Agencias/Ciudad de México.— En el marco del Día de las Madres, una conversación se instala con fuerza en la industria de la moda: el estilo aprendido en casa, particularmente el de la figura materna, está definiendo hoy el guardarropa de una nueva generación. No como nostalgia, sino como estilo heredado. De acuerdo con Harvard Business School, hasta el 70% de las decisiones de compra están influenciadas por factores emocionales y memoria previa.
La psicología del desarrollo y los estudios de consumo coinciden en algo, el estilo no empieza en la adultez. Se forma desde la infancia, a partir de lo que se observa en casa. En ese proceso, la madre se convierte en un primer referente silencioso: una guía de proporciones, texturas y códigos que, años después, resurgen de forma intuitiva.
Esa lectura se alinea con lo que hoy ocurre a nivel global. Las siluetas noventeras, los conjuntos coordinados y las proporciones más largas han regresado al centro de la conversación, no desde la nostalgia, sino desde su capacidad de adaptación. En pasarelas, street style y colecciones comerciales, la ropa vuelve a dialogar con códigos familiares, estructura sin rigidez e intención sin formalidad.

Desde la industria, marcas como Studio F han identificado este desplazamiento en sus colecciones recientes, donde piezas como la falda lápiz, el skirt suit o los sets tonales reaparecen bajo una lógica más flexible. Se trata de algo más que revivir el pasado para hacerlo funcional.
“El estilo no empieza en el clóset. Muchas de las decisiones que hoy toma una mujer al vestirse vienen de referentes que crecieron con ella. La evolución busca romper con esos códigos y re interpretarlos”, explica Jorge Eduardo Sánchez Dávila, Director Comercial de Studio F México.
Por ejemplo, el blazer se desplaza del terreno formal a un uso cotidiano. Se integra con denim o vestidos, manteniendo su capacidad de estructurar sin imponer rigidez.
La camisa abandona la perfección rígida para adoptar una lectura más abierta. Se lleva suelta, en capas o con styling relajado, sin perder su lugar como básico.
Las siluetas largas —vestidos y faldas maxi— se consolidan como una respuesta funcional. Aportan presencia, pero también adaptabilidad a distintos momentos del día.
Los conjuntos coordinados retoman la idea de vestirse con intención, ahora desde la ligereza. Sets y combinaciones tonales permiten construir looks coherentes sin esfuerzo aparente.
Más que un regreso, la industria apunta a una permanencia, estas piezas nunca salieron del todo del radar, sino que se mantuvieron en la memoria visual de una generación que hoy las resignifica.
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STF Group es un grupo empresarial colombiano especializado en el diseño, producción y comercialización de moda, con presencia en América Latina. La compañía opera marcas como Studio F, ELA y Studio F Man, y cuenta con una red de más de 400 tiendas en 11 países. En México, uno de sus mercados estratégicos, el grupo mantiene una presencia en expansión con 41 puntos de venta. A lo largo de su trayectoria, STF Group ha consolidado un modelo de negocio enfocado en el desarrollo de marca, la expansión regional y la adaptación a las dinámicas del consumidor en cada mercado.


















