Agencias/Ciudad de México.- La lógica de las aseguradoras es que mucha gente contrata un seguro, unos pocos sufren daños y luego son reembolsados. Sin embargo, si ya no son unos pocos los que sufren daños, sino que cada vez son más personas, entonces la compañía de seguros derivará este mayor riesgo en los asegurados. En otras palabras, las primas de seguro subirán. Al fin y al cabo, únicamente tiene sentido que una compañía de seguros ofrezca prestaciones si obtiene beneficios.

Las empresas aseguradoras se están viendo superadas ante la cantidad de sucesos extremos, por lo que están recurriendo a reaseguradoras, como Munich Re. Esta compañía alemana lleva unos 50 años investigando los efectos del cambio climático para sus propios intereses comerciales.

“Básicamente, si aumentan las pérdidas, alguien tiene que pagar por ellas”, afirma Ernst Rauch, experto en clima de Munich Re.

Pero, ¿y si los riesgos relacionados con el clima llegaran a ser tan elevados que las aseguradoras ya no quisieran asegurar determinadas zonas? ¿Y qué sucede si aumentaran las primas hasta tal punto que nadie estuviera dispuesto a pagarlas?

En California, una de las mayores aseguradoras, State Farm, ya se ha retirado del negocio. La compañía citó como razones el rápido crecimiento del riesgo de sufrir catástrofes, los elevados costes de construcción y un difícil mercado de las reaseguradoras.

Las pérdidas del sector asegurador en California han oscilado entre uno y tres mil millones de dólares anuales en las últimas décadas. Ahora superan con creces los diez mil millones, señala Rauch.

Los fenómenos meteorológicos extremos son cada vez más frecuentes y no solo han provocado daños cada vez mayores en California. Alemania es otro ejemplo claro. Según el Servicio Meteorológico alemán, son cada vez más usualeslas inundaciones, tormentas, sequías e incendios, cuyos daños resultantes amenazan con aumentar y afectar cada vez a más personas.

“El importe de las pérdidas aseguradas por catástrofes naturales en todo el mundo ronda ya los 100,000 millones de dólares anuales”, recalca Ernst Rauch. “Entre el 80 y el 90 por ciento de estas pérdidas están relacionadas con la meteorología”, agrega.

Que aumenten los daños se debe, en parte, a la mayor frecuencia de sucesos. No obstante, según Rauch, uno de los principales impulsores de este aumento de daños son factores socioeconómicos. Los edificios y las infraestructuras tienen cada vez más valor y las construcciones se ubican en zonas vulnerables, como costas o cerca de los ríos.

En definitiva, el alcance real de los daños es mucho mayor, ya que no todo está asegurado. De hecho, menos de la mitad de los riesgos naturales en todo el mundo están cubiertos, constanta el experto.

Además de limitar el cambio climático, la prevención de siniestros es un factor clave a la hora de reducir costes. También es el instrumento más importante cuando los riesgos climáticos son tan altos que ni las empresas aseguradoras pueden ofrecer seguros asequibles, sostiene Rauch.

“Si no aplicamos de forma consecuente la prevención y la adaptación al impacto climático, estimamos que las primas de los seguros de edificios residenciales en Alemania podrían duplicarse en los próximos diez años sólo como consecuencia de los daños climáticos”, advertía hace un año Jörg Asmussen, director general de la Asociación Alemana de Seguros (GDV, por sus siglas en alemán).

El primer informe sobre la Evaluación Europea de Riesgos Climáticos publicado por la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) también constata que Europa es demasiado lenta en materia de prevención.

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