Agencias/Ciudad de México.- El número de muertos por el fuerte sismo ocurrido la semana pasada en Myanmar aumentó a 3,354, informó la prensa estatal, mientras las agencias de la ONU y los donantes de ayuda extranjera seguían intensificando sus esfuerzos para proporcionar ayuda de emergencia.
El terremoto, de magnitud 7.7, afectó a una amplia franja del país, causando graves daños en seis regiones y estados, incluida la capital, Naipyidó. El sismo dejó muchas áreas sin electricidad, conexiones telefónicas o celulares y dañó carreteras y puentes, lo que dificulta evaluar la magnitud total de la devastación.
También empeoró una crisis humanitaria que ya era grave, provocada por la guerra civil del país, que ha desplazado internamente a más de tres millones de personas y ha dejado a casi 20 millones en situación de necesidad, según las Naciones Unidas.
El líder del gobierno militar, el general en jefe Min Aung Hlaing, afirmó que el terremoto fue el segundo más poderoso en la historia registrada del país después de un sismo de magnitud 8, ocurrido al este de Mandalay en mayo de 1912.
En un informe publicado en el periódico estatal Global New Light of Myanmar se afirma que el número de muertos por el desastre del 28 de marzo ha alcanzado los 3,354, con 4,850 heridos y 220 desaparecidos. También se informó que los rescatistas habían salvado a 653 sobrevivientes atrapados bajo los escombros.
En 2021, el ejército de Myanmar le arrebató el poder al gobierno democráticamente elegido de Aung San Suu Kyi, lo que provocó una resistencia armada que ahora, según los analistas, controla más territorio que el ejército.
Los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU “reconocieron la necesidad de fortalecer los esfuerzos de rescate, socorro y recuperación, y de aumentar la asistencia humanitaria inmediata y rápida, en respuesta a las solicitudes de ayuda al pueblo de Myanmar, apoyadas por la comunidad internacional”, dijo su presidente, el francés Jérôme Bonnafont, en un comunicado de prensa emitido.
En una aparente referencia a los combates en Myanmar y las preocupaciones de que su gobierno militar bloquearía o retrasaría la ayuda a las áreas bajo el control de las fuerzas de resistencia, en el comunicado se indica que los miembros del consejo “confirmaron la importancia de un entorno seguro y propicio para garantizar la entrega oportuna y efectiva de asistencia humanitaria vital a todos los necesitados, sin interrupciones ni discriminación”.
El general de división Zaw Min Tun, portavoz del gobierno militar, dijo a los medios, al regresar de una cumbre regional celebrada en Bangkok, que los primeros ministros y funcionarios de los países asistentes, entre ellos, India y Tailandia, se comprometieron a proporcionar la asistencia necesaria para los esfuerzos de socorro y rehabilitación en las áreas afectadas por el terremoto.
“Todos ayudaron a Myanmar, que sufrió por el terremoto. Todos mostraron piedad. Todos entendieron. Todos estaban dispuestos a ayudar. Se puede ver a todos trabajando juntos de manera práctica”, dijo Zaw Min Tun.
Dijo que 18 países proporcionan asistencia a las áreas afectadas, y que más de 60 aviones volaron para transportar rescatistas y suministros de socorro.
Reino Unido asignó otros 10 millones de libras esterlinas (alrededor de 12.8 millones de dólares) a la respuesta humanitaria en curso, dijo su embajada en Yangon en un comunicado emitido, elevando su total a hasta 25 millones de libras (alrededor de 32 millones de dólares) en ayuda.
En los últimos días, se ha producido una inusual actividad diplomática en torno a Myanmar, que suele mostrarse reacio a interactuar con gran parte de la comunidad mundial.
Min Aung Hlaing y los miembros de alto nivel de su gobierno ha sido rechazados y sancionados por muchos países occidentales por su toma de poder en 2021 y por cometer abusos a los derechos humanos. Su visita a la reunión en Bangkok, la capital tailandesa, fue la primera a un país distinto a los principales patrocinadores de su gobierno: China, Rusia y el aliado ruso Bielorrusia, desde que asistió a otra reunión regional en Indonesia en 2021.
De regreso en Myanmar, Min Aung Hlaing recibió al ministro de Relaciones Exteriores de Malasia, Mohamad Hasan, y al ministro de Relaciones Exteriores de Tailandia, Maris Sangiampongsa, para hablar sobre la asistencia de socorro de los miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático y la cooperación en atención médica en las áreas afectadas por el sismo.
