Agencias, Ciudad de México.- Dawud Assad aún tiene pesadillas del día en que las milicias judías atacaron su pueblo, Deir Yassin, situado en las afueras de Jerusalén, hace 76 años.

Assad, quien entonces tenía 16 años, se asomó a la ventana de su casa y vio su pueblo en llamas. Mientras sus tíos respondían a tiros a las milicias que les disparaban, Assad escapó. Pero más de 100 palestinos, entre ellos mujeres, niños y ancianos, fueron asesinados en lo que hoy se conoce como la masacre de Deir Yassin.

Ese día, Assad perdió a 27 miembros de su familia, entre ellos su abuela y su hermano Omar, de 2 años.

“No sé cómo escapé”, dijo Assad. “Me llamaban el mártir viviente”.

Aquella masacre, otros ataques contra aldeas palestinas y la guerra de 1948 que rodeó la creación de Israel, desencadenaron lo que se denomina la Nakba, palabra árabe que significa catástrofe. Se refiere al éxodo de unos 700,000 palestinos que huyeron o se vieron obligados a abandonar lo que hoy es Israel.

El recuerdo de la Nakba ha cobrado un nuevo significado este año, ya que la cifra de desplazados dentro de Gaza desde el comienzo de la guerra entre Israel y Hamás el 7 de octubre ya ha duplicado la cifra de desplazados durante la Nakba.

Incluso antes de 1948, una serie de acontecimientos y declaraciones prepararon el terreno para el traumático suceso que daría forma a lo que los palestinos consideran una lucha de décadas por la justicia y su derecho al retorno, algo que Israel les ha negado.

“Este proceso de desplazamiento ya ha durado más de un siglo”, afirma Beshara Doumani, profesor de estudios palestinos en la Universidad Brown.

Décadas antes de 1948, los judíos que huían del antisemitismo y la persecución en Europa intentaron establecer un Estado judío en el lugar que consideraban su patria ancestral. En noviembre de 1947, tras la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto, la Asamblea General de la ONU aprobó una resolución para dividir el Mandato Británico de Palestina en dos Estados: uno árabe y otro judío.

La mayoría de los palestinos y el mundo árabe en general rechazaron la resolución.

Tras la declaración de independencia de Israel el 14 de mayo de 1948 y la salida de las fuerzas británicas, los ejércitos de las naciones árabes vecinas invadieron el país, provocando la guerra.

Assad, quien ahora tiene 92 años y vive en Monroe Township, Nueva Jersey, huyó inicialmente con otros al pueblo de Ein Karem tras escapar de Deir Yassin.

Leila Giries, de 84 años, recuerda cuando la gente de Deir Yassin llegó a Ein Karem, trayendo noticias de su huida. Temiendo por su propia seguridad, la familia de Giries huyó por lo que pensaban que sería un breve respiro de la violencia.

“Lo dejamos todo. Salimos con lo que llevábamos puesto”, cuenta Giries. “Todo el mundo dijo que volveríamos en un par de semanas”.

Israel responsabiliza a los palestinos y a los Estados árabes de los sucesos de 1948 porque rechazaron el plan de partición de la ONU y declararon la guerra. También señala que los palestinos que no huyeron en 1948 son ciudadanos israelíes.

Israel rechaza la idea del derecho al retorno porque, de aplicarse plenamente, amenazaría su existencia como Estado de mayoría judía. Y señala que cientos de miles de judíos fueron expulsados o huyeron de los países árabes tras la fundación de Israel y fueron absorbidos por el nuevo país independiente.

Los dirigentes israelíes han dicho que los refugiados palestinos deberían ser absorbidos por los Estados árabes vecinos o por un futuro Estado palestino. El destino de los refugiados ha sido uno de los principales puntos de discordia en las negociaciones de paz que se remontan a la década de 1990.

“La inmensa mayoría de los palestinos se convirtieron en desplazados tras la Nakba, aunque no abandonaran Palestina”, afirma Doumani.

Más palestinos huyeron en los años posteriores a 1948, incluso durante la guerra de Oriente Medio de 1967, cuando Israel capturó Cisjordania, Jerusalén oriental y Gaza. Algunos huyeron por segunda vez.

