Agencias/Ciudad de México.- Tuvo que ser el acierto del meta Dibu Martínez en los lanzamientos de penalti, rubricados por un último tanto de Lautaro Martínez, el que completara el trabajo iniciado por Leo Messi, frustrado después por un doblete de Wout Weghorst cuando el partido agonizaba, el que terminara por sellar la clasificación para las semifinales de Qatar 2022 de Argentina, que solo desde los once metros pudo dejar de nuevo en el camino a Países Bajos.

Con el arquero Emiliano Martínez como héroe, la Albiceleste venció 4-3 por la tanda de penales tras empatar 2-2 en tiempo extra el viernes por los cuartos de final. Por la misma vía, los sudamericanos habían despachado a la Oranje en las semifinales del Mundial 2014.

La Albiceleste jugará la semifinal por tercera vez en los últimos 32 años ante la vigente subcampeona Croacia, que más temprano le ganó 4-2 Brasil en la tanda de penales.

El arquero argentino atajó de inicio los tiros de Virgil van Dijk y Steven Berghuis, mientras que Lautaro Martínez definió el pleito a favor de los argentinos.

“Estamos en la semifinal porque tenemos pasión y corazón. Estamos ilusionados, igual que la gente”, declaró el arquero Martínez.

Messi, quien marcó de penal durante los 90 minutos y que ejecutó uno de los tiros en la definición, declaró que “no era para ir al alargue ni a los penales, tuvimos que sufrir. Pero pasamos”.

Sobre el próximo rival, Messi avisó que “Croacia demostró que es una gran selección. Por momentos le jugó de igual a igual a Brasil. Es un equipo que viene trabajando con el mismo entrenador hace mucho tiempo y se conocen muy bien”.

Fue un desenlace feliz para una Argentina que tuvo la victoria en un puño, la dejó escapar en la agonía y salió adelante por el temple de su arquero.

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Los sudamericanos habían logrado una ventaja de dos goles, pero un doblete del delantero Wout Werghorst llevó el duelo al tiempo extra.

“Este equipo tiene un espíritu de saber afrontar las situaciones”, dijo el seleccionador argentino Lionel Scaloni.

Al final de un primer tiempo sin peligro en las áreas, Argentina abrió el marcador con una asistencia de Messi al lateral Nahuel Molina. El jugador del Atlético de Madrid le ganó el cuerpo a cuerpo al capitán van Dijk y definió con la punta del botín derecho en el estadio Lusail, otra vez con amplia mayoría de fanáticos albicelestes.

El capitán argentino amplió de penal a los 73 minutos tras una infracción de Denzel Dumfries sobre Marcos Acuña. Con este tanto, Messi llegó a los diez goles en mundiales y alcanzó el récord del delantero Gabriel Batistuta como máximo artillero argentino del certamen.

Pero Werghorst, que había ingresado por Memphis Depay a los 78 minutos, devolvió a Holanda a la vida. El gigante de 1,97 metros descontó con un cabezazo picado a los 83 y en el último minuto del tiempo adicional recibió la pelota en el área chica tras un tiro libre por debajo de la barrera y de media vuelta marcó el 2-2.

El partido se había presentado en la previa como una batalla táctica entre el técnico más veterano del Mundial, Louis van Gaal (71), y su colega argentino Scaloni, el más joven del certamen con 44 años.

El primero un innovador y estudioso de la táctica, que fue mutando en su carrera desde un fútbol ofensivo a un juego más conservador. Scaloni, por su parte, siempre atento al rival para definir los intérpretes de su plan de juego.

En tono provocador, Van Gaal se ufanó en la previa de que su Holanda no le había dejado tocar la pelota a Messi en el último duelo hace ocho años en el Mundial de Brasil, que ganaron los sudamericanos por la tanda de penales en la que el arquero Sergio Romero fue la figura. Y advirtió que tenía la receta para volver a mantener a la “Pulga” bajo control y tomarse revancha de lo que había pasado hace ocho años.

