Agencias/Ciudad de México.- El Gobierno federal envío 1 mil 600 elementos del Ejército para paliar la escalada de violencia que han desatado células del narcotráfico ligadas a ‘Los Chapitos’ y ‘Mayitos’ que ayer atacaron a balazos a los diputados de Movimiento Ciudadano (MC), Sergio Torres y Elizabeth Montoya Ojeda a la luz del día en calles de Culiacán, Sinaloa.
Las balas de los sicarios alcanzaron de lleno a Torres que convalece en terapia intensiva, mientras que Montoya Ojeda perdió un ojo tras recibir atención médica en un hospital de la capital de Sinaloa, envuelta en una crisis de gobernabilidad.
Las autoridades federales movilizaron 1 mil 600 elementos del Ejército, entre ellos 90 de las Fuerzas Especiales, en cuatro aeronaves de la Fuerza Aérea Mexicana hacia los municipios de Culiacán y Mazatlán, desde las 08:40 horas de este jueves.
El objetivo, de acuerdo a la Secretaría de Defensa (Sedena) es reforzar los operativos conjuntos con la III Región Militar y la 9/a Zona Militar en Sinaloa.
La Defensa informó que el objetivo es actuar en coordinación con autoridades estatales y municipales, en tareas de disuasión, prevención y patrullajes, en apego a la Ley Nacional sobre el Uso de la Fuerza y respeto a los derechos humanos.
Se busca, añadió la Defensa, inhibir las actividades de grupos delictivos con presencia en la región.
El envío ocurre un día después del atentado armado contra los diputados locales de Movimiento Ciudadano (MC), Sergio Torres Félix y Elizabeth Montoya Ojeda, que resultaron heridos en calles de Culiacán.
Torres, permanece en terapia intensiva, mientras que la legisladora Elizabeth Montoya Ojeda perdió un ojo.
El líder nacional del Movimiento Ciudadano (MC), Jorge Álvarez Máynez informó el estado de salud de Torres y Montoya Ojeda durante la reunión plenaria con diputados y senadores.
El dirigente comunicó a los legisladores locales Torres Félix y Montoya Ojeda permanecen hospitalizados.
“Nos han comunicado que ambos fueron sometidos a intervenciones quirúrgicas; en el caso de Sergio Torres, su intervención quirúrgica fue exitosa, y ahorita está en un estado delicado, estable; y en el caso de nuestra compañera Elizabeth, ha estado consciente, fue sometida a una intervención importante, perdió un ojo”, compartió.
Álvarez Máynez dijo que el Movimiento naranja seguirá contribuyendo en temas de seguridad con el Gobierno de la República, pero, al mismo tiempo, exigió el inmediato esclarecimiento del atentado.
“Nuestras oraciones están con Sergio y Elizabeth”, expresó, flanqueado por el fundador, Dante Delgado, y los coordinadores parlamentario, la diputada Ivonne Ortega y el senador Clemente Castañeda.
Este jueves, el Gobernador del partido oficialista Movimiento Regeneración Nacional (MORENA) Rubén Rocha Moya acudió visitó en la clínica privada a Torres Félix, que continúa grave y en terapia intensiva tras el ataque a balazos registrado el miércoles en la capital del estado.
La visita ocurrió durante la mañana de este jueves, en un nuevo pase de supervisión sobre el estado de salud del legislador, mientras que Montoya Ojeda ha sido reportada fuera de peligro.
Las autoridades mantienen un fuerte dispositivo de seguridad en torno al hospital en el que convalecen los legisladores de Movimiento Ciudadano, en Culiacán, Sinaloa.
Los sicarios dispararon contra Torres y Montoya Ojeda minutos después de salir del Congreso local con rumbo al aeropuerto para abordar un vuelo con destino a la Ciudad de México.

El 25 de julio de 2025, ha sido el día que alteró el entorno deconvivencia pacífica y bonanza económica en Sinaloa. Desde esa fecha la escalada de violencia mantiene postradas las activiades socio-políticas y económicas producto de complicidades y traciones entre políticos y líderes del narcotráfico en esa región del Pacífico mexicano.
Un personaje clave ha sido Joaquín Guzmán López, hijo del exjefe del Cártel de Sinaloa, Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, quien confesó que secuestró con engaños y sedado a su rival Ismael ‘El Mayo’ Zambada, al que entregó a las autoridades de Estados Unidos (EEUU) en julio de 2024.
