Redacción InsurgentePress/Ciudad de México.- Fuerzas federales desmantelaron 6 laboratorios artesanales en los que decomisaron decomisaron al menos 4 tonelads 800 kilos de metanfetemina valuada en 1 mil 350 millones 950 mil 601 pesos, en el poblado de Montelargo, municipio de Navolato, Sinaloa.

Un convoy de la Marina (Semar) ubicó durante un patrullaje terreste los predios rústicos equipados con equipo y maquinaria para la elaboración de drogas sintéticas en la región de Navolato a unos 25 kilómetros al oeste de Culiacán, capital de la convulsionada entidad de Sinaloa.

Durante la revisión hallaron 4 mil 800 kilos de metanfetamina, 47 mil 550 litros de sustancias químicas, 12 reactores de 1,000 litros, 14 condensadores, 4 mezcladoras de 1,000 litros, una centrifugadora de 25 kilogramos y material diverso para la producción de drogas.

“Con este aseguramiento, la afectación económica a la delincuencia organizada se estima en aproximadamente mil 350 millones 950 mil 601 pesos.

“Además, se evitó la producción de miles de dosis de droga que no llegarán a las calles ni pondrán en riesgo la salud de las y los jóvenes”, informó la Secretaría de Marina (Semar) en un comunicado.

Los elementos de la Marina (Semar) han desmantelado unos 50 narcolaboratorios con más de 420 toneladas de sustancia químicas utilizadas en la producción de drogas sintéticas en diversas regiones del territorio nacional durante este año.

En un comunicado la Semar precisó que elementos de esa corporación en coordinación con las secretaría de la Defensa Nacional (Defensa), de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Fiscalía General de la República (FGR) y Guardia Nacional (GN) localizaron y neutralizaron los seis laboratorios clandestinos en Sinaloa.

Añadió que consignaron ante el Ministerio Público el material asegurado para la integración de las carpetas y continuación de la investigación correspondiente.

Desde mediados de 2024, el estado de Sinaloa registra una ola de violencia producto de una batalla entre dos facciones del cartel de Sinaloa, denominados ‘Los Mayitos’ y ‘Los Chapitos’, por la entrega mediante una traición de Ismael ‘El Mayo’ Zambada a autoridades estadounidenses.

Desde entonces, ambas facciones del otrora poderoso Cártel de Sinaloa mantienen una guerra sin tregua que ha dejado más de 1 mil muertos y 600 desaparecidos de manera forzada en la convulsionada entidad.

El pasado 30 de junio, sicarios abandonaron los cuerpos de 20 personas ejecutadas, 16 de ellos al interior de una vagoneta y 4 más decapitados y colgados de los barandales de un puente al norte del municipio de Culiacán, en el marco de la crisis de gobernabilidad y virulencia que enfrenta Sinaloa, desde 2024.

Una llamada anónima al 911 alertó a las autoridades sobre la presencia de cuatro cuerpos atados de los pies con cuerdas color amarillas en los barandales del puente que comunica hacia el seminario de Culiacán sobre la carretera internacional México 15 libre al sector norte.

Los cuerpos pendían decapitados bajo el puente y metros más adelante hallaron una camioneta tipo Van con 16 cadáveres uno de ellos decapitado en el sector norte de Culiacán.

El puente ha sido ubicado dentro del perímetro de altos índices de violencia uno de los accesos a la franja norte rural-serrana hacia los pueblos Paredones, Aguablanca y Tepuche, de Sinaloa.

La Fiscalía de Sinaloa confirmó que hallaron 16 cuerpos sin vida dentro de una camioneta y 4 más colgados en un puente en el sector norte de Culiacán.

El 10 de agosto de 2024, Ismael ‘El Mayo’ Zambda, cofundador del Cártel de Sinaloa, denunció que había sido traicionado por uno de los hijos de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán para ser entregado a Estados Unidos.

En una carta escrita de su puño y letra, ‘El Mayo’ hizo referencia a que el señuelo fue una supuesta reunión de los jefes de la organización criminal con el actual gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha, y el exrector de la universidad de esa entidad, Héctor Melesio Cuén, al que asesinaron en el lugar de su secuestro, en un salón de fiestas de Culiacán.

Ante ello, en agosto de 2024, la Fiscalía General de la República (FGR) abrió una investigación para indagar el presunto secuestro de ‘El Mayo’.

En la carta ‘El Mayo’ Zambada aseguró que había sido secuestro tras acudir a una reunión en la que supuestamente con el gobernador de Sinaloa, Rocha Moya, y Cuen Ojeda, exalcalde de Culiacán y exrector de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS).

En la narración, se asegura que fue invitado a la reunión por Joaquín Guzmán López “para ayudar a resolver las diferencias entre los líderes políticos de nuestro estado”.