Aunque los informes de actividad diplomática se centran en el auxilio por las afectaciones del terremoto, está claro que la crisis en Myanmar no puede terminar hasta que la guerra se detenga, y los vecinos del país han encabezado esfuerzos para encontrar un camino hacia la paz, aunque ni el ejército ni sus enemigos han mostrado un esfuerzo serio por negociar.
Sin embargo, el ejército y varios grupos clave de resistencia armada declararon un alto el fuego temporal tras el terremoto para facilitar el flujo de ayuda humanitaria.
La Oficina de Derechos Humanos de la ONU acusó al ejército de continuar con los ataques, y afirmó que hubo más de 60 de ellos tras el terremoto, incluidos 16 desde el inicio del alto el fuego.
El opositor Gobierno de Unidad Nacional, que lidera la resistencia al gobierno militar, acusó al ejército de llevar a cabo 63 ataques aéreos y de artillería desde el terremoto, los cuales provocaron la muerte de 68 civiles, entre ellos, un niño y 15 mujeres.
Las fuertes lluvias y vientos agravaban las penurias de las víctimas del reciente sismo en Myanmar, interrumpiendo las operaciones de rescate y alivio y obligando a mucha gente a dormir a la intemperie.
La MRTV, administrada por el estado de Myanmar, informó por la noche que se esperan lluvias dispersas y tormentas eléctricas en todo el país durante la próxima semana.
“La población debe estar atenta a la posibilidad de lluvias intempestivas acompañadas de fuertes vientos, relámpagos, granizo y deslizamientos de tierra”, informó la MRTV. Se pronostica que las temperaturas diurnas alcanzarán los 38 grados Celsius (100 grados Fahrenheit) a mediados de semana.
El epicentro del terremoto de magnitud 7.7 el 28 de marzo fue cerca de Mandalay, la segunda ciudad más grande de Myanmar. Afectó una amplia franja del país, causando daños significativos en seis regiones y estados, incluida la capital Naipyidó.
El general de división Zaw Min Tun, portavoz del gobierno militar, declaró en un mensaje de audio a los periodistas que hasta ahora se han confirmado 3,564 muertos, con 5,012 heridos y 210 desaparecidos.
El terremoto dejó muchas áreas sin electricidad, conexiones telefónicas o celulares y dañó carreteras y puentes, dificultando las evaluaciones de daños.
Un funcionario de la Federación de Rescate de Myanmar (Mandalay) dijo a The Associated Press que los rescatistas tuvieron que apagar temporalmente el equipo eléctrico y las máquinas utilizadas en las operaciones de búsqueda debido a la lluvia durante el fin de semana, lo que hizo el trabajo más difícil pero no lo detuvo.
El funcionario, que habló bajo condición de anonimato por temor a ser arrestado por el ejército por hablar sin autorización, señaló que los rescatistas continuarán las operaciones de búsqueda a pesar de la posibilidad de más lluvia.
Otro rescatista que trabaja en Mandalay, de manera similar hablando bajo condición de anonimato, sostuvo que la lluvia y los fuertes vientos causaron el colapso de algunos edificios, causando más dificultades para aquellos que buscan refugio.
El Irrawaddy, un sitio de noticias en línea de Myanmar que opera en el exilio, informó que al menos 80 cadáveres fueron encontrados en los escombros del Hotel Great Wall en Mandalay después de la remoción de paredes y escombros. Su informe no pudo ser confirmado de inmediato.
El Departamento de Servicios de Bomberos de Myanmar afirmó en un comunicado que los rescatistas recuperaron cinco cuerpos de edificios colapsados en Mandalay.
Myanmar ha tenido un gobierno militar desde febrero de 2021, cuando el ejército derrocó al gobierno electo de Aung San Suu Kyi. No tolera críticas y está involucrado en una guerra civil contra fuerzas de resistencia prodemocráticas y ejércitos guerrilleros de minorías étnicas.
El terremoto dejó muchas áreas sin electricidad, conexiones telefónicas o celulares y dañó carreteras y puentes, haciendo difícil evaluar la magnitud total de la devastación.
El gobierno militar de Myanmar ha dicho que 5.223 edificios, 1.824 escuelas, 2,752 viviendas monásticas budistas, 4,817 pagodas y templos, 167 hospitales y clínicas, 169 puentes, 198 presas y 184 secciones de la carretera principal del país fueron dañados por el terremoto.
Los equipos de búsqueda en Myanmar recuperaron más cadáveres de los escombros de los edificios, una semana después que un fuerte sismo matara a más de 3,300 personas, al tiempo que la atención se centra en las urgentes necesidades humanitarias en un país de antemano devastado por una guerra civil en curso.
