Agencias/Ciudad de México.- La Franja de Gaza ha sufrido daños por unos 18,500 millones de dólares en infraestructuras críticas durante los cuatro primeros meses del bombardeo israelí lanzado en respuesta a los atentados de Hamás del 7 de octubre, según un informe conjunto del Banco Mundial y Naciones Unidas publicado en su Web Oficial.

El informe provisional de evaluación de daños, que recibió apoyo financiero de la Unión Europea, calcula que los daños equivalen al 97% del PIB combinado de Cisjordania y Gaza en 2022 y han dejado 26 millones de toneladas de desechos y escombros que se tardaría años en retirar.

El texto detalla la magnitud de la destrucción de infraestructuras en la guerra entre Israel y Gaza y el calamitoso estado de la población del estrecho enclave costero, donde las instalaciones sanitarias han quedado destrozadas, la población pasa hambre y las labores de ayuda se ven obstaculizadas.

Según un comunicado del Banco Mundial, los daños en las estructuras afectan a todos los sectores: la vivienda representa el 72% de los costos y las infraestructuras de servicios públicos, como el agua, la sanidad y la educación, el 19%.

Más de un millón de personas están sin hogar y el 75% de la población está desplazada, según el Banco Mundial, que añade que más de la mitad de la población de Gaza está al borde de la hambruna y toda la población sufre inseguridad alimentaria aguda y malnutrición.

“Los efectos acumulativos catastróficos sobre la salud física y mental han golpeado con mayor dureza a las mujeres, los niños, los ancianos y las personas con discapacidad, y se prevé que los niños más pequeños se enfrenten a consecuencias de por vida para su desarrollo”, afirmó el Banco Mundial.

Dado que el 84 % de los establecimientos sanitarios han resultado dañados o destruidos, y no hay electricidad ni agua para el funcionamiento de las instalaciones restantes, la población tiene un acceso mínimo a atención de salud, medicamentos o tratamientos vitales. El sistema de abastecimiento de agua y saneamiento prácticamente ha colapsado, suministrando menos del 5 % de su producción anterior, y las personas dependen de raciones de agua más pequeñas para sobrevivir. El sistema educativo se ha desintegrado, y el 100% de los niños no asiste a la escuela.

En el informe también se hace referencia al impacto en las redes eléctricas, así como en los sistemas de generación de energía solar, y al apagón casi total desde la primera semana del conflicto. La entrega de ayuda humanitaria básica a la población se ha vuelto muy difícil debido a que el 92 % de las carreteras primarias están destruidas o dañadas y la infraestructura de comunicaciones se encuentra seriamente afectada.

En la nota de la evaluación de daños provisional se identifican medidas clave para impulsar las actividades iniciales de recuperación, comenzando con un aumento de la asistencia humanitaria, la ayuda alimentaria y la producción de alimentos; la provisión de refugio y soluciones de vivienda rápidas, ampliables y eficaces en función de los costos para las personas desplazadas, y la reanudación de los servicios esenciales.

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