Agencias, Ciudad de México.- ¿Cómo logró un equipo noruego poco conocido de un pequeño pueblo al norte del Círculo Polar Ártico convertirse en una de las historias más asombrosas del fútbol europeo?

Para Bodø/Glimt, la transformación ha sido respaldada por un piloto de combate que desarrolló técnicas mentales para su escuadrón antes de misiones de bombardeo en Libia.

Bjørn Mannsverk descubrió un grupo de jugadores que emanaban energía negativa y eran propensos a “un colapso mental colectivo” cuando se le pidió a principios de 2017 unirse al personal técnico de un equipo que acababa de descender a la segunda división de Noruega.

¿Su tarea como “entrenador mental” en Bodø/Glimt? Hacer que los jugadores discutieran abiertamente sobre sus sentimientos, reduzcan los niveles de estrés, cambien sus actitudes y rutinas sobre cosas como la preparación y la nutrición, y eliminen el estigma en torno al entrenamiento mental.

Ganar o perder ya no importaba. Todo se trataba de seguir una filosofía y cultura establecida por Mannsverk, un exlíder de escuadrón de la fuerza aérea real noruega cuyas tareas militares lo llevaron a Afganistán después de los ataques del 11 de septiembre y a Libia para una intervención liderada por la OTAN en 2011.

Los resultados han sido extraordinarios.

Después de asegurar un regreso inmediato a la máxima división de Noruega, el equipo —con sede a más de 1,000 kilómetros al norte de Oslo en un pueblo pesquero— Bodø, con una población de alrededor de 55,000 habitantes, ha atrapado cuatro de los últimos cinco títulos de liga del país. Comenzó en 2020 con el primer título en la historia de un club fundado en 1916.

Bodø/Glimt también ha logrado varios resultados resonantes en Europa en las últimas temporadas: vapulearon 6-1 a la Roma de José Mourinho en la Conference League 2021 y este año se convirtieron en el primer club noruego en alcanzar las semifinales de una copa europea de prestigio.

El partido de ida contra Tottenham en la Europa League se jugará en Londres. Se trata del partido más trascendental de la historia de Bodø/Glimt.

“Es un cuento de hadas, casi un milagro”, dijo Mannsverk a The Associated Press en una entrevista en video. “¿Cómo puedes realmente pasar de la segunda división de Noruega en 2017 a jugar un playoff de la Liga de Campeones y enfrentar a equipos como Arsenal cinco años después?

“Pero creo que es posible… si tienes la mentalidad correcta y trabajas duro con el tiempo”, indicó.

Un piloto activo de la fuerza aérea durante más de 20 años, Mannsverk y otros en su escuadrón fueron sujetos de un proyecto de entrenamiento mental en 2010 donde el enfoque estaba en la meditación y “repetir cosas aburridas todos los días, pero con un 100% de atención”.

Esto significó que cuando estuvo en Libia el año siguiente, tuvo la capacidad mental para manejar las peligrosas misiones que se le pidieron realizar. El mantra de su escuadrón —”entrena como pretendes luchar”— funcionó.

“Aunque tuve fuertes sentimientos cuando mis primeras bombas alcanzaron el objetivo y estaba en llamas infernales y fragmentos y todo”, dijo. “Fue como, ”’mi entrenamiento decía que está bien, esto está sucediendo, reconócelo, pero sé que tengo que regresar y hacer mi trabajo’”.

Con Bodø teniendo hasta hace poco una base aérea de la OTAN, fue simplemente una feliz coincidencia que el liderazgo de Bodø/Glimt se encontrara con miembros del escuadrón al mismo tiempo que buscaba una fórmula para mejorar la actitud del equipo.

Nació un proyecto y fue completamente adoptado por el entrenador Kjetil Knutsen tras su nombramiento en 2018.

Las huellas de Mannsverk están por todo el comportamiento del equipo, aunque reconoce que ha habido tal aceptación por parte de los jugadores que ahora toman decisiones por sí mismos.

Como tener un elenco rotativo de ocho capitanes para compartir las responsabilidades de liderazgo. Como cuando los jugadores se reúnen en un círculo —Mannsverk lo llama el “Anillo de Bodø/Glimt”— después de encajar un gol para discutir lo que sucedió y mantener la solidaridad. Como los jugadores que no tienen objetivos específicos, aparte de ser la mejor versión de sí mismos.

