Agencias, Ciudad de México.- Si hasta hace unos días se perfilaba como un punto de partida para la reconciliación, ahora la reunión de Jefes de Estado del Mercosur apunta a ser la cumbre de la discordia.

Los líderes de los países miembros y asociados del Mercado Común del Sur (Mercosur) —conformado por Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay—, se darán cita en Asunción con la mira puesta en la integración regional. Sin embargo, llegar a consensos se antoja cada vez más distante, a la vez que aumenta la grieta entre sus integrantes, en especial entre los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y de Argentina, Javier Milei.

A último momento, Milei decidió retirarse de la cita y, en lugar de viajar a la capital paraguaya para el encuentro cumbre, optó por asistir al brasileño Balneario Camboriú a la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), punto de encuentro de la ultraderecha latinomericana a la que acuden además el expresidente brasileño Jair Bolsonaro, el excandidato presidencial chileno José Antonio Kast y el actor excantante mexicano Eduardo Verásategui.

La ausencia de Milei ha agudizado el malestar con el vecino Brasil, donde gobierno y diplomacia no terminan de entender la decisión del mandatario argentino, el primero en rechazar una invitación al Mercosur desde que Fernando de la Rúa cancelara en 2001 su viaje a Montevideo a raíz de la convulsión social y económica que se adueñaba de Argentina en aquel entonces y que culminó en su renuncia al cargo.

La relación entre Milei y Lula, con una gran brecha ideológica entre ambos, se tensaron al extremo la semana pasada luego que el gobernante argentino tildara a su homólogo brasileño de “corrupto y comunista” en unas declaraciones por las que Lula le exigió un pedido de disculpas. El punto álgido de una tensión que se arrastra desde hace varios meses.

Milei enviará a su canciller, Diana Mondino, para cubrir su ausencia en el Mercosur, al que sí asistirán los presidentes de Uruguay, Luis Lacalle Pou, de Bolivia, Luis Arce, de Panamá, José Raúl Mulino, que acaba de asumir el 1 de julio y que asiste en condición de invitado, Lula y el anfitrión Santiago Peña.

Pero las críticas de Milei no se limitaron al presidente del gigante latinoamericano, su principal socio comercial, y se extendieron a otros países de la región. El presidente argentino ha protagonizado enfrentamientos verbales con el líder venezolano Nicolás Maduro, el colombiano Gustavo Petro, el mexicano Andrés Manuel López Obrador y el chileno Gabriel Boric.

En el episodio más reciente, disparó contra Arce tras el fallido golpe de Estado en Bolivia el pasado 26 de junio, al que Milei calificó como “fraude” y “autogolpe” y provocó la reacción inmediata del gobierno boliviano por su injerencia.

Precisamente Bolivia podría acaparar la atención en Asunción. Será el primer encuentro de Arce con sus homólogos regionales tras la asonada castrense, cuando los militares tomaron la sede de la Presidencia en La Paz bajo las órdenes del destituido comandante del Ejército, Juan José Zúñiga.

Se produce además tres días después de que se promulgara el pasado viernes la ley de adhesión de Bolivia como miembro pleno del Mercosur, del que ya participaba en la condición de Estado asociado desde 1997.

Casi una década después de que iniciara su proceso de adhesión al bloque sudamericano, en 2015, el mandatario boliviano finalmente entregará a la cúpula del Mercosur la ley por cual Bolivia ratificó su plena adhesión al organismo, creado en 1991.

La entrada del país andino podría suponer un nuevo impulso al bloque, que también deberá debatir espinosos asuntos, como el estancado acuerdo del Mercosur con la Unión Europea (UE) o las divergencias entre los miembros acerca de acuerdos de libre comercio con países o bloques sin la necesidad de unanimidad entre sus socios.

Por esta propuesta, ampliamente defendida por Argentina, igualmente se decanta Uruguay, cuyo presidente ha insistido con sus pares en la necesidad de reforzar los lazos comerciales con grandes actores del escenario global, como China o el bloque de Oceanía.

Pero la iniciativa se enfrenta la fuerte resistencia de pesos pesados como el Brasil de Lula, la octava economía global. El gobernante brasileño es un férreo defensor de que las decisiones en el bloque se toman por consenso absoluto de sus miembros.

Más que apaciguar los ánimos, todo apunta a que la cumbre de Jefes de Estado del Mercosur supondrá otro pulso entre sus socios. El propio presidente anfitrión admitió que el bloque no atraviesa su “mejor momento” y espera que la reunión en la capital paraguaya sea una oportunidad para “reflexionar”.

“A pesar de todas las idas y venidas, las marchas y contra marchas que ha tenido, creo en el modelo de integración, el Mercosur es nuestra mejor plataforma, ya que el mundo se mueve en base a bloques económicos”, señaló Peña de cara a la cita.

“Ojalá que esta cumbre que vamos a celebrar sea la oportunidad para reflexionar, en un momento en el que claramente el Mercosur no está pasando por su mejor momento”, subrayó.

La agenda incluye la presentación de actividades del FCCP en ejercicio de la Presidencia Pro Tempore del Paraguay (PPTP) y un informe de la reunión conjunta del Grupo de Asuntos Jurídicos e Institucionales del MERCOSUR (GAIM), Grupo de Asuntos Presupuestarios (GAP), Consejo del Instituto de Políticas Públicas de Derechos Humanos (IPPDH) y el FCCP; además de algunos Memorándum de Entendimiento.

También está prevista la presentación de un informe semestral sobre el grado de avance del programa de trabajo del FCCP 2023 -2024 y un plan de trabajo para el 2025-2026 propuesto por Uruguay.

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