Agencias/Ciudad de México.- Zhi Dong Zhang pasó de un empleo tradicional en una minera china a sostener buena parte del imperio del fentanilo que surtía a los cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación (CJNG), según fiscales estadounidenses.

Durante casi una década, el ‘Rey del Fentanilo’, como lo conocían, fue el enlace entre proveedores químicos en China con laboratorios en México y compradores en Estados Unidos.

Sin embargo, Zhang era un intermediario que ofrecía el “paquete completo” a los cárteles con los que se asoció. Por ello, su detención permitió comparar cómo operaba el mercado de las drogas mientras él formaba parte y cómo cambió tras su captura.

Debido a sus estudios en Licenciatura en Filología Hispánica, Zhang dominaba el español y el chino, lo que lo posicionó como una pieza importante cuando se trataba de moverse entre las cadenas de suministro asiáticas y las redes criminales.

‘El Rey del Fentanilo’ negociaba los contratos, aseguraba el acceso a los químicos y administraba los pagos entre las organizaciones criminales y las empresas chinas.

En algunos casos, llegó a proveer directamente los precursores químicos y otros insumos, según la acusación en su contra de autoridades estadounidenses. Un tipo de operador “poco común”, explicó InSight Crime a BBC.

Las operaciones del ‘Rey del fentanilo’ datan desde junio de 2016, cuando permitió la introducción de miles de kilogramos de cocaína, metanfetamina y fentanilo a Estados Unidos.

Sin embargo, Zhang no operaba solo; era un eslabón entre distintos actores que no habrían tenido contacto directo entre sí.

Aunque presuntos miembros del Cártel de Sinaloa dijeron a la BBC que el mérito de la ruta de los precursores químicos –que viajaban miles de kilómetros desde fábricas chinas hasta laboratorios en Sinaloa para la producción ilegal de fentanilo– fue Zhi Dong Zhang, también conocido como el ‘Hermano Wang’.

Las autoridades mexicanas calcularon que Zhang funcionó como un intermediario internacional de al menos una tonelada de cocaína, 1.8 toneladas de fentanilo y 600 kilogramos de metanfetamina traficados desde México a EEUU.

La misma estimación sugiere que la venta de la droga habría generado cerca de 150 millones de dólares al año. Dinero que no se movía solo para volver a las manos de sus proveedores.

Según el testimonio del agente de la DEA, L. Patrick Gray IV, la red de Zhang operaba en dos niveles: una rama mexicana que recolectaba el efectivo de manos de los traficantes y otra china encargada de lavarlo.

Los métodos eran relativamente tradicionales: contrabando de efectivo en bultos, transferencias interbancarias y depósitos en empresas fachada registradas en bancos grandes, entre ellos JPMorgan Chase, Wells Fargo y Bank of America.

Primero, los mensajeros, conocidos como “banqueros”, recogían el efectivo en casas de seguridad y, en el transcurso del día, debían depositar diferentes cantidades a través de distintas sucursales bancarias para evitar levantar sospechas.

Las ganancias sumaban cientos de miles de dólares en un solo día. Según la declaración jurada del agente de la DEA, el 20 de julio de 2020, un “banquero” depositó 135 mil dólares, en tres transacciones diferentes, en cuentas de JPMorgan Chase y Wells Fargo.

En total, la investigación identificó cerca de 150 empresas y 170 cuentas bancarias ligadas a la red de Zhang. Alrededor de 20 millones de dólares fueron depositados solo entre 2020 y 2021, de acuerdo con las autoridades estadounidenses.

El 30 de octubre de 2024, autoridades mexicanas detuvieron a Zhang en la Ciudad de México. Lo enviaron a una prisión de máxima seguridad; sin embargo, una decisión polémica de un juez le concedió el arresto domiciliario.

Seis meses después, en junio de 2025, el ‘Rey del fentanilo’ burló a las autoridades y huyó, aunque no llegó muy lejos. Fue localizado en Cuba meses después, para por fin ser extraditado a EEUU.

Ahora, enfrenta un juicio a cargo de Brian M. Cogan, el mismo que juzgó a Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, y en próximos días se verá frente a frente con Ismael ‘El Mayo’ Zambada.

No obstante, quienes sufren por su detención serían las organizaciones criminales. Supuestos miembros del Cártel de Sinaloa declararon a la BBC que, tras su captura, conseguir precursores de fentanilo se volvió “extremadamente difícil”.

Reconocieron que tuvieron que construir desde cero nuevas rutas de abastecimiento de precursores químicos para la producción de fentanilo. Incluso, la DEA documentó una caída en la pureza de algunas muestras de la droga sintética incautada en el mismo periodo en que salió de la ecuación Zhang.

Según InSight Crime identificar y desmantelar a operadores de gran importancia como el ‘Rey del fentanilo’ puede golpear más a la cadena de suministro que la detención de líderes visibles, más que la de alguien como ‘El Mayo’ Zambada, que suelen ser reemplazados con rapidez.

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