Agencias/ Ciudad de México.- Un equipo liderado por el astrobiólogo Manasvi Lingam, profesor en Florida Tech, ha presentado un modelo matemático sofisticado para determinar qué entornos astrofísicos favorecen más la panspermia.

A propósito de la expansión de la vida entre planetas, el modelo tiene en cuenta cuánto tiempo sobreviven los microbios, las tasas a las que se dispersan las partículas y las velocidades de eyección, el material expulsado como resultado del impacto, para evaluar las perspectivas de detección de panspermia interestelar.

El artículo, aceptado para publicación en el Astronomical Journal, muestra que las correlaciones entre pares de sistemas planetarios portadores de vida pueden servir como un diagnóstico eficaz de la panspermia interestelar, siempre que la velocidad de las eyecciones portadoras de microbios sea mayor que las velocidades relativas de las estrellas.

El equipo generó estimaciones prácticas de los parámetros del modelo para varios entornos astrofísicos y concluyó que los cúmulos abiertos y los cúmulos globulares (es decir, entornos muy agrupados) parecen representar los mejores objetivos para evaluar la viabilidad de la panspermia interestelar.

Como una reacción en cadena en un reactor nuclear, la vida en los planetas puede ser iniciada por la colisión de un objeto portador de vida que golpea un planeta (por lo tanto sembrándolo), y los objetos portadores de microbios en ese planeta se expulsan posteriormente al espacio y luego se propagan a través de múltiples planetas en el área.

Además de este mecanismo de panspermia, los científicos también creen que la vida también se puede crear a partir de sistemas no vivos en un proceso conocido como abiogénesis. Al examinar las firmas biológicas en los planetas, Lingam y su equipo llevaron a cabo una investigación que indica la distancia y eficacia con la que panspermia puede llegar a los planetas vecinos.

“Lo que mostramos es que había ciertos entornos donde la panspermia es más propicia y otros entornos donde es menos”, dijo Lingam en un comunicado.

“Lo segundo que mostramos es que la diferenciación entre las dos hipótesis (panspermia y abiogénesis) se puede realizar utilizando una cantidad matemática conocida como función de correlación por pares. Si tiene una función distinta de cero, implicaría que la panspermia es operativa , y si tiene una función cero, significa que la vida se crea en mundos independientemente unos de otros “.

Para Lingam, el documento puede dar paso no solo a comprender qué planetas se ven afectados por los viajes de los organismos vivos, sino también a proporcionar una mejor comprensión de cómo los de la Tierra pueden estar conectados biológicamente con otras formas de vida en nuestro sistema solar. Por ejemplo, los microbios en Marte pueden provenir potencialmente de la panspermia que involucra a la Tierra de alguna manera.

“Si tuviéramos que detectar vida en Marte, necesitaríamos encontrar buenas herramientas de diagnóstico para comprender si esta vida es realmente una segunda génesis, que se origina completamente independiente de la vida en la Tierra, o si fue sembrada de la vida en la Tierra”, dijo Lingam.

“Hay evidencia de que el primer Marte era muy habitable, tenía agua corriente y las temperaturas también pueden haber sido más cálidas. En principio, la vida podría haberse originado en Marte primero, luego extinguirse o pasar al subsuelo, pero luego esa vida podría haberse extendido a la Tierra, en cuyo caso tendríamos una ascendencia marciana”.

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