Agencias, Ciudad de México.- Kevin Spacey vuelve al cine después de llevar cuatro años desaparecido del radar hollywoodense a raíz de la cancelación provocada por la veintena de acusaciones de abuso sexual en su contra. Pero según las últimas noticias, el actor habría encontrado una pequeña puerta abierta en Europa. Precisamente en Italia, donde un director acaba de ficharlo para un papel secundario interpretando a un detective policial.

Sin embargo, más allá del shock de la noticia al tratarse de un actor cancelado por Hollywood desde 2017 y señalado por el movimiento #MeToo, lo más surrealista del asunto es que la película es un drama sobre abuso sexual.

El director Franco Nero parece creer que es hora de darle la bienvenida de regreso a la industria a Kevin Spacey. Eso o quizás quiera aprovechar el revuelo mediático que su fichaje podría ocasionar al tratarse de una película sobre abuso sexual.

El cineasta italiano de 79 años tiene previsto dirigir y protagonizar L’uomo Che Disegnò Dio -que se traduciría como El hombre que diseñó a Dios- dando vida a un artista ciego al que acusan erróneamente de abuso sexual. Y además de Kevin Spacey, la cinta también contaría con un cameo de la pareja del cineasta, Vanessa Redgrave, quien suele aparecer en sus películas y, en esta ocasión, interpretaría a una profesora de piano.

“Lo considero un gran actor y no veo la hora de comenzar la película” dijo Nero a ABC News sentenciando sentirse “muy feliz” con el acuerdo pactado con Kevin Spacey.

Y es que, como apuntaba al principio, Spacey tendrá un cameo interpretando a un investigador en el caso de abuso sexual. Una decisión que huele a jugada mediática, que carece de ética y podría suponer una bofetada moral hacia las más de 25 supuestas víctimas que acusaron a Spacey de abuso y acoso sexual.

Si bien es cierto que Kevin Spacey no ha sido oficialmente sentenciado por las acusaciones vertidas en su contra, la cantidad de testimonios lo colocaron en la lista de personas non-gratas de la industria a raíz del destape de abusos que ventiló el caso de Harvey Weinstein. Sin embargo, al igual que Roman Polanski o Woody Allen, parece haber encontrado voces dispuestas a darle una oportunidad.

Kevin Spacey estaba viviendo uno de sus mejores momentos profesionales en 2017, habiendo protagonizado una película con miras al Óscar como Todo el dinero del mundo, mientras preparaba su despedida al papel de Francis Underwood a través de la última temporada de una de las series estrella de Netflix, House of cards. Pero en noviembre de aquel año todo cambió. La caja de Pandora que abrió el caso de Harvey Weinstein terminó dando libertad a diferentes víctimas de los abusos sufridos en la industria, que de repente alzaron sus voces para contar sus historias. Y entre ellos estaban jóvenes que dicen haber sufrido el abuso o acoso sexual de Spacey.

Al menos 20 hombres que trabajaron en el Teatro Old Vic de Londres, donde Spacey fue director artístico, lo acusaron de conducta inapropiada entre 1995 y 2013. El actor Anthony Rapp lo acusó de haberse aprovechado físicamente de él cuando tenía 14 años. Y en 2018, Spacey fue acusado oficialmente de asalto indecente en Massachusetts contra un adolescente. El actor se declaró no culpable y más tarde los cargos fueron retirados voluntariamente por la supuesta víctima.

Por otro lado, la policía de Los Angeles investigó dos acusaciones en su contra pero finalmente determinaron que uno de los casos estaba fuera de plazo, y el otro fue desestimado tras la muerte de la supuesta víctima. En 2020, otro hombre presentó una demanda contra Spacey en Nueva York acusándolo de abusar de él en los 80s cuando tenía 14 años. Pero al tratarse de una demanda anónima, el juez decidió que no podía proceder de esa manera.

Spacey ha negado las acusaciones en su contra, sin embargo la debacle profesional y moral era inevitable. Netflix lo despidió de manera fulminante y lo reemplazó en House of Cards por su compañera Robin Wright matando a su personaje en la conclusión de la historia; mientras Ridley Scott optó por filmar de nuevo todas sus escenas con Christopher Plummer haciendo que el veterano actor ganara el Óscar como intérprete secundario por el mismo trabajo que había hecho Spacey previamente.

El año pasado, Spacey se sinceró con el mundo a través de un vídeo publicado en redes sociales, donde aseguraba haber tenido una “epifanía personal” después del destierro profesional. “Solo me valoré y me definí a través del trabajo, eso es lo que era”, dijo.”Si eso ya no iba a ser una posibilidad, entonces, ¿quién soy yo? ¿Si todo lo que me queda es solo yo?” Mientras que poco después se habría vivido una situación bizarra en los juzgados, cuando supuestamente se levantó de su silla y se puso a cantar y bailar durante la batalla legal contra la productora de House of Cards (The Hollywood Reporter).

De todos modos, aunque las demandas y acusaciones en EE.UU. no hayan desembocado en juicios o sentencias, Spacey sigue siendo el protagonista de una investigación londinense, además de existir otra demanda civil en curso.

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