Inge Henning Andersen, presidente de Bodø/Glimt, dijo a la AP que el centrocampista Ulrik Saltnes consideró retirarse porque solía sufrir problemas estomacales relacionados con el estrés que se intensificaban al acercarse los partidos. Saltnes habló abiertamente sobre sus problemas con Mannsverk y “finalmente encontró una solución”, dijo Andersen.

El equipo juega con una intensidad que supera con creces a sus rivales, lo que los jugadores atribuyen a Mannsverk.

“No creo que sería posible jugar así sin Bjørn y el trabajo mental que hacemos”, dijo Saltnes una vez a la BBC.

El entrenador del Tottenham Ange Postecoglou se ha enfrentado a Bodø/Glimt dos veces antes, perdiendo en ambas ocasiones cuando estaba a cargo del Celtic en la Conference League en 2022, y reconoció la fortaleza mental de su oponente cuando se le preguntó sobre sus fortalezas.

“Tienen una identidad muy clara en la forma en que juegan”, dijo el entrenador australiano. “Creo que han creado una verdadera resiliencia en el grupo, una resiliencia mental que independientemente de a quién jueguen, ya sea en la liga noruega o en las eliminatorias de la Liga de Campeones o en la Europa o Conference League, tratan a cada oponente de la misma manera”.

La campaña de la Europa League de esta temporada está dando a Bodø/Glimt una atención generalizada, notablemente por su ubicación.

El estadio Aspmyra del equipo, con una capacidad de menos de 9,000, es uno de los más septentrionales en el fútbol mundial a 67 grados de latitud. Los turistas han venido durante mucho tiempo a la ciudad en la punta de la costa oeste de Noruega porque es un buen lugar para ver las auroras boreales.

Bodø, nombrada Capital Europea de la Cultura en 2024, tiene menos de una hora de luz solar durante sus días más cortos, lo que significa que los jugadores toman suplementos para combatir la falta de luz solar. Puede ser amargamente frío y ventoso en los largos inviernos, lo que hace que los viajes sean difíciles para los oponentes de otros países.

En teoría, Tottenham, uno de los clubes más ricos del mundo, comienza como un gran favorito contra Bodø/Glimt. La multitud probable de casi 63,000 personas en el Tottenham Hotspur Stadium para el partido será más grande que la población de Bodø.

“Te encantaría que pensáramos eso, que eres un club pequeño y no te valoramos”, respondió sonriendo Postecoglou a una pregunta sugerente de un reportero noruego en la conferencia de prensa previa al partido.

El club inglés está teniendo una de sus peores temporadas en una generación y actualmente se encuentra en el 16to en la Liga Premier de 20 equipos. Esto le da a Bodø/Glimt una oportunidad realista de dar la sorpresa, como lo hizo al superar al equipo italiano Lazio en los cuartos de final.

Es otra oportunidad, entonces, para que el club escriba otro capítulo asombroso en su notable trayectoria.

“Nos gusta contar nuestra historia”, dijo Mannsverk. “La filosofía es algo bueno. Sabemos que es difícil en el fútbol, donde hay tanto dinero involucrado, dar a un entrenador o a un equipo el tiempo. Y se necesita tiempo para cambiar e inculcar la mentalidad.

“Esto no se hizo de la noche a la mañana… pero estoy totalmente convencido de que funcionará más o menos en todas partes”.

El Bodo hace honor a su apellido: Glimt (rayo). Sus triunfos ante Twente (playoff), Olympiacos (octavos) y Lazio (cuartos) han permitido que el campeón más septentrional de la historia del fútbol se convierta también en el primer equipo noruego que alcanza las semifinales de una competición europea.

“Es un poco una locura que estemos aquí. Somos una pequeña ciudad del lejano Norte, hemos logrado algo que no parecía posible”, asegura el defensa Jostein Gundersen. “Es irreal e increíble”, suscribe Fredrik André Bjorkan antes de visitar al Tottenham.

No le falta razón. Hasta 1971 existía una ley que impedía al Bodo/Glimt, enclavado en el Círculo Polar Ártico, y al resto de equipos del Norte de Noruega ascender a Primera división. ¿La razón? Las dificultades logísticas y las complicaciones climatológicas que entrañaban los viajes.

