Agencias/Ciudad de México.- El jefe de la agencia de refugiados de la ONU sugirió que, con Donald Trump, Estados Unidos ha llevado a cabo prácticas de deportación que violan el derecho internacional, y criticó una “reacción” más general en algunos países contra los migrantes y refugiados.
Filippo Grandi, el alto comisionado de la ONU para los refugiados, utilizó un discurso para lamentar que los drásticos recortes de fondos han obligado a su agencia, ACNUR, a reducir casi 5.000 empleos este año, o casi una cuarta parte de su fuerza laboral. Los recortes pueden no haber terminado, dijo.
“Este ciertamente no fue un año fácil para ninguno de nosotros”, afirmó Grandi en la apertura del comité ejecutivo de la ACNUR. “Pero recuerden, por favor: Nunca ha habido un año fácil para ser un refugiado, y nunca lo habrá”.
También mencionó algunos puntos positivos y elogió los esfuerzos de paz liderados por la administración Trump en la República Democrática del Congo, donde el conflicto ha desplazado a millones de personas.
En la Asamblea General de la ONU el mes pasado, el gobierno de Trump —que ha reducido el apoyo este año para la ayuda humanitaria internacional— propuso a otros países su visión de que se ha abusado del sistema mundial de solicitud de asilo y necesita ser reformado, en parte reprimiendo la migración.
Otros donantes tradicionales también han reducido la ayuda para la ACNUR este año.
En los últimos años, la agencia ha recibido aproximadamente 5.000 millones de dólares al año, o la mitad de sus requisitos presupuestarios, incluso cuando los conflictos y la represión en lugares como Afganistán, Myanmar, Sudán, Venezuela y Ucrania han llevado a que el número de personas que huyen de sus hogares se duplique aproximadamente en la última década, alcanzando los 122 millones.
En el ambiente políticamente cargado de hoy, Grandi dijo que “poner la Convención de Refugiados de la ONU y el principio de asilo sobre la mesa sería un error catastrófico”. Insistió en que “la soberanía nacional y el derecho a buscar asilo no son incompatibles. Son complementarios”.
Grandi, cuyo mandato termina a finales de este año, lamentó una erosión del respeto por el derecho internacional en ciertos países desarrollados y señaló que la mayoría de los refugiados son acogidos por países más pobres.
“Me preocupa que el debate actual –en Europa, por ejemplo– y algunas prácticas actuales de deportación –como en Estados Unidos– aborden desafíos reales de maneras no consistentes con el derecho internacional”, expresó.
Tommy Pigott, un portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, defendió las medidas migratorias estadounidenses y dijo que el discurso de Trump en las Naciones Unidas fue “un llamado a la acción contra las políticas destructivas que promueven la migración masiva e ilegal que los burócratas globalistas han impulsado durante años”.
“Nuestras acciones son consistentes con la ley de Estados Unidos y la voluntad del pueblo estadounidense, que demanda fronteras seguras y un sistema de inmigración legal”, dijo Pigott.
Grandi también citó algunos motivos para el optimismo: Más de 1 millón de refugiados de Siria han regresado a casa. Ha surgido un “rayo de esperanza” en el conflicto del este de República Democrática del Congo entre las fuerzas respaldadas por Ruanda y las fuerzas armadas congoleñas.
“Gracias a los esfuerzos de paz encabezados por Estados Unidos, en lugar de hablar solo de más derramamiento de sangre, o más refugiados, podemos empezar a pensar –con cautela, pero un poco más optimistamente– en la estabilidad y los retornos”, manifestó.
El presidente Donald Trump está considerando admitir muchos menos refugiados en Estados Unidos este año —quizás apenas 7.500, y en su mayoría sudafricanos blancos, dicen funcionarios—, un nuevo mínimo mientras la administración lleva a cabo una campaña de deportaciones masivas de inmigrantes.