Esa acción modificó de tajo el mapa de los cárteles del narcotráfico en México y Latinoamérica.
Guzmán López buscó con esa captura obtener beneficios legales en su propio caso y para su familiares detenidos en Estados Unidos.
Esa versión recorrió México y EEUU, luego de que se anunció la captura de Zambada y Guzmán López, en un aeropuerto privado en Nuevo México.
El heredero del Cártel de Sinaloa, confesó esta semana durante la audiencia judicial en un tribunal de Chicago, que había secuestrado a ‘El Mayo’ Zamabda.
Ayer lunes, Guzmán López se declaró culpable de delitos de narcotráfico y se convirtió en “testigo colaborador”, lo que le permitirá obtener una reducción en su pena.

Esto significa que consiguió el objetivo que buscaba con un secuestro que provocó un conflicto bilateral entre México y EEUU y desató una “guerra” al interior del Cártel de Sinaloa que impactó en el mapa criminal de América Latina, ya que se trata de una de las organizaciones que más se ha expandido a otras partes del mundo.
En su declaración, Guzmán López reconoció que citó a ‘el individuo A’, es decir ‘El Mayo’ Zambada, a una reunión, pero era una trampa, el 25 de julio de 2024.
En ese momento, los hijos de ‘El Chapo’, conocidos como ‘Los Chapitos’, llevaban años enfrentados a la facción que ‘El Mayo’ controlaba al interior del Cártel de Sinaloa, por lo que Guzmán López lo engañó con la propuesta de dialogar para tratar de resolver las tensiones en el grupo criminal.
Pero una vez que ‘El Mayo’ llegó a la cita pactada en Culiacán, Sinaloa, hombres armados que trabajaban para Guzmán Loera le pusieron esposas, una bolsa en la cabeza y lo llevaron al asiento trasero de una camioneta que se dirigió a una pista clandestina en donde los esperaba un avión.
Al llegar, los hombres subieron a Zambada a un asiento y lo ataron. Mientras tanto, Guzmán López preparó una bebida con sedantes de la cual bebió un trago antes de dársela a su rival.
Entonces la nave despegó hacia Nuevo México. Ahí, ‘El Chapito’ lo entregó a agentes de EEUU y él mismo se sometió voluntariamente a la Justicia de ese país.
‘El Mayo’ Zambada’ había denunciado en una carta que fue respaldada por las autoridades mexicanas, el secuestro, pero hasta ahora sólo se trataba de versiones no confirmadas.
El caso cimbró en el mundo criminal, ya que a sus 77 años Zambada era uno de los capos más longevos que gozaba de impunidad, puesto que nunca había pisado la cárcel.
Con su exsocio ‘El Chapo’ Guzmán condenado a prisión perpetua en EEUU, Zambada se había enfrentado a ‘Los Chapitos’ por el control de la millonaria producción y tráfico de drogas ilegales, un mercado también disputado por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), el otro grupo criminal más importante de México.
Hoy, el poder al interior del Cártel de Sinaloa está en plena disputa, ya que sus principales jefes, ‘El Chapo’ y ‘El Mayo’ están detenidos en EEUU junto con dos de ‘Los Chapitos’, los hermanos Joaquín y Ovidio Guzmán López.
En el plano político, la detención generó un escándalo porque el exPresidente Andrés Manuel López Obrador y su sucesora, Claudia Sheinbaun, acusaron de manera reiterada a EEUU por haber actuado de manera unilateral, sin compartir información del operativo con el Gobierno mexicano.
Hasta hoy consideran que se trató de una detención ilegal y responsabilizan a EEUU de la crisis de violencia que estalló en Sinaloa.
Luego de la sorpresiva detención de ‘El Mayo’ y de Guzmán López, Sinaloa vivió una tensa calma durante algunas semanas, hasta que el 9 de septiembre de 2024 comenzaron los primeros enfrentamientos armados.
Un año después, el saldo era de por lo menos 1.850 muertes violentas, 1.615 detenciones, 1.804 desapariciones forzadas y millonarias pérdidas económicas.
El Gobierno respondió con el envío de más de 14.000 efectivos y las frecuentes giras del secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, pero los sinaloenses reclaman que, pese a los operativos policiales y militares, las balaceras, los asesinatos, las desapariciones y los robos no cesan.
El saldo sigue siendo doloroso y sangriento un año después de la detención de ‘El Mayo’ Zambada, uno de los legendarios fundadores del Cártel de Sinaloa.
