Agencias / InsurgentePress, Ciudad de México.- Habiendo construido su hormiguero sobre la tubería vertical de ventilación de un antiguo búnker de armas nucleares en Polonia, cada año un gran número de hormigas se precipita por el conducto y no puede regresar jamás a su colonia.

Curiosamente, aunque atrapadas en condiciones extremadamente duras, dichas hormigas caídas a las profundidades han sido capaces de construir un hormiguero y mantenerlo, al tiempo que la cantidad de estas hormigas “náufragas” ha aumentado hasta igualar al típico de las grandes colonias naturales y maduras.

Esta población única ha sido documentada científicamente en un estudio reciente, llevado a cabo por el equipo de Wojciech Czechowski, de la Academia Polaca de Ciencias.

La colonia estudiada sigue siendo singular, a pesar del hecho de que existen casos similares previamente conocidos, como el de una colonia de hormigas que construyó su hogar en el chasis de un coche inmovilizado.

La nueva población de hormigas fue descubierta en 2013. Curiosamente, cuando se comprobó el estado de las hormigas en 2015, los investigadores no solo encontraron que la población aún sobrevivía, sino que incluso había aumentado su número.

Según las estimaciones, contaba con al menos varios cientos de miles de obreras, quizá cerca de un millón. Además, cuando los investigadores volvieron al búnker en 2016, encontraron que el desperfecto causado sobre el hormiguero en forma de montículo durante la visita anterior había sido reparado, lo que demostró que la población aún conseguía mantener su hormiguero casi como si estuvieran llevando una vida normal.

La propia existencia de este hormiguero ya es asombrosa. La “colonia” de hormigas construyó un montículo de tierra o barro en una pequeña sala de 2,3 metros de alto, 3 de largo y 1,2 de ancho. Normalmente, las hormigas de este tipo se establecen exclusivamente en grandes islas arboladas, donde pueden conseguir suficiente comida para abastecer de la alta demanda de energía de la colonia. Este no ha sido el caso para en la insólita colonia.

El pequeño espacio disponible en el búnker, y la imposibilidad de escapar al confinamiento dentro de él, no han sido los únicos obstáculos que las hormigas han tenido que afrontar. Además de lidiar con la escasez de comida y la falta total de luz, la “colonia” ha tenido que soportar las bajas temperaturas entre los muros de hormigón armado de 1 metro de espesor. Durante todo el año estas no superan los 10 grados centígrados.

No es de extrañar el hecho, comprobado en la investigación, de que las duras condiciones dentro del búnker hayan hecho virtualmente imposible la reproducción. Aunque los científicos llevaron a cabo una búsqueda especial de larvas, crisálidas, capullos vacíos o reinas, no encontraron nada. Ni tampoco hallaron señales de descendientes machos.

Buscando una respuesta sobre por qué la población, pese a ello, aún parecía florecer, los científicos dedujeron que había un flujo constante de hormigas que caían. De hecho, la mortalidad en el búnker es bastante alta, pero los “recién llegados” resultan compensar de sobras a las hormigas que mueren.

Para concluir, la colonia de hormigas descrita aquí, aunque superficialmente parezca una colonia funcional con obreras que cooperan en la superficie del montículo, es más bien un ejemplo de supervivencia de una gran cantidad de ellas atrapadas dentro de un entorno hostil en oscuridad total, con temperaturas bajas de manera constante y sin un suministro suficiente de alimentos.

Fuente: Hyme.

Esta imagen muestra a obreras de la especie Formica polyctena, activas en la superficie de su montículo en invierno. (Foto: Wojciech Stephan. CC-BY 4.0)
Esta imagen muestra a obreras de la especie Formica polyctena, activas en la superficie de su montículo en invierno. (Foto: Wojciech Stephan. CC-BY 4.0)
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