Las nuevas cifras no han sido finalizadas por la administración Trump ni transmitidas oficialmente en una notificación al Congreso como se requiere, aun cuando el plazo pasó la semana pasada, según dos personas familiarizadas con la situación que hablaron a condición de anonimato porque no estaban autorizadas para discutirlo con los medios.
La disminución en el número de refugiados sería una desviación drástica de las cifras más altas tradicionalmente permitidas s —la administración Biden el año pasado estableció un objetivo de 125.000 admisiones de refugiados. Y los defensores advierten que esencialmente desplazaría a aquellos que ya han sido evaluados y están esperando aprobaciones. Todo esto ocurre mientras el Departamento de Seguridad Nacional está involucrado en una ofensiva contra los inmigrantes en ciudades estadounidenses, incluyendo el pasado fin de semana en Chicago, y reclutando oficiales con una campaña en redes sociales para “recuperar nuestra identidad nacional”.
“Esto sería un cambio monumental en la política de refugiados de Estados Unidos, no solo en términos de reducir las admisiones, sino también en términos de privilegiar desproporcionadamente a un grupo sobre todos los demás”, declaró Krish O’Mara Vignarajah, presidenta y directora ejecutiva de la organización de reasentamiento Global Refuge.
“Nuestra preocupación es que esto podría convertir lo que ha sido durante mucho tiempo un sistema humanitario globalmente receptivo en uno que favorece abrumadoramente a un solo grupo”, añadió.
Trump suspendió el programa de refugiados en enero
El programa de refugiados —que una vez tuvo un amplio apoyo bipartidista— fue suspendido el primer día de Trump en el cargo.
Desde entonces, muy pocos refugiados han sido admitido en el país, ya sea como parte de un caso judicial en curso que busca reanudar el programa o como parte de un nuevo programa de refugiados para afrikáners que Trump anunció en febrero. La administración alega que los agricultores sudafricanos blancos enfrentan discriminación y violencia en su país, lo cual el gobierno del país niega rotundamente.
La Casa Blanca indicó que el límite de refugiados no es definitivo hasta que la administración consulte con el Congreso, según un funcionario que recibió anonimato porque no estaba autorizado para discutir la situación.
El funcionario y una de las otras personas revelaron que debido al cierre del gobierno federal, no se admitirán refugiados durante el nuevo año fiscal, que comenzó el 1 de octubre, hasta que el gobierno se reabra, aunque con el programa suspendido, pocos están siendo admitidos de todos modos.
Mark Hetfield, presidente de HIAS, la agencia judía de reasentamiento de refugiados, señaló que unos 128.000 refugiados han sido aprobados actualmente para reasentamiento en Estados Unidos y ahora están en un limbo. Además, 14.000 judíos, cristianos y otras minorías religiosas en Irán han estado registrados durante mucho tiempo en el programa de refugiados.
“¿Cómo puede un presidente que afirma defender los valores religiosos y estadounidenses y que dice apoyar la migración legal y ordenada dar la espalda a tantos refugiados que siguieron las reglas, mientras mueve a los sudafricanos blancos al frente de la fila?” expresó.
Admisiones podrían ser más bajas de lo que los defensores esperaban
El número de 7.500 es una reducción dramática en los ya históricamente bajos límites de admisión de refugiados que Trump propuso durante su primer mandato y también muy por debajo de lo que los defensores de los refugiados temían que sería el objetivo para el próximo año fiscal.
A principios de septiembre, las organizaciones que asisten a los refugiados comenzaron a alertar que la administración estaba considerando un límite de aproximadamente 30.000, la mayoría de ellos sudafricanos blancos.
Los funcionarios de la administración sostuvieron en ese momento que los números estaban en flujo y requerirían la aprobación de la Casa Blanca, pero no dieron indicios de que el número total podría ser reducido en más de 20.000 de lo que los defensores temían.
