Agencias/ Ciudad de México.- La crisis de la deuda de Evergrande Group podría suponer un riesgo de contagio para el sector inmobiliario chino en su conjunto, dijo Goldman Sachs en una nota publicada.

El promotor inmobiliario, que tiene un pasivo de casi dos billones de yuanes (305,000 millones de dólares), está tratando de recaudar fondos para pagar a prestamistas y proveedores, mientras se debate entre un colapso controlado y la perspectiva más lejana de un rescate por parte de Pekín.

“Creemos que una interrupción mayor de las operaciones de promoción inmobiliaria de la empresa puede ser muy negativa para la confianza de los compradores e inversores inmobiliarios nacionales, y podría extenderse al sector inmobiliario en general”, escribieron Kenneth Ho y Chakki Ting de Goldman Sachs en la nota.

Los analistas añadieron que si las operaciones inmobiliarias se mantienen como una empresa en funcionamiento, el margen de contagio podría ser menor.

JPMorgan también advirtió del riesgo de repercusiones.

“Con los recientes acontecimientos que se aceleran a la baja, creemos que son necesarias maniobras adicionales por parte del Gobierno para evitar un posible contagio”, dijo el banco, añadiendo que esperaba que las operaciones se mantuvieran en marcha para proteger los intereses de clientes y proveedores.

“Si los políticos siguen las directrices del Gobierno para garantizar un mercado inmobiliario estable, no esperamos que el inminente impago de la compañía sea demasiado perturbador para el sector”, dijo JPMorgan.

Los analistas de Goldman Sachs dijeron que las posibles opciones para Evergrande podrían incluir una revisión corporativa para asegurar la continuidad de las operaciones en tierra, trayendo a terceros para invertir en la compañía, y también una potencial reestructuración de la deuda y el capital.

Goldman Sachs dijo que la confianza del mercado de bonos en el extranjero en Evergrande también podría verse afectado por las perspectivas de recuperación en el marco de una reestructuración de la deuda.

Con los bonos de la empresa denominados en dólares estadounidenses cotizando en torno a los 20 centavos por cada dólar, y los de la filial Tianji Holding justo por debajo de los 20, el impacto del contagio puede ser limitado si las perspectivas de reestructuración se acercan a los niveles actuales, escribieron los analistas.

Como una gran nube negra sobre la economía china se podría catalogar la crisis de liquidez de Evergrande. El gigante inmobiliario chino tiene deudas por más de $300,000 millones de dólares, que afectan a más de 250 bancos y entidades no bancarias, y no tiene acceso a nueva financiación.

Solo la deuda por intereses supera $122,000 millones de dólares, una cifra similar al PIB de Marruecos. El riesgo de quiebra es tal que Standard & Poor’s volvió a rebajar su calificación a CC esta semana.

Esta situación ha desatado preocupaciones sobre el posible inicio de la ruptura de una burbuja inmobiliaria en China, que podría tener grandes repercusiones en el sistema financiero mundial y que también podría impactar los mercados emergentes.

La situación de Evergrande ya está registrando su coletazo en los mercados. El valor de la compañía ha disminuido $20,000 millones de dólares en lo corrido del año, pues su título ha perdido más de 80%. Las acciones de la empresa llegaron a un precio mínimo de seis años esta semana y solo en la jornada de ayer cayeron 6.41%.

Eso ha tenido influencia en las bolsas asiáticas. Los índices Nikkei (Japón), Hang Seng y CSI 300 (China) cerraron con números rojos, al registrar caídas de 0.62%, 1.46% y 1.22%, respectivamente.

La situación también ha afectado la cotización de una de las materias primas fundamentales para la construcción: el cobre. El commodity registró una caída de más de 2% en sus contratos futuro ayer.

Algunos analistas consideran, incluso, que este podría ser el Lehmann Brothers chino, refiriéndose a la quiebra del banco de inversión estadounidense, que dio inicio a la crisis financiera y de las hipotecas subprime de 2008.

La situación de Evergrande también representa un riesgo para los mercados emergentes en el corto plazo, que podrían experimentar una caída en sus flujos de inversión.

“China es considerado un país emergente, hay mucho dinero invertido y más en el mercado inmobiliario. Una crisis en ese país impacta a los países emergentes. Las alertas de riesgo aumentan. Esos trastornos mundiales hacen que los fondos extranjeros se refugien en países AAA y salgan de países con mayor riesgo”, dijo Andrés Moreno, analista financiero y bursátil.

“Evergrande es un campanazo de alerta sobre los desafíos que tiene el sistema financiero global frente a la capacidad de apalancamiento al que se ha acudido los años anteriores. Sin embargo, abre otras oportunidades en el mediano y largo plazo frente a la relocalización de las cadenas productivas. Los países que se muevan de manera inteligente pueden aprovechar eso. Hay oportunidades para los países latinoamericanos, como México”, dijo Diego Camacho, economista senior internacional de Credicorp Capital.

No solo el sistema financiero se verá afectado. Evergrande trabaja con 8,500 empresas, que tienen deudas o pedidos y que se verían impactadas en caso de impago del promotor inmobiliario. Además, según MarketScreener, la quiebra de la compañía afectaría a dos millones de hogares que ya han pagado sus viviendas al promotor antes de su construcción.

Evergrande tenía $202,000 millones de dólares en obligaciones de preventa en junio, que equivalen a 1,4 millones de propiedades por completar, según un informe de Capital Economics. “Si Evergrande tuviera que volcar su inventario en el mercado (…) arrastraría sustancialmente los precios de las propiedades”, dijo Hao Hong, estratega jefe de Bocom International, citado por Bloomberg. Sin una red de seguridad social y con lugares limitados para depositar su dinero, durante años se ha alentado a los ahorradores chinos a comprar viviendas cuyos precios se suponía que solo iban a subir. Esto implicaría un golpe para muchos inversionistas.

El grupo inmobiliario lleva años de préstamos para financiar el rápido crecimiento que tuvo con el boom inmobiliario de las décadas pasadas. Sin embargo, esto lo ha llevado a sumergirse en más de 300,000 millones de dólares de pasivos y ahora hacen peligrar su subsistencia y las futuras viviendas de cientos de compradores que llevan días manifestándose frente a la sede central de la compañía.

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