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Redacción

Ciudad de México, 26 julio 2017.-Las Cancillerías de México y de Colombia negaron enfáticamente que colaboran con la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en el derrocamiento del Presidente constitucional de Venezuela, Nicolás Maduro.

“El Gobierno de México, por conducto de la Secretaría de Relaciones Exteriores, rechaza de manera categórica la información difundida en el sentido de que México trabaja con otros países para afectar al Gobierno de Venezuela”, divulgó la administración de Enrique Peña Nieto. Desde Bogotá, la Cancillería subrayó que “Colombia jamás ha sido un país intervencionista”.

Los medios norteamericanos apenas han prestado atención a este gravísimo incidente, entretenidos con la difícil tarea de convertir en pacifistas a los opositores venezolanos y con los escándalos domésticos que protagoniza cada día el Presidente Donald Trump.

El diario The Independent, que hizo la tarea profesional, afirmó que la CIA no ha respondido las preguntas de periodistas que pidieron una reacción sobre las declaraciones de Pompeo acerca de Venezuela. El medio británico aseguró que las palabras del director de la Agencia en Aspen “establecen una de las pistas más claras sobre la última intromisión de Washington en la política de América Latina”.

Un portavoz del Departamento de Estado, donde circulan rumores de que el Secretario Rex Tillerson va a abandonar el cargo, se negó también a confirmar a la prensa si Estados Unidos estaba tratando de cambiar el gobierno de Venezuela, como declaró Mike Pompeo en el Foro de Seguridad de Aspen Institute.

¿Quién es Mike Pompeo?

Empresario y representante del ala más radical y conservadora del Partido Republicano, Mike Pompeo se ha granjeado una carrera en la comunidad de inteligencia que no escapa de la polémica y del mundo del negocio armamentístico y petrolero.

Su confirmación como director de la CIA en 2016, posterior a la nominación del presidente Donald Trump, generó opiniones encontradas en el Senado debido a sus polémicas declaraciones y su postura confrontativa con respecto a Hillary Clinton. Con 66 votos y 32 en contra fue juramentado como nuevo director de la CIA de la Administración Trump.

Es reconocido en EEUU por su trayectoria en asuntos de seguridad nacional que incluye la creación de una empresa militar en el sector aeroespacial denominada Thayer Aerospace and Private Security, la cual obtuvo contratos de Boeing para la construcción de aviones y plataformas aeronáuticas a finales de los 90.

En 2006 vendió su participación en dicha empresa y fundó la empresa petrolera oriunda de Kansas, Sentry International, de la cual es presidente actualmente. Esta empresa ha tenido una rápida expansión desde 2003 (año de su fundación), centrando sus negocios en la venta de plataformas de perforación en China, Canadá y en Estados Unidos, sobre todo en zonas donde se practica fracking extensivo como Texas y Oklahoma.

Según datos suministrados por Open Secrets, el ciclo 2016–2017 de campañas electorales de Mike Pompeo también contó con el apoyo financiero de ExxonMobil, ampliando sus nexos y vinculaciones con el negocio petrolero estadounidenses y sus intereses más allá de dichas fronteras.

Sus declaraciones en el Foro de Seguridad auspiciado por el Aspen Institute en Colorado sobre el trabajo en conjunto que está realizando la CIA con Colombia y México para generar un “cambio de régimen” (eufemismo de golpe de Estado) en Venezuela, no sólo reafirma la tradicional incursión del aparato de inteligencia estadounidense en derrocar gobiernos contrarios a Washington (como Allende en Chile y Arbenz en Guatemala), sino las corporaciones que ubican el país con las mayores reservas de petróleo del mundo como estratégico para EEUU.

El Aspen Institute es financiado por la Fundación Ford y Rockefeller, y en su mesa de consejeros participan Madeleine Albright y Condoleezza Rice, secretarias de Estado y criminales de guerra durante las gestiones de Bush hijo y Bill Clinton.

Reconocido como un dirigente de línea dura del Partido Republicano, se opuso en su momento al acuerdo nuclear entre EEUU e Irán durante la Administración Obama. Además ha defendido el programa de tortura de la CIA, los programas de espionaje de la NSA y que la cárcel de Guantánamo continúe abierta, incluyendo la solicitud de pena de muerte para Edward Snowden.

Con relación a Venezuela esta sería la segunda declaración de Mike Pompeo. El pasado 11 de mayo declaró que “el riesgo de que estos colectivos actúen fuera de control aumenta cada minuto. Hay muchas armas circulando en Venezuela y el riesgo es increíblemente real y serio, y una amenaza para Suramérica, Centroamérica y no sólo en Venezuela”, complementó el director de la CIA.

Lo acompañó el director de seguridad nacional Dan Coast, quien afirmó: “el impopular Gobierno autocrático de Venezuela recurrirá a medios cada vez más represivos para contener a opositores políticos y disturbios callejeros”.

No es la primera vez que la CIA — ya lo demostraron en Nicaragua, Yugoslavia, Siria y Libia, entre otros casos- acusa a un gobierno de estar fuera de la ley y de actuar bajo mecanismo irregulares en el control del orden público como una excusa para financiar y entrenar a grupos armados que utilizando estados fronterizos donde tienen centros de operaciones y bases militares.

Egipto fue para Libia e Isreal para Siria, lo que un escenario de guerra irregular sería Colombia para Venezuela.

En el marco de la “Hora Cero” anunciada por la oposición y a la luz de las declaraciones actuales y anteriores de Mike Pompeo sobre Venezuela, este escenario está más que latente. Mucho más si quien dirige el aparato de inteligencia estadounidense tiene nexos profundos con grandes corporaciones petroleras.

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