A medida que se avecinaba el cierre del gobierno la semana pasada, estos funcionarios comenzaron a decir que no se tomaría una determinación final hasta que el Congreso sea sido consultado y que eso era poco probable hasta después de que terminara el cierre.
Un alto funcionario estadounidense aseguró el sábado que dicha consulta aún es necesaria y probablemente no ocurrirá hasta que el gobierno vuelva a funcionar.
Pero el funcionario también señaló que 7.500 admisiones en el año fiscal actual serían “significativamente más” de lo que se había permitido desde que Trump asumió el cargo por segunda vez en enero.
Otros refugiados pueden quedar en el limbo
Ciertos legisladores en el Congreso han estado presionando a la Casa Blanca para que haga una notificación oficial, que era requerida por ley para el 30 de septiembre.
Los demócratas de mayor rango en los comités judiciales de la Cámara y el Senado que manejan asuntos de inmigración denunciaron que la administración Trump “está violando la ley abiertamente”.
Los refugiados están siendo dejados en “limbo”, escribieron el senador Richard Durbin de Illinois, el representante Jamie Raskin de Maryland y otros destacados demócratas en los paneles judiciales en una carta la semana pasada. “Las consecuencias son terribles”.
Aseveraron que miles de personas enfrentan persecución en el extranjero a pesar de que “ya han pasado los rigurosos requisitos de evaluación” mientras Trump está “creando excepciones para los agricultores sudafricanos blancos, permitiendo que los afrikáners se salten la fila”.
El hombre nigeriano describió cómo fue despertado junto a otros detenidos en septiembre en medio de la noche. Agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) les colocaron grilletes en manos y pies, relató, y les informaron que serían enviados a Ghana, aunque ninguno de ellos era de allí.
Cuando pidieron hablar con su abogado, comentó, los agentes se negaron y colocaron a los hombres ya esposados en trajes de restricción corporal completa llamados WRAP, luego los subieron a un avión para el vuelo de 16 horas hacia África.
Conocido como “el burrito” o “la bolsa”, el WRAP se ha convertido en una parte angustiante de las deportaciones para algunos inmigrantes.
“Fue como un secuestro”, declaró el nigeriano —quien forma parte de una demanda federal— a The Associated Press en una entrevista desde el campamento de detención en el que él y otros deportados estaban retenidos en Ghana. Al igual que otros colocados en las restricciones entrevistados por AP, habló bajo condición de anonimato por temor a represalias.
La AP identificó múltiples ejemplos del uso del dispositivo de restricción corporal de color negro y amarillo por parte del ICE en deportaciones. Su uso fue descrito a AP por cinco personas que dijeron haber sido restringidas con tal dispositivo, a veces durante horas, en vuelos de deportación que datan del 2020. Y testigos y familiares en cuatro países contaron a la AP sobre su uso en al menos otras siete personas este año.
La AP descubrió que el ICE ha utilizado el dispositivo a pesar de las preocupaciones internas expresadas en un informe de 2023 por la división de derechos civiles de su agencia matriz, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), en parte debido a informes de muertes relacionadas con el uso del WRAP por parte de agencias policiales locales. Y la AP ha identificado una docena de casos fatales en la última década donde la policía local o los carceleros usaron el WRAP y las autopsias determinaron que la “restricción” jugó un papel en la muerte.
El WRAP es objeto de un número creciente de demandas federales que comparan el uso incorrecto del dispositivo con el castigo e incluso la tortura, ya sea utilizado en una cárcel o por las autoridades de inmigración durante vuelos internacionales. Entre las preocupaciones está que el ICE no está rastreando el uso del WRAP como lo requiere la ley federal cuando los agentes usan la fuerza.
El DHS ha pagado a Safe Restraints Inc., el fabricante del WRAP con sede en California, 268.523 dólares desde que comenzó a comprar los dispositivos a finales de 2015 durante la administración del expresidente Barack Obama. Los registros de compras del gobierno muestran que las dos administraciones de Donald Trump han sido responsables de aproximadamente el 91% de ese gasto. El ICE no proporcionó a AP registros que documenten su uso del WRAP a pesar de múltiples solicitudes, y no está claro con qué frecuencia se ha utilizado en las administraciones actual y anteriores.