El jefe humanitario de Naciones Unidas, Tom Fletcher, quien también es el coordinador de ayuda de emergencia, llegó a Myanmar en un intento por impulsar medidas tras el sismo del 28 de marzo. Antes de su visita, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, hizo un llamado a la comunidad internacional para que aumente de inmediato la financiación para las víctimas del terremoto “para igualar la magnitud de esta crisis”, y pidió acceso sin restricciones para llegar a los necesitados.
“El terremoto ha intensificado el sufrimiento con la temporada de monzones a la vuelta de la esquina”, afirmó.
El ejército de Myanmar y varios grupos clave de resistencia armada han declarado ceses al fuego tras el sismo a fin de facilitar el flujo de ayuda humanitaria.
Pero la Oficina de Derechos Humanos de la ONU acusó al ejército de continuar con los ataques, afirmando que se registraron más de 60 luego del temblor, incluyendo 16 desde que el ejército anunció un alto el fuego temporal.
“Insto a detener todas las operaciones militares y a centrar la atención en asistir a los afectados por el sismo, así como a garantizar un acceso sin trabas a las organizaciones humanitarias que están listas para apoyar”, dijo el alto comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk. “Espero que esta terrible tragedia pueda ser un punto de inflexión para el país hacia una solución política inclusiva”.
Al anunciar su cese al fuego, el ejército agregó que aún tomará medidas “necesarias” contra los grupos de resistencia, si utilizan el cese al fuego para reagruparse, entrenar o lanzar ataques, y los grupos han dicho que se reservan el derecho de defenderse.
En 2021, el ejército de Myanmar dio un golpe de Estado al gobierno democráticamente elegido de Aung San Suu Kyi, desatando lo que se ha convertido en una guerra civil.
El sismo empeoró una crisis humanitaria ya grave: había más de 3 millones de personas desplazadas de sus hogares y casi 20 millones necesitadas antes que ocurriera, de acuerdo con Naciones Unidas.
El general senior Min Aung Hlaing, jefe del gobierno militar, dijo que el número de muertos por el terremoto ha llegado a 3,301, con 4,792 heridos y alrededor de 221 desaparecidos, según un informe en la televisora estatal MRTV. Se encuentra en Bangkok asistiendo a una reunión cumbre de líderes de la región de la Bahía de Bengala.
Es una rara visita del general, quien usualmente restringe sus pocos viajes al extranjero a los aliados Rusia y China. Él y su gobierno son rechazados y sancionados por las naciones occidentales por usurpar el poder y sus presuntas violaciones de derechos humanos al reprimir la oposición y llevar a cabo una guerra brutal.
El Reino Unido, que ya había donado 13 millones de dólares para comprar artículos de emergencia como alimentos, agua y refugio, prometió 6.5 millones de dólares adicionales para igualar un llamado del Comité de Emergencia por Desastres de Myanmar, según la embajada del Reino Unido en Yangón.
El Programa Mundial de Alimentos señaló que hasta ahora ha llegado a 24,000 sobrevivientes, pero estaba ampliando sus esfuerzos para asistir a 850,000 con ayuda alimentaria y en efectivo durante un mes.
Muchos equipos internacionales de búsqueda y rescate también estaban en el lugar, y ocho equipos médicos de China, Tailandia, Japón, Bangladesh, Bután, Filipinas, Indonesia y Rusia operan en Naipyidó, según el gobierno militar de Myanmar. Otros cinco equipos de India, Rusia, Laos, Nepal y Singapur estaban ayudando en la región de Mandalay, y equipos de Rusia, Malasia y el bloque de naciones de la ASEAN estaban asistiendo en la región de Sagaing.
Estados Unidos ha prometido 2 millones de dólares en ayuda de emergencia y envió a tres personas para evaluar la mejor manera de responder, dadas las drásticas reducciones de la asistencia exterior estadounidense.
Durante la semana se recuperaron cinco cuerpos de los escombros en la capital Naipyidó y en la segunda ciudad más grande, Mandalay, cerca del epicentro del terremoto de magnitud 7.7 del 28 de marzo, informaron las autoridades. El último rescate reportado ocurrió, unas 125 horas después del temblor, cuando un hombre fue sacado de los escombros de un hotel en Mandalay.
El sismo también sacudió a la vecina Tailandia, derribando un rascacielos en construcción en Bangkok, donde el trabajo de recuperación continuaba. En total, 22 personas han sido halladas muertas y 35 heridas, principalmente en el sitio de construcción. ___

















