Por Erick Olivera Méndez/Ciudad de México.- En una jornada democrática la mayoría de los chilenos que ejercieron su voto este domingo para determinar si estaban de acuerdo con una nueva Constitución, rechazaron la propuesta de modificar la Carta Magna creada por la dictadura militar de Augusto Pinochet en 1980.
Gabriel Boric, el recién electo mandatario chileno, ha señalado que continuará con la propuesta de una nueva ruta constitucional, pero que por ahora “ha hablado el pueblo de Chile y lo ha hecho de forma fuerte y clara”.
Boric ha sido un entusiasta de una nueva propuesta de Carta Magna, y aseguró luego de los resultados que rechazaban esta posibilidad que a partir de este lunes trabajará con el Congreso y la sociedad chilena para replantear un nuevo proceso que lleve a ese país a una nueva Constitución.
El revés en las urnas a la propuesta de cambios constitucionales “exigen a nuestras instituciones que trabajemos hasta arribar a una propuesta que nos interprete a todos, que dé confianza”, dijo Boric.
Considerada como una de las constituciones más vanguardistas del mundo en ámbitos como la igualdad de género, el texto constitucional puesto a consideración de los chilenos, no ha convencido ni al 50 por ciento de los votantes.
Los partidarios de la nueva propuesta que eliminaría el documento de Pinochet, argumentan que la Constitución de 1980 no los representa y que más que unirlos los polariza, pero han reconocido que perdieron el plebiscito.
“Ha sido una jornada histórica que nosotros y nosotras valoramos muchísimo porque fortalece nuestra democracia. La ciudadanía ha decidido rechazar el texto propuesto por la convención constitucional y como comando del Apruebo reconocemos el resultado y escuchamos con humildad”, dijo Vlado Mirosevic, uno de los líderes del movimiento que buscaba el cambio.
Chile ha transitado del no a la Constitución de la dictadura al rechazo de una nueva propuesta en dos años. En una consulta ciudadana realizada en 2020 casi el 80 por ciento determinó que para encauzar las protestas que se presentaron un año antes había que redactar un nuevo documento constitucional, sin embargo, ahora no están conformes con la redacción que proponen los impulsores del cambio.
Los ciudadanos desconfían de las nuevas reglas propuestas para cambiar el régimen, que no han servido para unir a los chilenos sino que los han polarizado aún más. “Hay un dicho que se impone siempre en Chile: mejor el diablo conocido que uno a conocer”, ha sido una de las frases que han recogido las agencias de noticias luego de la consulta.
Otro de los argumentos recurrentes entre la opinión que se ha generado luego del no a la nueva propuesta de Constitución, es en el sentido de que este rechazo fue un revés a una manipulación ideológica que intentó imponer conceptos como la plurinacionalidad en un Chile ajeno a esas ideas políticas.
Por lo pronto, el presidente de Chile, Gabriel Boric, ha convocado a la unidad nacional para buscar una nueva ruta que le dé continuidad al proceso constituyente, en una cruzada para “la construcción del futuro” junto a los ciudadanos.
El plebiscito en Chile deja enseñanzas para América Latina, y una de las más evidentes es que no se puede incorporar una agenda de vanguardia política y social en la discusión pública, si no se ha resuelto desde el gobierno la ruta para enfrentar los problemas más apremiantes como el desempleo y los efectos de la inflación que amenazan con desbordarse en una crisis económica en la región.



