El fabricante del WRAP dice que pretendía que el dispositivo fuera un salvavidas para los policías que enfrentan a personas erráticas que atacan físicamente a los agentes o se lesionan a sí mismos.
Pero los uniformados del ICE tienen un umbral mucho más bajo para desplegar el WRAP de lo que aconseja el fabricante, descubrió la AP. Los detenidos entrevistados por la AP indicaron que los agentes del ICE usaron las restricciones con ellos después de haber sido esposados. Señalaron que esto se hizo para intimidarlos o castigarlos por pedir hablar con sus abogados o expresar miedo a ser deportados, a menudo a lugares de los que huyeron debido a violencia o tortura.
El deportado de África occidental describió una experiencia aterradora de varias horas que dejó sus piernas hinchadas al punto de que caminaba cojeando.
“Nos envolvieron a mí y a mis colegas”, dijo. “Nos ataron en una camisa de fuerza”.
Ni el ICE ni el DHS respondieron preguntas detalladas de la AP y rechazaron el pedido de explicar cuáles son las políticas del gobierno para el uso del WRAP.
“El uso de restricciones en los detenidos durante los vuelos de deportación ha sido un protocolo estándar del ICE desde hace mucho tiempo y una medida esencial para garantizar la seguridad y el bienestar tanto de los detenidos como de los oficiales/agentes que los acompañan”, sostuvo Tricia McLaughlin, portavoz del DHS, en un correo electrónico dirigido a la AP. “Nuestras prácticas se alinean con las seguidas por otras autoridades relevantes y están completamente en línea con los estándares legales establecidos”.
La agencia no especificó esas autoridades ni describió sus prácticas.
“El uso de estos dispositivos es inhumano e incompatible con los valores fundamentales de nuestra nación”, aseguró Noah Baron, un abogado de los deportados de África occidental.
Charles Hammond, director general de Safe Restraints Inc., aseveró que su empresa ha hecho una versión modificada del dispositivo para el ICE, con cambios destinados a permitir que las personas sean mantenidas en él durante vuelos y largos viajes en autobús.
La versión del ICE incluye un anillo en la parte frontal del traje que permite que un sujeto esté maniatado mientras aún permite un uso limitado para comer y beber, afirmó. Además, la versión del ICE tiene “esposas de codo suaves”, expresó Hammond, que se conectan en la parte posterior para que una persona pueda moverse para una circulación adecuada pero no pueda sacar un codo para golpear a alguien.
Un reportero de AP relató a Hammond algunas de las acusaciones hechas por personas que habían sido colocadas en el WRAP para vuelos largos. Todos los entrevistados por la AP manifestaron que sus manos y pies ya estaban restringidos por cadenas. Todos negaron haber peleado con los agentes, y dijeron que gritaron o pidieron no ser deportados a países que consideraban peligrosos.
Hammond dijo que, si es cierto que algunas personas no estaban siendo violentas y simplemente protestaban verbalmente, ponerlas en el WRAP podría ser un uso indebido.
“Ese no es el propósito del WRAP. Si (el deportado) es un riesgo actual o potencial para sí mismo, para los agentes, para el personal, para el avión, las restricciones están justificadas. Si no lo es, entonces las restricciones no lo están”.
“Por favor, ayúdenme”
Juan Antonio Pineda dijo que lo pusieron en “una bolsa” a finales de septiembre y fue llevado por agentes de inmigración a la frontera con México. El dispositivo era negro con rayas amarillas y tenía correas que inmovilizaban su cuerpo y se conectaban sobre sus hombros: el WRAP.
