mayo 2, 2024

Intacta sin sobresaltos economía entre periodo neoliberal y 4T en México

Por Erick Olivera Méndez/Ciudad de México.- La economía mexicana está experimentando un cambio notable, impulsado por decisiones estructurales que apuntan a un modelo propio y a una adaptación a las necesidades actuales del país. Rogelio Ramírez de la O, secretario de Hacienda y Crédito Público, ha subrayado este cambio durante su participación en la conferencia del Consejo de las Américas en la Ciudad de México.

Para el secretario es importante entender la diferencia entre el enfoque actual y el antiguo Consenso de Washington, que marcó la pauta para muchas economías latinoamericanas en décadas pasadas. Mientras que el Consenso de Washington se centraba en la privatización, la liberalización y el recorte de gastos, el nuevo modelo mexicano se basa en cuatro pilares: fortalecimiento de los ingresos de los hogares más vulnerables, desarrollo regional, políticas económicas orientadas a la oferta y equilibrio en las finanzas públicas.

Uno de los aspectos destacados por Ramírez de la O es el fortalecimiento de los ingresos de los hogares más bajos, lo que ha impulsado el consumo y contribuido significativamente al crecimiento económico del país. Este enfoque, que coloca a las personas en el centro del desarrollo económico, es una desviación refrescante de las políticas anteriores que a menudo descuidaban a los sectores más vulnerables de la sociedad.

México está aprovechando la relocalización de cadenas de suministro y los tratados comerciales para diversificar sus mercados y fortalecer su posición en la economía global. La inversión extranjera directa está mostrando confianza en el país, lo que indica un entorno propicio para el crecimiento y la inversión a largo plazo.

Es importante destacar que estas políticas se están implementando en un contexto de disciplina fiscal, incluso en medio de desafíos como la pandemia. La administración actual ha demostrado un compromiso con la estabilidad económica y ha evitado caer en recetas obsoletas que podrían limitar el potencial de crecimiento a largo plazo.

Algunos críticos pueden señalar preocupaciones sobre el déficit público, que se prevé que alcance el 5.9 por ciento este año, pero se está trabajando en un marco económico que sea sostenible a largo plazo y que tenga en cuenta las realidades específicas de México en el contexto global.

Los cambios estructurales en la economía mexicana están demostrando ser prometedores, pues al centrarse en fortalecer los ingresos de los hogares más vulnerables, desarrollar y promover políticas económicas orientadas a la oferta y mantener la disciplina fiscal, México está sentando las bases para un crecimiento económico sostenible y equitativo en el futuro. Es un enfoque que reconoce la complejidad de los desafíos actuales y apunta a soluciones innovadoras y adaptadas a la realidad del país.

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