Agencias, Ciudad de México.- El pasado 3 de julio cerca de las 14:30 (UTC), el Sol emitió una llamarada de clase X, el destello solar más poderoso que se haya visto desde septiembre de 2017, informó el Observatorio de Dinámica Solar de la NASA, que capturó imágenes del fenómeno.

Esta fue la primera llamarada de clase X lanzada por nuestra estrella desde que comenzó su nuevo ciclo solar en diciembre de 2019, el número 25. Las erupciones solares se clasifican por su intensidad de rayos X como A, B, C, M o X, siendo A de las más débiles y X las más poderosas.

Así mismo, las erupciones de clase X pueden ser de distinta intensidad, que va definida por un número. Esta nueva llamarada fue de X1,5 y, aunque no se trata de la más intensa registrada hasta la fecha, fue lo suficientemente potente como para para producir un pulso de rayos X que golpeó la atmósfera superior de la Tierra, provocando un apagón de la radio de onda corta sobre el océano Atlántico.

El astrónomo y observador del clima espacial Tony Phillips explica que la mancha solar que produjo la llamarada apareció de forma repentina. “Ayer ni siquiera existía, lo que destaca la imprevisibilidad de la actividad solar”, señaló, advirtiendo de la posibilidad de que se produzcan otras llamaradas similares en los próximos meses.

Por ahora parece poco probable que una eyección de masa coronal (CME) acompañe al último destello. Un CME es un estallido de plasma cargado y caliente que suele darse junto con las llamaradas y cuyas partículas, que pueden tardar unos días en llegar a nuestro planeta y son capaces de causar interferencias en sistemas eléctricos y de radio.

El Sol experimenta un ciclo de actividad de aproximadamente 11 años al cambiar de lugar los polos magnéticos norte y sur. El cambio se produce en el punto más débil, tras lo cual el campo magnético se incrementa hasta que la actividad solar se eleva a un punto máximo. Sin embargo, debido a que no todos los máximos solares son iguales, todavía no está claro qué tan intenso será el próximo periodo.

De todas maneras, los expertos sostienen que el último evento, junto con un aumento en los bucles coronales de plasma que surgen en la superficie del Sol, son una señal de que el ciclo se está volviendo más activo, recoge el portal Sciencealert.

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