Pineda, quien es de El Salvador, estaba en Estados Unidos legalmente, dijo en un video desde una cárcel del ICE en Arizona. El 3 de septiembre, fue a una cita en Maryland para obtener permiso por otro año, destacó su esposa, Xiomara Ochoa, en una entrevista desde El Salvador. El ICE lo detuvo y le dijeron que sería deportado a México, pero los documentos que le mostraron tenían el nombre de otra persona, relató. Aun así, fue enviado al centro de detención Florence Service Processing Center en Arizona.
La madrugada del miércoles 24 de septiembre, relató, los agentes ataron sus manos y piernas, lo colocaron en la “bolsa” y lo llevaron cuatro horas hasta la frontera. Cuando se negó a firmar los papeles de deportación, Pineda alega que los agentes le rompieron el brazo derecho y le dejaron un ojo morado antes de llevarlo de regreso otras cuatro horas en la “bolsa”. La AP no pudo confirmar de manera independiente cómo resultó herido. El video de Pineda lo muestra con el brazo enyesado y moretones en la cara.
Al día siguiente, jueves 25 de septiembre, lo ataron de nuevo, lo pusieron en la bolsa y lo llevaron a la frontera, donde los funcionarios de inmigración mexicanos lo rechazaron, contó.
“Ocho horas de ida y vuelta y no me dan comida ni agua ni nada”, declaró en el video, que su esposa compartió con AP. “Por favor, ayúdenme”.
Finalmente fue deportado a México, dijo Ochoa.
El ICE no respondió a múltiples solicitudes de comentarios de la AP sobre el caso de Pineda.
Además del nigeriano enviado a Ghana, otros cuatro entrevistados por AP narraron que fueron colocados en el WRAP y llevados a vuelos de deportación desde el primer mandato de Trump.
A medida que los funcionarios de inmigración se mueven agresivamente para cumplir con los objetivos de deportación de Trump, los defensores y abogados de los inmigrantes están haciendo eco de las preocupaciones de la propia investigación de derechos civiles del gobierno de que los agentes del ICE no están capacitados sobre cómo usar las restricciones.
“Esto debería ser un tipo de restricción de último recurso después de que ya hayan intentado otras cosas”, manifestó Fatma Marouf, profesora de derecho de Texas A&M que ha demandado al ICE por su uso del dispositivo. “Simplemente estar atado así puede infligir mucho daño psicológico”.
Algunos deportados relataron que fueron dejados en el WRAP durante todo un vuelo. Una demanda presentada en nombre del nigeriano y de otros cuatro detenidos en Dema Camp, Ghana, incluyó la alegación de uno de que el ICE lo dejó en el traje durante 16 horas, y que sílo una vez fue desabrochando de la parte inferior para que pudiera usar el baño.
“Nadie debería ser puesto en un WRAP. Ni siquiera creo que amarren a los animales así”, recordó un hombre que dijo haber sufrido una conmoción cerebral y una mandíbula dislocada al ser colocado en el dispositivo en 2023 antes de un vuelo de deportación a Cabo Verde, una nación insular africana. La revisión de AP de sus registros médicos confirmó que sufrió esas lesiones en 2023.
“Fue lo más doloroso que he pasado”, declaró el hombre, agregando que estuvo restringido la mayor parte del vuelo de 10 horas. “Olvida el asalto, olvida la mandíbula rota. El solo WRAP en sí fue doloroso”.
Además, agregó, el anillo de metal al que estaban sujetas sus manos esposadas, una de las modificaciones al WRAP diseñadas para aumentar la comodidad, lo hirió. “Cuando me lanzaron de cara al suelo, ese anillo de metal se clavó en mi pecho causándome moretones y dolor que fue parte de mis lesiones de las que me quejé”.
El uso actual del WRAP por parte del ICE se produce mientras una gran cantidad de agentes federales de inmigración enmascarados agarran a sospechosos en la calle, y mientras crecen las acusaciones de que la administración de Trump los ha deshumanizado, incluso sometiéndolos a condiciones de detención crueles e inusuales.