‘El Mayo’ afirmó que la reunión se llevaría a cabo en el rancho y centro de eventos Huertos del Pedregal, ubicado a las afueras de Culiacán.

Describió que en el lugar había hombres armados vestidos de verde y que “El Mayo” era acompañado por cuatro integrantes de su cuerpo de seguridad.

El capo ofreció pormenores del encuentro al que acudió junto a Joaquín Guzmán López, hijo del “Chapo” el 25 de julio de 2024.

Ese día, confirmó ‘El Mayo’, vio con vida a Cuén Ojeda, diputado federal electo que posteriormete apareció muerto.

“Me pidieron que asistiera a una reunión para ayudar a resolver diferencias entre los líderes políticos en nuestro estado. Estaba al tanto de una disputa en curso entre Rubén Rocha Moya, el Gobernador de Sinaloa, y Héctor Melesio Cuén Ojeda, el ex congresista federal, Alcalde de Culiacán y Rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), sobre quién debería liderar esa institución.

“Me dijeron que, además de Héctor Cuén y el Gobernador Rocha Moya, también estaría presente Iván Guzmán Salazar”, señaló “El Mayo”, según un documento compartido en X por Alan Feuer, periodista del NYT.

Añadió que llegó con un comandante de la Policía Judicial de Sinaloa, a quien identificó como José Rosario Heras López, y quien lleva más de dos semanas desaparecido.

Según Zambada García, llegó a la cita con anticipación, pero fue emboscado por hombres armados y transportado en un avión privado a El Paso, Texas, Estados Unidos.

El pasado 25 de julio, ‘El Mayo’ contó que arribó antes de las 11:00 horas a un rancho y centro de eventos llamado Huertos del Pedregal, a las afueras de Culiacán.

“Vi un gran número de hombres armados vestidos con uniformes militares verdes que supuse eran pistoleros de Joaquín Guzmán y sus hermanos. Estaba acompañado por cuatro miembros de mi equipo de seguridad, de los cuales dos se quedaron afuera del perímetro.

“Los dos que entraron conmigo fueron José Rosario Heras López, Comandante en la Policía Judicial del Estado de Sinaloa, y Rodolfo Chaidez, un miembro de mi equipo de seguridad desde hace mucho tiempo”, dijo.

Pero tan pronto como lo vio llegar, Joaquín Guzmán le dijo que lo siguiera, pues estaba confiado de quiénes asistirían al encuentro. Pero todo era para secuestralo, acusó Zambada García.

“Mientras caminaba hacia el área de la reunión, vi a Héctor Cuén y a uno de sus asistentes. Los saludé brevemente antes de entrar a una habitación que tenía una mesa llena de frutas.

“Vi a Joaquín Guzmán López, a quien conozco desde que era un joven, y me hizo una seña para que lo siguiera. Confié en la naturaleza de la reunión y las personas involucradas, así que lo seguí sin dudarlo.

“Me llevaron a otra habitación que estaba oscura. Tan pronto como entré en esa habitación, fui emboscado. Un grupo de hombres me asaltó, me golpeó en el suelo y me colocó una capucha de color oscuro sobre mi cabeza.

“Me ataron y esposaron, y luego me obligaron a subir a una camioneta. Durante todo este trayecto, fui sometido a abuso físico, lo que resultó en lesiones significativas en mi espalda, rodilla y muñecas”, reprochó.

Pasados entre 20 o 25 minutos, agregó, ya estaba en una pista de aterrizaje y de ahí fue transportado a Estados Unidos en aeronave desconocida, donde solo iban él, el piloto y el hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán.

“Joaquín me quitó la capucha de la cabeza y me ató con ligaduras de plástico al asiento. No había nadie más a bordo del avión excepto Joaquín, el piloto y yo.

“El vuelo duró alrededor de 2 horas y media a 3 horas, sin paradas hasta que llegamos a El Paso, Texas. Fue allí en la pista donde los agentes federales de los Estados Unidos tomaron custodia de mí”, relató.

Zamabada García afirmó que Cuén Ojeda, fue asesinado ese mismo día después de verlo y no por la noche en un aparente intento de robo, como declararon autoridades de Sinaloa.

“Soy consciente de que la versión oficial que cuentan las autoridades estatales de Sinaloa es que Héctor Cuén fue baleado en la noche del 25 de julio en una gasolinera por dos hombres en una motocicleta que querían robar su camioneta. Eso no es lo que sucedió.

“Fue asesinado al mismo tiempo y en el mismo lugar donde fui secuestrado”, aseguró Zambada García.

Asimismo, lamentó que hayan ejecutado al ex Rector de la UAS porque era su amigo. Pero también afirmó que el comandante Heras López y su escolta de confianza, Chaidez, están desaparecidos.

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