridades de salud indicaron que las fuerzas israelíes dispararon contra un equipo de ambulancia que intentaba rescatar a la periodista Amal Khalil y lo obligaron a dar la vuelta. Israel negó haber atacado a periodistas o a equipos de rescate.

El alto el fuego en Gaza se mantiene, sin que se vislumbre el fin de su sufrimiento

Un alto el fuego mediado por Estados Unidos y alcanzado en octubre condujo a la liberación de los últimos rehenes que permanecían en manos de Hamás y ha detenido las grandes operaciones militares. Pero Israel aún lleva a cabo ataques regulares contra lo que, asegura, son objetivos de combatientes. Las autoridades sanitarias de Gaza, consideradas por lo general fiables por agencias de la ONU y expertos independientes, han informado la muerte de más de 790 palestinos desde el alto el fuego del año pasado, entre ellos, unos 225 niños. También se han producido ataques ocasionales contra fuerzas israelíes.

Israel afirma que su retirada de la mitad de Gaza que controlan sus fuerzas, el regreso de cientos de miles de desplazados, el establecimiento de una nueva autoridad política y la reconstrucción, desesperadamente necesaria, dependen de que Hamás se desarme, algo de lo que el grupo no ha dado señales.

Hamás sostiene que ha presentado propuestas para renunciar a sus armas mientras busca nuevas concesiones israelíes y acusa a Israel de violar el alto el fuego.

Eso ha dejado a la gran mayoría de los más de 2 millones de habitantes de Gaza confinados en extensos campamentos de tiendas o en las ruinas de sus hogares, sin que se vislumbre el fin de su sufrimiento.

Israel afirma que tiene derecho a responder a cualquier violación del alto el fuego o a cualquier movimiento a través de otra “línea amarilla” establecida en la franja. Las autoridades sanitarias afirman que decenas de civiles han muerto en los ataques.

Se ha establecido un comité de tecnócratas palestinos para gobernar Gaza de manera temporal, pero Israel no les ha permitido entrar desde Egipto, y Hamás aún gobierna la mitad del territorio.

Comienza el primer juicio público en Siria a funcionarios de la era Assad

El primer juicio público en Siria contra funcionarios vinculados al régimen del expresidente Bashar Assad comenzó en Damasco el domingo.

Atef Najib, un exgeneral de brigada del ejército sirio que fue jefe de la Rama de Seguridad Política en la provincia sureña de Daraa bajo el mando de Assad y que también es primo del expresidente, compareció ante el tribunal para enfrentar cargos relacionados con “crímenes contra el pueblo sirio”, informó la agencia estatal de noticias SANA.

Najib ocupaba ese cargo en 2011, cuando fueron arrestados y torturados unos adolescentes que garabatearon grafiti contra el gobierno en la pared de una escuela en Daraa. El caso se convirtió en un catalizador de protestas masivas contra las políticas represivas de las fuerzas de seguridad del gobierno de Assad.

Las autoridades respondieron a las protestas con una represión brutal y las marchas derivaron en una guerra civil de 14 años que terminó con la caída de Assad en diciembre de 2024, tras una fulminante ofensiva rebelde. Assad huyó a Rusia, mientras que la mayoría de los miembros de su círculo íntimo también escaparon de Siria.

Assad y su hermano, Maher, excomandante de la 4ª División Acorazada del ejército sirio —a la que activistas de la oposición siria han acusado de asesinatos, torturas, extorsión y tráfico de drogas, además de operar sus propios centros de detención— fueron acusados en ausencia, junto con otros ex altos funcionarios de seguridad.

Najib fue el único de los acusados que fue detenido y estuvo presente en persona en el tribunal el domingo para una sesión preparatoria del juicio, que continuará el próximo mes.

Una multitud se reunió ante el juzgado para celebrar. Baraa Abdulrahman, portavoz del Ministerio de Justicia sirio, declaró que el juicio “es de gran importancia para la independencia del poder judicial, para la transparencia y la rendición de cuentas”.

Uno de los demandantes, Ramez Abu Nabbout, relató que su hermano, padre de tres hijos, fue asesinado cuando las fuerzas de seguridad abrieron fuego contra los manifestantes en la mezquita Omari de Daraa.

“Era un civil y pacífico, pero Atef Najib recibió a los (manifestantes) pacíficos con disparos”, dijo. “Por supuesto esperamos que Atef Najib sea condenado rápidamente y reciba la sentencia más severa, que es la pena de muerte”.

El gobierno del presidente interino Ahmad al-Sharaa ha enfrentado críticas por los retrasos en poner en marcha un prometido proceso de justicia transicional. Siria lucha por recuperarse tras 14 años de guerra civil que dejaron un estimado de medio millón de muertos, millones más de desplazados y al país golpeado y dividido.

Ahora las autoridades parecen estar avanzando con mayor determinación para procesar a funcionarios vinculados a Assad.

Las autoridades sirias arrestaron el viernes a Amjad Yousef, un exfuncionario de inteligencia que apareció en un video filtrado hace cuatro años que supuestamente lo mostraba a él y a sus compañeros ejecutando a decenas de prisioneros con los ojos vendados y encadenados en el suburbio damasceno de Tadamon durante la guerra civil del país.

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