Su despegue definitivo coincidió con su vuelta a la élite en 2017 y la llegada al banquillo de Kjetil Knutsen. “Nadie vio venir el éxito actual. Yo tampoco pensé en ello, pero no creo en los milagros. Creo en nuestra trayectoria”, asegura el técnico que ha guiado al Bodo a ganar cuatro de las últimas cinco Ligas (2020, 2021, 2023 y 2024) y cortar la hegemonía de Rosenborg y Molde. “Siento que he mejorado cada año y que el equipo ha mejorado a la misma velocidad”, remarca el capitán Ulrik Saltnes.

Todo un hito para una localidad de 55.000 habitantes con una temperatura media de -4ºC y dos horas de sol al día en invierno. “Estamos un poco aislados del mundo, lo que, como jugador, es estupendo:puedes concentrarte en el fútbol al 100%”, reconocía Fredrik Sjovold a MARCA.

La Lazio fue su última víctima yNikita Haikin, el héroe. El meta paró dos penaltis en la tanda: uno a Tachouna y otro a Castellanos. “Es histórico, no sólo para el Bodo/Glimt, sino también para Noruega y para toda la región futbolística”, aseguró Haikin, que lo celebró con una foto suya de niño con la camiseta de la Roma.

El Celtic de Postecoglou (ahora técnico del Tottenham), la propia Roma de Mou, el Oporto han mordido el polvo en el fortín del Aspmyra Stadion. “El clima o el césped artificial pueden influir, pero no es la única razón por la que ganamos a buenos equipos”, sostiene Sjovold. El deshielo es imparable.

Un gol en el minuto 82 de Saltnes permite al Bodo/Glimt soñar con su primera final europea. Los noruegos ya están haciendo historia habiendo llegado a ‘semis’ (primer equipo de Noruega en lograrlo), pero quieren más. Y tuvieron que saber sufrir, ser inferiores casi todo el partido y perder en Londres… hasta que les llegó su momento. Un 3-1 que entrega al Tottenham las llaves hacia la final, pero que les da un pequeño margen de confianza al ‘equipo milagro’ de esta Europa League.

Tardó 40 segundos el Tottenham en ponerse por delante en Londres. Los de Postecoglou, entregados a la Europa League para salvar una temporada dramática, aprovecharon lo enchufada que, por fin, estaba la grada. Brennan Johnson cabeceó a la red el 1-0 tras una gran asistencia, también con la testa, de Richarlison. Todo empezaba como querían los Spurs.

Y es que el Bodo/Glimt dejaba su ‘factor campo’ (el frío noruego y el campo de césped artificial) para la vuelta. Le tocaba sobrevivir en Londres y confiar en sus opciones cerca del Círculo Polar Ártico. Y eso lo sabía el Tottenham. Siguieron dominando, apretando, y a los 30 minutos llegó el 2-0 de Maddison tras un pase brillante de Pedro Porro desde campo propio.

Poca oposición fue capaz de presentar un Bodo/Glimt que tuvo su primera ocasión real en el descuento del primer tiempo, con un remate de Blomberg que se fue alto. Y sin embargo, quedó en el aire. Sobre todo cuando un penalti sobre el ‘Cuti’ Romero sentenció el partido: Solanke no falló. 3-0… y el Bodo, tocadísimo.

La nota negativa para el Tottenham fue que Maddison se marchó con molestias… y que los nórdicos se metieron en la eliminatoria con un gol en los últimos minutos. Fue casi de milagro pues el Tottenham buscaba más el 4-0 que el Bodo el 3-1. Pero llegó. Un disparo de Saltnes (héroe ante la Lazio con doblete) que desvió un defensor y despistó lo justo a Vicario. Premio para los de Knutsen.

Gran jugada desde la banda, le llega el balón a Saltnes que espera a que haya un hueco y dispara a la zona del segundo palo donde no puede llegar Vicario.

Fue suficiente para alegrar el viaje a los miles de aficionados noruegos que se desplazaron a Inglaterra. Para hacerles saltar en la grada y para hacerles creer de cara a la vuelta. Equipos como Lazio, Olympiacos o Twente ya fueron superados de forma amplia en Noruega. Y quieren que se repita.

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