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octubre 1, 2026

Analizan en la BUAP el uso e impacto de las redes sociales

Agencias, Ciudad de México.- El investigador Martín Rodrigo Echeverría Victoria advierte sobre los riesgos de los contenidos falsos en redes sociales y destaca la importancia de la alfabetización mediática, la regulación de plataformas y la responsabilidad ciudadana para proteger los procesos democráticos y el derecho a la información.

Las tecnologías de la información han transformado profundamente la manera en que las personas acceden, consultan y comparten contenidos. Actualmente, las redes sociales se han consolidado como los principales canales de información, con una influencia que rebasa el ámbito del entretenimiento para impactar en la construcción de la opinión pública, la participación ciudadana y la toma de decisiones en el ámbito político y social.

Ante este escenario, surgen desafíos relacionados con la regulación de los contenidos, la veracidad de la información que circula en las plataformas digitales y la responsabilidad de los usuarios al momento de compartir publicaciones que pueden fomentar la polarización o reforzar posturas ideológicas basadas en información falsa.

Al respecto, el doctor Martín Rodrigo Echeverría Victoria, investigador adscrito al Instituto de Ciencias de Gobierno y Desarrollo Estratégico (ICGDE) de la BUAP, señaló la necesidad de promover una visión crítica frente a los contenidos difundidos en redes sociales, así como fortalecer los mecanismos de regulación en las plataformas digitales.

El especialista destacó que cuestionar la veracidad de la información es un ejercicio indispensable, ya que frecuentemente existen intereses detrás de los contenidos que circulan en internet. En ese sentido, indicó que diversos países han impulsado estrategias de alfabetización mediática dirigidas principalmente a personas adultas, con el propósito de proporcionar herramientas que permitan distinguir entre información verdadera y contenidos falsos.

Echeverría Victoria explicó que algunas plataformas ya aplican mecanismos de regulación para contenidos relacionados con desnudos, violencia explícita o material sexual. Asimismo, recordó que en ciertos países las empresas tecnológicas tienen la obligación legal de retirar información falsa cuando esta es identificada y reportada por los usuarios.

No obstante, señaló que en México y América Latina estos procesos avanzan con mayor cautela. Como ejemplo, mencionó el caso de Brasil, donde las autoridades implementaron medidas para fortalecer la moderación de contenidos digitales en momentos de alta tensión política y social.

Respecto al debate entre regulación y libertad de expresión, el investigador comentó que en diferentes países europeos se ha privilegiado la protección de la integridad de los procesos electorales y el derecho de la ciudadanía a recibir información veraz, evitando escenarios de manipulación o engaño.

Asimismo, advirtió sobre situaciones de mayor gravedad, como el uso de plataformas digitales por parte de grupos delictivos para reclutar jóvenes mediante ofertas de empleo fraudulentas que derivan en escenarios de explotación y trabajo forzado. En estos casos, sostuvo, la protección de las personas debe prevalecer frente a los riesgos asociados con la desinformación.

El académico también se pronunció a favor de establecer mayores controles sobre espacios digitales utilizados para promocionar productos o servicios inexistentes que pueden derivar en fraudes, al considerar que los canales de difusión deben asumir una responsabilidad en la prevención de este tipo de prácticas.

De igual forma, resaltó que la academia puede contribuir con investigaciones, análisis y propuestas que fortalezcan la formulación de políticas públicas y apoyen la labor legislativa frente a los desafíos que representan las nuevas formas de comunicación digital.

En relación con la inteligencia artificial (IA), el investigador subrayó que, además de generar contenidos, esta tecnología puede convertirse en una herramienta altamente sofisticada para perfeccionar procesos de desinformación, debido a su capacidad para automatizar tanto la producción como la distribución de mensajes a gran escala.

Como ejemplo, recordó investigaciones periodísticas que documentan la creación de perfiles digitales inexistentes utilizados para influir en conversaciones políticas y sociales, evidenciando el potencial de estas tecnologías para amplificar campañas de manipulación informativa.

Finalmente, el doctor Martín Rodrigo Echeverría Victoria enfatizó que la desinformación constituye un fenómeno cotidiano con efectos que pueden afectar procesos democráticos y generar consecuencias sociales de gran alcance. Por ello, hizo un llamado a la ciudadanía a asumir una actitud responsable al interactuar en redes sociales, verificar la procedencia de la información, contrastar fuentes y evitar compartir contenidos sospechosos.

“Podemos contribuir desde nuestro propio entorno digital siendo cuidadosos al compartir información y consultando diversas fuentes y perspectivas que enriquezcan nuestro análisis como ciudadanos”, concluyó.

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