Agencias/Ciudad de México.- Esta composición muestra vistas de los ciclones del polo norte de Júpiter en tres longitudes de onda de luz diferentes (microondas, visible y ultravioleta) capturadas por la misión Juno de la NASA.

Estas diferentes perspectivas han permitido a los científicos de Juno deducir que no todos los ciclones polares jovianos son iguales.

La imagen infrarroja, en el extremo derecho, se derivó de los datos recopilados por el instrumento JIRAM (Jovian Infrared Auroral Mapper) de la nave espacial. La imagen compuesta en el centro fue recopilada por el generador de imágenes de luz visible JunoCam. Aunque tomadas con instrumentos separados que registran ambas longitudes de onda de luz diferentes, las imágenes muestran las tormentas polares del norte de Júpiter bien definidas y de tamaño similar.

Los datos de la izquierda, recopilados por el MWR (Microwave Radiometer) de Juno, muestran las tormentas polares bajo otra luz. MWR permite a Juno ver profundamente en Júpiter registrando las emisiones de microondas del planeta. En el gráfico del MWR, las tormentas polares en las posiciones de las 4 y las 6 en punto tienen firmas de microondas brillantes, lo que indica que se extienden muy por debajo de las cimas de las nubes, al menos 100 kilómetros por debajo. El tamaño de estas dos tormentas es comparable al que se encuentra en las imágenes de luz visible e infrarroja, pero las otras tormentas, vistas a través del MWR, tienen una intensidad de emisiones notablemente reducida.

Otra disparidad en el gráfico MWR frente a la luz visible y el infrarrojo se puede ver en cómo los datos representan el ciclón central. En las imágenes de luz infrarroja y visible se evidencia el ciclón central; con los datos de MWR, casi desaparece. Esta disparidad indica que la estructura subsuperficial del ciclón central debe ser muy diferente de la de las tormentas circundantes.

JIRAM “ve” en luz infrarroja no visible para el ojo humano. Capta el brillo infrarrojo del calor de la atmósfera superior de Júpiter, sondeando la parte superior de la capa meteorológica y los huecos en las nubes, permitiendo vislumbrar a una profundidad de entre 50 y 70 kilómetros por debajo de las cimas de las nubes de Júpiter.

Las imágenes de luz visible de JunoCam captan la luz solar reflejada, con una vista muy similar a la que vería el ojo humano si una persona pudiera viajar junto con Juno, explica la NASA en un comunicado.

Al igual que JIRAM, el instrumento MWR registra el brillo de la atmósfera de Júpiter, pero el brillo resulta de la temperatura a profundidades inferiores a lo que se puede alcanzar con observaciones previas de naves espaciales o desde la Tierra. Los seis canales de radio del MWR miran progresivamente más profundamente debajo de las cimas de las nubes visibles, con un rango desde la parte superior de las nubes (para el canal de frecuencia más alta) hasta 320 kilómetros o más por debajo (para el canal de frecuencia más baja).

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