Agencias, Ciudad de México.- Enormes toroides magnéticos en el halo de la Vía Láctea, de 6,000 a 50,000 años luz, han sido revelados en un nuevo estudio de científicos chinos publicado en The Astrophysical Journal.

Estas estructuras de campo magnético a gran escala son fundamentales para la propagación de los rayos cósmicos y proporcionan una limitación crucial sobre los procesos físicos en el medio interestelar y el origen de los campos magnéticos cósmicos, según el estudio.

Un equipo liderado por el profesor HAN Jinlin, de los Observatorios Astronómicos Nacionales de la Academia China de Ciencias (NAOC), ha determinado las estructuras del campo magnético a lo largo de los brazos espirales del disco galáctico mediante un proyecto a largo plazo de medición de la polarización de los púlsares y su efecto Faraday, que relacionan la luz y el magnetismo.

En 1997, encontró una sorprendente antisimetría del efecto Faraday de las fuentes de radio cósmicas en el cielo con respecto a las coordenadas de nuestra Vía Láctea, lo que indica que los campos magnéticos en el halo de la Vía Láctea tienen una estructura de campo toroidal, con direcciones de campo magnético invertidas por debajo y por encima del plano galáctico.

Sin embargo, determinar el tamaño de estos toroides o la fuerza de sus campos magnéticos ha sido una tarea difícil para los astrónomos durante décadas. Sospechaban que la antisimetría de la distribución en el cielo del efecto Faraday de las fuentes de radio podría deberse únicamente al medio interestelar en las proximidades del Sol, porque los púlsares y algunos objetos emisores de radio cercanos, que están bastante cerca del Sol, muestran un efecto Faraday consistente con la antisimetría. La clave es mostrar si los campos magnéticos en el vasto halo galáctico tenían o no una estructura toroidal fuera de la vecindad del Sol.

En este estudio, el profesor HAN propuso de manera innovadora que el efecto Faraday del medio interestelar en las proximidades del Sol podría calcularse mediante las mediciones de un buen número de púlsares, algunos de los cuales han sido obtenidos recientemente por el radiotelescopio FAST por sí mismos, y luego podría restarse la contribución de las mediciones de fuentes cósmicas de fondo.

A través del análisis de datos, los científicos descubrieron que la antisimetría de las mediciones del efecto Faraday causada por el medio en el halo galáctico existe en todo el cielo, desde el centro hasta el anticentro de nuestra Vía Láctea, lo que implica que los campos magnéticos toroidales de simetría tan extraña tienen un tamaño enorme y se encuentran en un radio que oscila entre 6,000 y 50,000 años luz desde el centro de la Vía Láctea.

Este estudio proporciona una nueva comprensión de la física de nuestra Vía Láctea y es un hito para las investigaciones sobre los campos magnéticos cósmicos, informa la Academia de Ciencias de China.

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