La noticia sorprendió al Gobierno de México y al mundo criminal, ya que Zambada era uno de los pocos capos que había logrado evadir a la justicia durante décadas, ya que permanecía escondido y protegido en su natal Sinaloa. La DEA ofrecía una recompensa de 15 millones de dólares por su captura.
Zambada, entonces tenía 76 años y, a diferencia de otros líderes del narco como Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, su rostro casi ni se conocía, pero ese día se hizo mundialmente famoso gracias a un operativo que desató la tensión política entre los gobiernos de López Obrador y Joe Biden, y que hoy continúan en las administraciones de Claudia Sheinbaum y Donald Trump.
Desde entonces, el reclamo del Gobierno mexicano es que EEUU, actuó solo, sin informarle sobre un operativo cuyos detalles se mantienen en el misterio.
Hasta hoy, solo se sabe que ‘El Mayo’ viajó en un avión que partió de Culiacán (Sinaloa), junto con Joaquín Guzmán López, uno de los hijos de ‘El Chapo’. Al aterrizar en Texas, ambos fueron detenidos.
Lo que se desconoce es cómo se organizó el operativo. La administración Biden no le informó nada a López Obrador y tampoco detalló cuáles fueron las agencias involucradas. Tampoco se sabe por qué ese día mataron a Héctor Melesio Cuén Ojeda, exrector de la Universidad Autónoma de Sinaloa, y si es cierto o no que Guzmán López secuestró y entregó a Zambada, como parte de un pacto con EEUU.
Ante los reclamos que provenían de México, el Gobierno de EEUU afirmó que Guzmán López había organizado el viaje por su cuenta y que, al llegar a Texas, se entregó. También reconoció que Zambada fue llevado contra su voluntad.
La versión más extendida es que Guzmán López entregó a Zambada, como parte de las negociaciones que él y su hermano, Ovidio Guzmán López, quien fue extraditado de México a EEUU, llevan a cabo con las autoridades de ese país para reducir sus penas, colaborar con la justicia y convertirse en testigos protegidos.
El pasado 13 de mayo, decenas de familiares de ‘El Chapo’, entre ellos su exesposa y madre de Joaquín y Ovidio, Griselda López, cruzaron la frontera y se entregaron a agentes del FBI en un operativo del que, otra vez, México fue excluido por completo.
El pasado 11 de julio, en una jornada histórica para el crimen organizado en ambos países, Ovidio se declaró culpable de delitos de narcotrafico y comenzó a recibir protección de EEUU. Aunque todavía no se sabe en qué cárcel, México confirmó que permanece recluido.
Entre tanto, Sheinbaum ha criticado de manera insistente al Gobierno de EEUU por negociar con jefes de un cártel al que Trump clasificó como “organización terrorista”.
Más allá de los enfrentamientos políticos, la detención de Zambada afectó de manera concreta, y sangrienta, la vida de miles de sinaloenses.
En julio de 2024, el mes en el que Zambada fue detenido, Sinaloa registró 50 homicidios dolosos. La cifra era mínima, así que ni siquiera integraba el ránking de ciudades más violentas de México.
La captura lo cambió todo, ya que intensificó la disputa que había al interior del Cártel de Sinaloa entre los hijos de ‘El Chapo’, conocidos como ‘Los Chapitos’, y el grupo ‘La Mayiza’, que responde a ‘El Mayo’ Zambada.
En agosto de 2024, mientras crecían las especulaciones sobre la captura, la tensión fue latente.
Desde entonces, la violencia no ha cesado, pese a que Sheinbaum ordenó una intervención especial de seguridad. Datos de la Fiscalía General de Sinaloa revelan que el récord fue mortal fue en octubre pasado, cuando se registraron 182 asesinatos. Fue el mes más violento en los últimos 14 años.
En total, al cierre de 2024 se reportaron 993 homicidios, casi el doble de los 534 registrados en 2023.
Durante el primer semestre de 2025, hubo 833 asesinatos, casi el mismo número que en todo el ejercicio pasado.
El peor mes fue junio, que cerró con 207 homicidios, lo que ya superó los datos de octubre pasado.
La violencia no son solo cifras. Además de las miles de personas asesinadas, desaparecidas o detenidas, los sinaloenses viven acosados por balaceras, con las calles vacías, negocios cerrados y quebrados, niños sin clases presenciales y una población atemorizada y envuelta en un permanente clima de desazón.
















