Agencia / Basile- Funcionarios migratorios de Estados Unidos dicen que tienen un plan si los centros de detención son afectados por brotes de coronavirus: trasladarán a las personas con síntomas graves a hospitales con “experiencia en atención de alto riesgo”.

Pero muchas instalaciones, cada una con cientos de personas, están en comunidades remotas, lejos de hospitales capaces de manejar una avalancha de pacientes con COVID-19. Los brotes en esos centros podrían desbordar los hospitales locales, amenazando su capacidad de tratar a residentes y detenidos, indicó la agencia Reuters.

Un tercio de los 43,000 inmigrantes detenidos al 2 de marzo estaban en instalaciones que tienen sólo un hospital, o ninguno, con camas de cuidados intensivos dentro de los 40 kilómetros, según un análisis de Reuters de datos del Directorio de Hospitales Estadounidenses y de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE).

La escasez de atención disponible es especialmente grave en Louisiana, según entrevistas con trabajadores de salud y empleados actuales y antiguos de centros de detención. El gobierno del presidente Donald Trump ha cuadruplicado el número de detenidos en el estado, a casi 7,000, como parte de una mayor represión de inmigración, informó Reuters.

El centro más cercano a cuatro de los sitios de Louisiana, que en conjunto mantienen un promedio de 3,700 detenidos, es el Winn Parish Medical Center, con sólo 46 camas y cinco camas de cuidados intensivos. Las pequeñas instalaciones rurales tendrían que enviar pacientes a hospitales regionales más grandes.

Médicos y enfermeras de hospitales de distinto tamaño dijeron que un brote severo en incluso un solo centro de detención podría abrumar su capacidad de respuesta.

Uno de los cuatro centros, por ejemplo, es el LaSalle ICE Processing Center en Jena, Louisiana, uno de los más grandes del país con un promedio diario de aproximadamente 1,200 detenidos. Los hospitales más grandes más cercanos están a unos 64 kilómetros de distancia, en Alexandria.

“No tenemos suficiente personal o equipo para manejar algo así”, dijo una enfermera del Rapides Regional Medical Center en Alexandria. Contó que los trabajadores han estado rellenando con cinta adhesiva los marcos de las puertas para tener improvisadas salas de aislamiento.

Seis detenidos de ICE, cinco en Nueva Jersey y uno en Arizona, han dado positivo por la enfermedad, junto con cinco empleados que trabajan en centros de detención en Nueva Jersey, Texas y Colorado, y dos empleados de centros de detención privados, según ICE y operadores privados.

Portavoces de ICE dijeron que la agencia tiene un plan detallado de respuesta ante una pandemia y está siguiendo los protocolos de los Centros para el Control de Enfermedades (CDC).

BROTE SERÍA “ABRUMADOR”

Expertos en salud pública dicen que los riesgos para los centros de detención son graves. Carlos Franco-Paredes, médico de enfermedades infecciosas en Colorado que ha trabajado con experiencia en sector, dijo que un brote en una población de 1.500 detenidos podría requerir entre 150 y 175 ingresos en cuidados intensivos.

El South Louisiana ICE Processing Center está cerca de la ciudad de Basile, con una población de 1.700. A unos 40 minutos se encuentra otro en una pequeña comunidad.

Juntos, los centros albergan un promedio de 1.300 detenidos. Las dos instalaciones, junto con el centro de detención de Jena, están a cargo de Geo Group, una empresa privada que contrata con ICE.

Aproximadamente a medio camino entre los dos centros de detención se encuentra el centro médico Savoy, con solo 10 camas de cuidados intensivos y 6 ventiladores, dijo el director ejecutivo Gene Burge, quien declaró que un brote “sería abrumador para un área como esta”.

“BOMBA DE TIEMPO”

Las instalaciones de ICE tienen atención médica interna, pero los servicios y equipos disponibles varían ampliamente, dijo Scott Allen, médico y consultor del Departamento de Seguridad Nacional que ha inspeccionado los centros de detención.

Algunos centros rurales tienen una persona que da servicios médicos, un problema si el cuidador se enferma, dijo Allen en una carta que escribió al Congreso. Los hospitales locales no podrían proporcionar ventiladores ni a los detenidos ni a los residentes locales, advirtió la carta, causando que las personas de ambos grupos “mueran innecesariamente”.

Cinco detenidos dentro del centro del sur de Luisiana, que alberga a más de 670 hombres y mujeres, dijeron en entrevistas que las condiciones del centro no les permiten protegerse, lavándose las manos con frecuencia o manteniendo distancia social. Cada uno recibió recientemente una pastilla de jabón diminuta y no les dieron productos de limpieza, agregaron.

Daimy García, de 28 años, una solicitante de asilo de Cuba, dijo que más detenidos han sido transferidos recientemente a su unidad, lo que dificulta el distanciamiento social. Relató que su unidad ahora tiene más de 70 mujeres de Camerún, China, Brasil, Cuba, México y América Central.

“Esta es una bomba de tiempo”, dijo García.

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