El uso del WRAP por parte del ICE sigue a pesar de un informe de 2023 de la Oficina de Derechos Civiles y Libertades Civiles del DHS (CRCL), que planteó serias preocupaciones sobre la falta de políticas que rijan su uso.
El ICE estuvo de acuerdo con los hallazgos internos en algunos puntos, indicó un entonces funcionario del DHS involucrado en la revisión, pero desafió la noción de que el WRAP debería clasificarse como una “restricción de cuatro puntos”, una designación que impondría más limitaciones a su uso. La persona habló bajo condición de anonimato porque no estaba autorizada a discutir la investigación.
El DHS desmanteló en gran medida la oficina que produjo el informe de 2023 a principios de este año en medio de despidos generalizados del gobierno, calificándola de obstáculo para las operaciones.
“Sin cambios en la capacitación actual, y ante la falta de política, el CRCL tiene serias preocupaciones sobre el uso continuo del WRAP por parte del ICE”, escribieron los autores del informe, quienes citaron un artículo de noticias que mencionaba demandas que afirmaban que el dispositivo había llevado a muertes.
Uso por la policía y en cárceles
El año pasado, policías en Virginia Beach, Virginia, colocaron a Rolin Hill en el WRAP, diciendo que estaba siendo combativo durante un arresto en una tienda. Los agentes le dejaron el dispositivo cuando lo dejaron en la cárcel. Un video de la cárcel muestra a los agentes golpeando a Hill, inmovilizado por el WRAP, en la cabeza y la espalda. Hill murió en un hospital, y aunque el papel exacto del WRAP es desconocido, su muerte fue declarada homicidio por “asfixia posicional y mecánica debido a restricción con compresión del cuello y el torso”. Tres de los agentes ahora están acusados de asesinato, y cinco fueron removidos de sus trabajos.
También el año pasado, en Missouri, los fiscales acusaron a cinco carceleros por la muerte de Othel Moore Jr., quien según una autopsia se asfixió en el WRAP. Las imágenes de la cárcel mostraron a Moore, quien también había sido rociado con gas lacrimógeno y colocado en una “máscara contra escupir” que cubría su rostro, diciendo repetidamente que no podía respirar.
La AP identificó muchos de los otros casos no relacionados con el ICE que involucraban el WRAP durante una investigación sobre muertes después de que la policía sometiera a personas con tácticas comunes que, a diferencia de las armas, están destinadas a detener a alguien sin matarlo.
Aunque Hammond insiste en que el WRAP nunca ha sido determinado como la causa de muerte cuando se usa correctamente, la AP identificó 43 ocasiones en las que el WRAP fue utilizado por policías o agentes penitenciarios en las que alguien murió. En 12 de esos casos, la autopsia oficial determinó que la “restricción” jugó algún papel en la muerte.
A menudo era imposible determinar el papel exacto que el WRAP pudo haber jugado, ya que las muertes a menudo involucraban el uso de otras fuerzas potencialmente peligrosas en personas que en varios casos estaban bajo los efectos de la metanfetamina.
El WRAP apareció por primera vez en la policía en la década de 1990, presentado como una alternativa a atar las manos y los pies de un sujeto. Primero encontró un uso generalizado en las cárceles de California y hoy es utilizado por más de 1.800 departamentos e instalaciones en todo el país, según el fabricante, que dice haber vendido más de 10.000 dispositivos.
Muchos de estos casos han atraído poca atención mediática, como el caso de 2020 de Alberto Pena, quien fue encarcelado por un cargo menor después de emborracharse y dañar las paredes y puertas en la casa de sus padres en las afueras de Rio Grande City, Texas. El joven de 30 años se volvió errático camino a la cárcel del condado Starr, golpeando su propia cabeza contra el interior del vehículo policial y, más tarde, la pared de su celda.