Muchos de los 6 millones de refugiados palestinos actuales y sus descendientes viven en campamentos de refugiados en barrios marginales de Cisjordania y Gaza, así como en Líbano, Siria y Jordania. Otros acabaron fuera del Medio Oriente y construyeron comunidades en lugares como Chile o Estados Unidos.

Algunos palestinos afirman que la Nakba nunca terminó porque los colonos israelíes han seguido invadiendo sus tierras en Cisjordania, a veces con acciones violentas. La comunidad internacional considera ilegales los asentamientos israelíes.

En diciembre de 1948, una resolución de la Asamblea General de la ONU ya exigía el retorno de los refugiados, la restitución de sus propiedades y una indemnización, ya que los defensores del derecho al retorno lo consideran un derecho humano protegido por el derecho internacional.

Pero ese retorno nunca se produjo.

“El punto de inflexión más importante no fue la expulsión o la huida debido a las condiciones de guerra o las masacres, sino la decisión de no permitirles regresar”, afirmó Doumani.

Giries, quien ahora vive en las afueras de Los Ángeles, conserva la llave de la casa de su familia, aunque el edificio ya no existe. La llave se ha convertido para ella en un símbolo del hogar perdido durante la Nakba y de su imposibilidad de regresar.

Ser palestino, afirma Giries, significa tener una identidad fracturada. Recuerda cuando llegó a Estados Unidos cuando era adolescente y le dijeron que “Palestina” no existía.

“Si Palestina no existe, ¿cómo explican quién soy?”, dijo Giries.

Los refugiados y sus descendientes constituyen alrededor del 75% de la población de Gaza.

Hamás mató a unas 1.200 personas y tomó como rehenes a otras 250 durante su ataque del 7 de octubre. Israel respondió con una de las mayores embestidas militares de la historia reciente, y ha matado a más de 35.000 palestinos, según el Ministerio de Salud de Gaza.

Las familias de Gaza se han visto obligadas a desplazarse a diferentes lugares en numerosas ocasiones en los últimos siete meses tras recibir advertencias del ejército israelí, y decenas de miles de personas viven ahora en tiendas de campaña. Las autoridades israelíes afirman que el objetivo de los desalojos es salvar vidas civiles mientras luchan contra los combatientes de Hamás.

Pero muchos habitantes de Gaza afirman que no tienen a dónde ir, ya que barrios enteros han sido destruidos. El temor ahora es que si los palestinos abandonan Gaza por completo, como aquéllos que se vieron obligados a marcharse en 1948, nunca se les permitirá regresar.

“Sigo diciéndoles a mis hijos que me alegro de que mis padres no estén vivos para presenciar otra Nakba”, dijo Giries.

Para Assad, las imágenes de niños muertos o mutilados por los bombardeos israelíes de los últimos meses evocan la visión de su hermano de 2 años sin vida en 1948.

”¿Qué hicieron? ¿Por qué tenían que morir los pequeños como él?”, dijo.

En todo el Oriente Medio, los palestinos conmemoran la Nakba con la mirada puesta en la guerra de Gaza. Están previstas manifestaciones y actos educativos.

En Chile, país que cuenta con la comunidad palestina más grande fuera de Oriente Medio, se celebrarán durante todo el mes de mayo actos y acciones que ponen de relieve la Nakba.

También hay actos previstos en Estados Unidos. En Washington, D.C., un grupo de empleados federales se reunió el miércoles frente a la Casa Blanca para celebrar un “día de remembranza” y protestar contra el respaldo del gobierno estadounidense a la ofensiva militar israelí en Gaza. Está prevista una concentración el sábado en el conjunto de monumentos National Mall.

Manifestantes de Chicago conmemoraron la Nakba en una concentración el pasado fin de semana, y en Paterson, Nueva Jersey, donde se encuentra una de las mayores comunidades palestinas de Estados Unidos, los organizadores celebran el domingo un acto anual con el lema “Palestine Day on Palestine Way” (Día de Palestina en la Avenida Palestina).

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