“En Brasil tuve la impresión de que íbamos a ganar ese partido”, evocó Van Gaal. “Esta vez no hay nada que reprochar. Los jugadores han luchado hasta el final… Es muy doloroso ver como hemos sido eliminados porque he intentado todo para evitar esta situación”.

En una de sus clásicas jugadas, el crack argentino partió desde la izquierda hacia derecha y dio la estocada al área entre las piernas Nathan Aké. Molina le sacó ventaja al gigante van Dijk y definió con la punta del botín derecho. Fue el primer gol del lateral derecho en 25 partidos con Argentina.

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La correcta ejecución de Messi del penal sancionado por la falta de Acuña parecía ponerle sentencia al partido. Fue su cuarto gol en Qatar, el segundo desde los 11 pasos.

A los 78 minutos hubo un punto de quiebre en el partido con el ingreso de Weghorst por Memphis Depay.

El delantero del Beşiktaş turco resucitó a Holanda con un cabezazo y luego fue el receptor de un tiro libre sancionado por el árbitro español Antonio Mateu Lahoz cuando ya se habían cumplido los diez minutos de tiempo adicional, lo cual motivó el enojo de los argentinos. Teun Koopmeiners ejecutó la falta por debajo de la barrera, Weghorst le ganó a la marca de Enzo Fernández y definió cruzado para el 2-2.

“No pueden poner un árbitro así. No estuvo a la altura”, se quejó Messi. ”No quiero hablar del árbitro porque no puedes ser sincero, si hablas te sancionan. La FIFA debe pensar en ello. No puede poner un árbitro así para estas instancias”.

Argentina estuvo más cerca de la victoria en tiempo extra, que finalmente consiguió desde los 11 pasos. Messi, Leandro Paredes, Gonzalo Montiel y el “Toro” Martínez anotaron, mientras Fernández ejecutó desviado.

Para Holanda, que deberá aguardar otros cuatro años para sacarse la espina de tres finales perdidas en 1974, 1978 y 2010, convirtieron Koopmeiners, Werghorst y Luuk de Jong.

El partido deparó una cifra récord de amonestaciones para un partido del Mundial, un total de 17 tarjetas amarillas, incluyendo una para Messi que acabó con sangre en el labio superior de una prórroga que Argentina dominó con claridad. Dumfries acabó expulsado tras el partido por doble amonestación.

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La derrota marcó el final del tercer ciclo de Van Gaal como técnico de la Oranje y con el detalle que no encajó una derrota al cabo del tiempo reglamentario en los dos mundiales que le tocó dirigir. Argentina y los penales fueron el muro.

“Desde el primer día que llegamos nos enfocamos en los penales”, dijo Van Gaal. “Creíamos que íbamos a ganar en la tanda de penales”.

Hasta la reacción europea, en el tramo final, a la desesperada, había sido otra exhibición de Leo Messi, una más, plasmada con una asistencia y un gol de penalti, el cuarto en Qatar y el décimo en los mundiales, la que llevaba a Argentina hacia las semifinales de la competición. Pero Países Bajos renació en los últimos minutos, cuando igualó Wout Weghorst, un cambio a la desesperada de Van Gaal con el partido en plena ebullición.

No falló Messi, que igualó a Gabriel Batistuta como el máximo anotador en Mundiales, y tampoco Argentina. Falló Brasil que frustró el esperado clásico sudamericano. La albiceleste hizo lo suyo, lo que se esperaba. Y jugará frente a Croacia en el penúltimo escalón, en el preámbulo de una final soñada y ante la frustración de Van Gaal que encajó su primera derrota.

No entiende de revanchas Leo Messi que obligó a dejar para otra ocasión las cuentas pendientes que tiene guardadas Países Bajos. Puede dar la sensación de no estar, de transitar por zonas sin influencia en el juego y, de pronto, tirar de su inagotable repertorio y encontrar cualquier genialidad que condicione un partido.

Va a lo suyo el rosarino que con su capitanía ante el conjunto europeo superó a Diego Armando Maradona. En su decimoséptimo encuentro con el brazalete en el brazo en los Mundiales -uno más que el Pelusa- dio un paso más hacia su gran objetivo, hacia un anhelo que tiene entre ceja y ceja en plena cuenta atrás de su carrera.