Los agentes colocaron a Pena en el WRAP durante más de dos horas, donde repetidamente pidió ayuda y se quejó de que no podía respirar. Pero fue dejado sin supervisión en el dispositivo durante periodos significativos, según muestran los registros judiciales, y no se le proporcionó atención médica para sus lesiones autoinfligidas en la cabeza.
Una autopsia declaró la muerte de Pena como “accidental”, pero un patólogo forense contratado por la familia atribuyó la muerte de Pena en parte a la “restricción prolongada” del WRAP y dijo que “podría haberse evitado” con la atención médica adecuada.
“El WRAP nunca debería haberse utilizado en esta situación. Era una emergencia médica y debería haber sido llevado al hospital”, señaló Natasha Powers-Marakis, ex oficial de policía y experta en uso de la fuerza que revisó el caso en nombre de la familia de Pena como parte de su demanda por muerte injusta contra el condado y los oficiales que lo colocaron en el dispositivo. A los oficiales se les había dicho que Pena sufría de trastorno bipolar.
La policía del condado Starr ha negado haber actuado mal y ha mantenido que Pena no requería atención médica. Robert Drinkard, un abogado del condado, sostuvo a laAP que el uso del WRAP “no fue ni inapropiado ni causó la trágica muerte del señor Pena”. Añadió que cada agente involucrado en colocar a Pena en el WRAP había sido capacitado en su aplicación.
Un juez federal desestimó recientemente la demanda de la familia Pena, dictaminando que los agentes tenían inmunidad judicial.
“Me llevaban como un cadáver”
En el contexto de un vuelo de deportación del ICE, el uso de restricciones como el WRAP puede estar justificado, argumenta Hammond, el director general de la empresa fabricante.
Los agentes del ICE tienen que asegurarse de que tener restringido a cualquiera que pueda representar un riesgo de pelea en un vuelo largo, dijo. Dada la alta probabilidad de una confrontación violenta en un avión, Hammond cree que casos como los descritos a AP pueden justificar el uso del WRAP, incluso si la persona ya está encadenada.
Sin embargo, los agentes debidamente capacitados deben aflojar las correas y permitir suficiente movimiento para que el sujeto pueda comer y beber, así como usar el baño.
“Con el WRAP, cuando se usa correctamente, es una pelea más corta, lo cual es bueno para todos. Prioriza la respiración, lo cual es bueno para todos. Y no hay más pelea y se puede proporcionar atención médica o atención de salud mental o tomar medidas de desescalada”, aseguró Hammond.
Sin embargo, aquellos colocados en uno de los trajes de restricción de Hammond relatan la experiencia como traumática.
Una de estas personas fue primero puesta en grilletes de cinco puntos cuando se mareó y tropezó mientras subía las escaleras para abordar el vuelo del ICE a Camerún en noviembre de 2020. El agente interpretó su tropiezo como resistencia, según declaró. Inmediatamente, agentes del ICE vestidos con ropa camuflada lo empujaron a la pista y lo metieron en un WRAP, indicó.
Pronto, sintió las correas apretándose en sus piernas y en la parte superior del cuerpo.
“Me envolvieron como un tronco de madera por todos los lados y simplemente me llevaban como un cadáver”, relató.
Otro hombre entrevistado por la AP dijo que los agentes del ICE lo pusieron en el WRAP después de que inicialmente resistió los esfuerzos para moverlo a un vuelo de deportación en Alexandria, Luisiana, en 2020. Había huido de la violencia política y la persecución en su natal Camerún, y tenía miedo de regresar. Manifestó que los agentes lo sacaron de su celda frente a los otros detenidos y lo pusieron en el WRAP, dejándolo durante horas a la vista de los demás como una advertencia para que no hablaran.
“Les dije ‘no puedo respirar’”, relató el hombre. “Él respondió, ‘No me importa, estoy haciendo mi trabajo’”.

















