Agencias/Ciudad de México.- En la actualidad el cine mexicano se encuentra en uno de sus mejores momentos, a pesar de las tantas y típicas comedias románticas o remakes que se exhiben en salas de cine; también es posible encontrarnos con algunas de las obras de grandes artistas, directores y directoras, ya sea en muestras de cine, festivales o plataformas de streaming.

Este año, títulos como Noche de fuego, Sin señas particulares y Los lobos solo nos recuerdan el talento y la valentía de los cineastas mexicanos comprometidos con importantes temas sociales y que afectan al país. Afortunadamente, estas cintas llaman la atención de importantes premiaciones en el mundo.

Se acaba de anunciar que Noche de Fuego será la encargada de representar a México en los Premios Óscar, mientras que Los Lobos hará lo mismo en los Premios Goya.

Noche de Fuego, dirigida por Tatiana Huezo, se convirtió en la revelación más importante del año. La película es un retrato de la violencia provocada por el crimen organizado, pero de manera más específica hacia las mujeres. Esta historia busca mostrar cómo es crecer en un mundo donde la violencia está normalizada, pero no por eso es menos terrible. Las niñas crecen sin poder ser niñas, disfrazadas de hombres, ocultas bajo la tierra en un intento por evitar el destino que ya las marcó al vivir donde viven.

Por otro lado, Los Lobos, de Samuel Kishi, es, en muchos sentidos, una cinta autobiográfica que nos explica cómo unos niños usan su imaginación para sobrellevar el día a día en un mundo nuevo y extraño. Además de ser una pequeña muestra de lo que sucede una vez que se inicia una nueva vida en otro país, Los Lobos en realidad le da prioridad a las consecuencias del sacrificio y la gran resiliencia infantil.

Estas películas son perfectas para representar el cine nacional en un año que tenía propuestas muy interesantes, como El Diablo entre las Piernas la más reciente cinta de Arturo Ripstein, también conocido por El castillo de la pureza y Profundo Carmesí. Como ya es costumbre, este director nos ofrece un vistazo a la intimidad de una pareja complicada y ejemplo de ciertos clichés a los que sabe darles la vuelta sin problema. Protagonizada por Silvia Pasquel y Alejandro Suárez, el director mantiene su postura ante temas como el sexo, la nostalgia, las relaciones y la dependencia, pero ahora enfocados en la vejez que termina por hacer más palpables los problemas del matrimonio.

Otra de las favoritas era Sin Señas Particulares es una de las grandes sorpresas de este año. Dirigida por Fernanda Valadez y escrita por Astrid Rondero, la cinta cuenta la nada extraña historia de Magdalena (Mercedes Hernández) que realiza un viaje para buscar a su hijo desaparecido. Aunque toca temas que ya son de uso común en el cine y la televisión nacional como las ciudades devastadas por el narco y los fallidos intentos por cruzar a Estados Unidos, la forma en la que los aborda es bastante emotiva y trascendente. Desde el punto de vista de la ausencia, la película logra conmover al público que sabe que la trama busca confrontar la indiferencia social. En muchos sentidos, esta obra complementa perfectamente el trabajo de Tatiana Huezo.

Otra opción, que tal vez hubiera sido algo polémica era Danyka, dirigida por Michael Rowe y protagonizada por Demián Bichir. La cinta cuenta cómo un hombre de cincuenta años se enamora de una joven. El director busca sacudirse de los clichés de este tipo de romances para enfocarse en cómo una atracción por alguien más joven funciona casi como un vistazo fantasmal a nuestro pasado y lo que pudimos ser.

Selva Trágica, dirigida por Yulene Olaizola, era el título más arriesgado de todos, pues utiliza elementos de horror para contar esta historia sobre el colonialismo, la violencia humana y la persistencia y poder de las leyendas y tradiciones que les dan más poder a las mujeres que la sociedad actual.

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