Redacción InsurgentePress/Ciudad de México.- En el corazón de México el discurso oficial insiste, una y otra vez, en que no vivimos en un “narcoestado”. Sin embargo, la realidad es aplastante: alcaldes y funcionarios municipales en Morelos acaban de ser detenidos por sus vínculos directos con el crimen organizado. ¿Cómo conciliar el discurso de Palacio Nacional cuando, en la práctica, estamos viendo la captura total de los gobiernos locales?
En este treceavo capítulo de El Insurgente, nuestros presentadores Ignacio Altamirano y Asunción Irmeñoz desmenuzan las secuelas del “Operativo Enjambre” y la metástasis del cártel en los municipios. Analizamos la nueva y brutal táctica del crimen organizado: ya no les interesa sobornar al Secretario de la Defensa Nacional. Es más barato, y redituable someter al poder local.
Hacemos un contraste que indigna: mientras García Harfuch duerme tranquilo en Las Lomas, protegido por varios anillos de seguridad militar, los jefes de las policías municipales viven completamente expuestos a las presiones de sicarios de los cárteles que saben quiénes son, qué vehíuclo manejan y dónde viven sus familias.
Además, conectamos los hilos de este sometimiento local con el desastre nacional en materia de narcopolítica. Explicamos cómo esta fragilidad refleja la colusión masiva que se vive en Sinaloa con la red de Rubén Rocha Moya. Y lanzamos la pregunta definitiva: si la nueva estrategia de seguridad quiere triunfar, ¿está el gobierno dispuesto a limpiar la casa de manera unánime, sin proteger colores partidistas y abandonando sus propios pactos inconfesables?
Acompáñanos a rasgar el discurso oficial y descifrar por qué la verdadera batalla por México se está librando —y perdiendo— en los municipios. Porque, como todos los viernes, El Insurgente le da luz a lo que tienes que saber.
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