Agencias/Ciudad de México.- Fuerzas federales han decomisado más de 23 mil 733 armas con capacidad de perforar vehículos blindados y derribar aeronaves a pandillas de sicarios en su mayoría en el corredor del narcotráfico escenario de cruentas ejecuciones y enfrentamientos en el noroeste de México, entre el 1 de octubre de 2024 al 30 de junio de 2026.

Los aseguramientos de propias de un ejército ha registrado un mayor impacto en el vértice de operaciones de los cárteles de la droga en el llamado pasillo de la muerte de Chihuahua, Sinaloa y Sonora.

De acuerdo a la Secretaría de la Defensa (Sedena), dos de cada tres piezas decomisadas a los bandas criminales son armas de alto calibres de uso exclusivo militar con capacidad de frenar equipos blindados, derribar aeronaves y causar daño a la infraestructura oficial, reseño el portal Infobae.

La mayor cifra de armas incautadas ha sido a pandillas del narcotráfico en Sinaloa, seguido de Chihuahua y Sonora, puntos neurálgicos de operaciones de las facciones ‘Los Chapitos’ y ‘La Mayiza’, el Cártel de Juárez junto con su brazo armado ‘La Línea’, además, de células regionales como ‘Los Salazar’ y ‘el Cártel Independiente’ de Sonora.

De acuerdo a datos oficiales, el Ejército, Marina y Guardia Nacional han incautado más de 25 mil 747 armas de fuego, además, millones de cartuchos y cargadores en diversos operativos en territorio mexicano durante la administración de la Presidente Claudia Sheinabum (1 de octubre de 2024 a agosto de 2026).

Los cuatro calibres predominantes en las armas incautadas son —7.62×39, 5.56, .223 y 7.62 milímetros— que suman más de 5 mil piezas dentro de la base individualizada.

Esa cifra representa la columna vertebral del armamento de largo alcance que circula en el mercado ilícito nacional y sido clave en el poderío de los cárteles del narcotráfico que controlan vastos territorios en México.

La Sedena reportó 10 mil 689 piezas de la base individualizada, siendo 5 mil 234 de categoría de alto calibre o exclusivas de las fuerzas armadas.

La circulación de material de guerra sitúa a México ante un mercado ilícito de armas largas con capacidades propias de conflictos bélicos, más allá de la delincuencia común o narcotráfico.

El calibre 7.62×39 milímetros —el del AK-47 y sus variantes— encabeza la lista de fusiles asegurados, con 1 mil 706 registros en la base oficial, siendo el equipamiento tradicional de los pistoleros del narcotráfico.

Posteriormente, ubicaron al calibre .223 con mil 26 piezas; el 7.62 milímetros con 971, y el 5.56 milímetros con 798.

El calibre 5.56×45 es el que equipa al M16, el M4, el HK416 y el FN SCAR-L, fusiles de uso militar estándar en varios ejércitos del mundo.

El 7.62×51 milímetros, conocido como .308 Winchester, se emplea en el M14, el FN FAL, el HK G3 y en rifles de tirador designado como el M110.

Entre las armas cortas, el panorama cambia de forma clara. El calibre 9 milímetros domina con 2 mil 147 piezas, y su uso se concentra principalmente en pistolas.

Las 179 armas calibre .50 registradas en la base de datos que consultó Milenio constituyen uno de los hallazgos más graves del periodo.

La Sedena las clasifica entre las de mayor potencia, ya que los rifles Barrett de ese calibre son capaces de inutilizar aeronaves o vehículos blindados.

De esas 179 piezas, 69 han sido aseguradas en Sinaloa, equivalentes a casi 4 de cada 10. Le siguieron Chihuahua con 22, Michoacán con 18, Sonora con 17, Tamaulipas con 14, Jalisco con 12 y Nuevo León con 11.

La base de la Sedena identificó alrededor de 140 armas fabricadas por Barrett Firearms Manufacturing, casi todas en calibre .50. Sinaloa concentró también la mayor cantidad de Barrett identificados por marca, seguido de Chihuahua, Michoacán, Tamaulipas y Sonora.

El arsenal decomisado no se limita a fusiles y pistolas. La base también registra otros calibres o modelos de armas sofisticadas.

La Sedena asentó en miles de registros de marca, por lo que solo una parte del universo permite identificar fabricante. Entre las piezas con marca disponible, Glock y Century Arms son las que más aparecen.

La base también registra cientos de piezas bajo las denominaciones comerciales AK-47 y AR-15. Otras marcas presentes son Taurus, Smith & Wesson, Beretta, Ruger, Colt y Barrett.

El perfil por tipo de arma confirma la diversidad del mercado ilícito. Los 3 mil 548 registros de pistolas colocan a esa categoría en segundo lugar tras los fusiles, seguida de 398 carabinas, 393 escopetas, 365 revólveres y 297 rifles.

Sinaloa lidera la categoría de fusiles con mil 323 piezas. Le siguen Sonora con 653, Michoacán con 464, Chihuahua con 462, Nuevo León con 338 y Tamaulipas con 295.

El perfil de Baja California difiere del resto de los estados con alta concentración de armas.

Ahí el calibre más común ha sido de 9 milímetros con 262 piezas, un patrón más propio de armas cortas que de fusiles de guerra.

  • 221 ametralladoras.
    14 lanzagranadas.
    Seis lanzacohetes.
    45 subametralladoras.
    14 subfusiles.
    Dos obuses.
    Mil 144 granadas.
    Más de 4 millones de cartuchos.
    Glock, AK-47, AR-15 y Barrett: las marcas identificadas en los decomisos

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