A dos partidos de la deseada Copa situó Messi a Argentina que se acomodó por sexta vez en la semifinal de un Campeonato del Mundo. Un buen síntoma para la Albiceleste que siempre que atravesó los cuartos llegó a la final.

Apenas sucedían cosas en el césped de Lusail que tenía cara contra cara a dos adversarios demasiado conscientes de lo que tenían en juego. De que era un todo o nada. Un hola y adiós entre dos potencias reputadas en la competición que han convertido sus duelos en momentos históricos.

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El más reciente, el que no olvida Van Gaal, el de Brasil 2014 que terminó decidido por los lanzamientos de penalti para Argentina que alcanzó la final que perdió frente Alemania. Fue la penúltima gran frustración de Messi con su selección, aferrado ahora a Qatar como un momento único.

El favoritismo concedido a Argentina fue pasado por alto por Louis Van Gaal. Al menos, en la puesta en escena. Fue una declaración de intenciones del técnico que llegó a Lusail con diecinueve encuentros seguidos sin perder, once en los Mundiales. El preparador de más edad de Qatar 2022 situó de inicio a Steven Bergwijn, más ofensivo que su compañero del Ajax Davy Klaasen, titular frente Estados Unidos que se quedó en el banco.

Sin embargo, llamó la atención el cambio de sistema de Lionel Scaloni aliviado con la presencia de Rodrigo de Paul, que había encendido las alarmas horas antes por una molestia muscular que llenó de incertidumbre su participación en el partido. Por cinco atrás apostó el seleccionador albiceleste con la inclusión entre Nicolás Otamendi y Cristian Romero de Lisandro Martínez. Más recorrido para las alas, para Nahuel Molina por la derecha y Marcos Acuña por la izquierda.

Una puesta en escena de pizarra. Del preparador más joven de la competición, Lionel Scaloni, con el más veterano, Louis Van Gaal, que se dejó su excelente racha ante Argentina. Diecinueve encuentros sin perder llevaba el neerlandés. Once en Copa del Mundo. Hasta aquí.

De la intrascendencia apareció un disparo de Messi desde fuera del área, muy alto y un disparo posterior de Rodrigo De Paul, inocente, a la media hora, que alteraron la monotonía y precedieron al gol inventado por el capitán albiceleste. En línea de tres cuartos, manejo de balón y pase imposible hacia Nahuel Molina. No falló el lateral del Atlético Madrid, que batió a Andries Noppert.

No había noticias del ataque oranje. Ni del prometedor Cody Gakpo ni de Memphis Depay. Tampoco pasó buenos ratos Frankie De Jong, sin relevancia en el centro. Por eso agitó el equipo Van Gaal con movimientos desde el banco. Tiró de Teun Koopmeiners y de Steven Berghuis en busca de más profundidad y más velocidad con la pelota.

La salida al campo de Luuk De Jong fue un síntoma de desesperación neerlandesa. Cambió de fórmula. Un juego más directo, balones al área. Pero Argentina sacaba petróleo de cada acción. En un regate de Marcos Acuña en un lateral del área, Denzel Dumfries arrastró un pie de su rival. El penalti lo ejecutó Messi. Esta vez no falló.

Cuarto gol para el rosarino, el décimo en los Mundiales que le iguala con Gabriel Batistuta como los máximos anotadores argentinos en la historia de la competición.

Se aferró Van Gaal a Wout Weghorst, su última opción. Más madera dentro del área. Revivió la oranje con el ariete del Besiktas que ya vio una amarilla mientras estaba en el banquillo, cuando llevó a la red un centro desde la derecha de Steven Berghuis. Y llevo al límite a Argentina con el empate en una falta ensayada al borde del área sacada por Teun Koopmeiners.

Pero apareció Dibu Martínez, en la tanda final, para sostener a Argentina, prolongar su sueño y frustrar la venganza de Van Gaal.

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