Agencias/ Ciudad de México.- Más de 23 años tuvieron que pasar para que Cruz Azul fuera campeón del futbol mexicano una vez más, y lo logró tras vencer a Santos de Torreón por un marcador global de 2-1 en una final que tuvo ansioso a todo un país.

Como nunca, hasta los aficionados de sus archirrivales querían ver que la maldición terminara (con excepción de los de Santos), porque esa maldición ya le pesaba a todos. Y por fin pasó. Adiós a las ‘cruzazuleadas’.

Fue Jonathan ‘Cabecita’ Rodríguez quien se quedó con el honor de la épica hazaña, al anotar el gol del empate en el partido de vuelta en el Estadio Azteca, un encuentro que los Guerreros de Santos de Torreón empezaron ganando en la primera mitad para convertirse en el equipo, el primero en dos décadas, que no pudo vencer al Cruz Azul en una final. Ese será su estigma ahora.

Todo parecía torcido cuando un gol de Santos Laguna cerca del descanso daba fuerza a otro fiasco de Cruz Azul en una definición de la liga mexicana.

La Máquina supo reaccionar para coronarse campeón de México tras 23 años de sequía.

Con un gol del delantero uruguayo Jonathan Rodríguez en el segundo tiempo, la Máquina empató 1-1 con Santos la noche del domingo y con un marcador global de 2-1 alzar el trofeo de campeón del torneo Clausura.

“Tuvimos enfrente a un gran rival que nos hizo pasar mal el primer tiempo, pero la charla de medio tiempo fue de amigos y nos dijimos que no podíamos dejar pasar esta oportunidad y salimos con un corazón enorme en el segundo tiempo y pudimos revertir la situación”, dijo Juan Reynoso, el entrenador peruano de Cruz Azul.

El chileno Diego Valdés puso al frente a los Guerreros a los 37 minutos con tiro de larga distancia, pero el “Cabecita” Rodríguez decretó el empate a los 51.

Con el resultado, la Máquina le puso punto final a una sequía de títulos que databa desde el torneo Invierno 97, cuando derrotó a León.

El triunfo también servirá para acabar con las burlas que el equipo sufría por perder seis finales de liga desde su último campeonato hace 8.575 días.

“Fue una noche mágica y única, terminamos como el anhelado triunfo y la novena”, dijo el uruguayo Ignacio Rivero. “Trabajamos muy duro para llegar a este momento, comenzamos con dos derrotas el torneo y fue difícil, pero la gente siguió apoyando”.

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, felicitó a los celestes a través de un mensaje en su cuenta oficial de Twitter.

“Felicidades al Cruz Azul, se acabó el embrujo. Abrazos a los de la casa del dolor ajeno”, escribió el primer mandatario, quien es hincha de Pumas.

Cruz Azul había perdido previamente las finales de liga en el Invierno 99 (Pachuca), en el Clausura 2008 (Santos), Apertura 2008 (Toluca), Apertura 2009 (Monterrey), Clausura 2013 (América) y Apertura 2018 (América).

Además, la Máquina había perdido las finales por la Copa Libertadores en 2001 (Boca Juniors) y las de la Liga de Campeones de la CONCACAF en 2009 y 2010, ante Atlanta y Pachuca respectivamente.

Esas derrotas le hicieron ganarse el mote del “subcampeonísimo”, pero todo eso ya es cosa del pasado y hoy la Máquina puede presumir ser el mejor equipo del país.

Con sus nueve campeonatos, la Máquina se acerca a uno de Toluca que es el tercero más laureado del país, superado por Chivas (12) y América (13).

El logro vino de la mano del técnico peruano Reynoso, quien como jugador fue parte de la plantilla que se coronó en el Invierno 97.

“Estoy súperemocionado y sin palabras por lo que se ha logrado, un campeonato como jugador y ahora uno como técnico que no son palabras menores”, agregó Reynoso.

Reynoso tomó al equipo a unos días del arranque del torneo y firmó una temporada histórica en que el equipo empató un récord de triunfos consecutivos (12) y se quedó a dos puntos (41) de imponer una marca en torneos cortos, que se juegan en México desde 1996.

Santos buscaba su séptima corona, primera desde el Clausura 2018.

Con el consentimiento de la Máquina, Santos tomó el control del partido en los primeros minutos, pero no generó disparos que llegarán a inquietar al portero José de Jesús Corona.

Cruz Azul, que había llegado poco, generó la primera jugada de peligro con un disparo del paraguayo Juan Escobar a los 26 minutos, un remate que obligó al guardameta Carlos Acevedo a realizar una espectacular atajada.

La insistencia de Santos encontró recompensa cuando Valdés eludió a tres jugadores en las afueras del área y sacó un potente tiro que entró pegado al poste derecho de Corona para empatar la serie.

Cruz Azul dominó el arranque del segundo tiempo y pronto encontró el empate luego de un largo despeje de Corona que le cayó por banda derecha al peruano Yoshimar Yotún, quien mandó un pase para el centro del campo para el “Cabecita” Rodríguez; éste sacó un disparo rasante a primer poste para poner el 1-1.

La jugada generó polémica porque las repeticiones de televisión parecían mostrar al argentino Guillermo Fernández en posición adelantada, pero el árbitro dio el gol por bueno sin consultar con el VAR.

En los minutos finales, Santos fue con insistencia buscando un gol que mandara el partido al alargue, pero apenas fue capaz de genera un remate de cabeza del ecuatoriano Félix Torres, tiro que se fue por encima del arco de Corona.

Santos Laguna el eterno subcampeón

Perder siempre es doloroso, y más en una final. Pero perder un campeonato contra Cruz Azul, el equipo que por 23 años se quedó en la raya y perdió finales hasta con cuatro goles de ventaja, eso también es un estigma.

Santos Laguna se acaba de poner humillante camiseta de ser el único equipo en 23 años que no pudo ganarle al conjunto que hasta inventó un verbo que sintetiza derrotas imposibles: cruzazulear.

El equipo de Torreón tuvo la mala suerte de ser con quien se rompiera la maldición celeste. Con ellos se venció el embrujo y la sequía de títulos. ese es el estigma con el que tendrá que vivir al menos por los siguientes seis meses.

Y no puede decirse que no lo intentaron. De hecho, por 51 minutos parecía que podían repetir el efecto ‘cruzazuleada’, al abrir el marcador en el Estadio Azteca y emparejar el marcador global 1-1. Pero después de eso no pudo contra el equipo que mejor terminó el torneo.

Si era por justicia tenía que perder. Pero con Cruz Azul la justicia nunca contó. Hasta que se encontró con Santos Laguna, el único equipo que en 23 años no pudo vencer a Cruz Azul. Y el rictus de sus jugadores así lo demuestran. Nada podía ser peor en el futbol mexicano. Y ellos pagaron los platos rotos.

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