Agencias/Ciudad de México.- En un momento en que lo mandatarios mundiales reunidos en Naciones Unidas esta semana discuten el futuro de los esfuerzos para frenar a las pandillas que controlan Haití, los haitianos expresan su desesperanza de que una respuesta internacional pueda sofocar la violencia.

Hasta ahora, una fuerza respaldada por la ONU de 400 policías de Kenia y alrededor de dos docenas de agentes jamaicanos ha hecho poco para detener a las pandillas en Haití, que han aterrorizado al país desde el asesinato del presidente Jovenel Moïse en 2021. Los mandatarios mundiales han estado discutiendo los próximos pasos en complicados esfuerzos para restaurar el orden en la nación caribeña.

Estados Unidos ha planteado la idea de una fuerza de paz de la ONU, pero la idea se consideró demasiado polémica dados los casos de cólera y abuso sexual que se registraron la última vez que las tropas de Naciones Unidas operaron en Haití.

El despliegue de fuerzas kenianas fue, en parte, para evitar tensiones que podrían desencadenarse con el envío de otra misión de paz de la ONU.

Pero en una visita a Haití del presidente de Kenia, William Ruto, durante el fin de semana —en camino a la sesión de la Asamblea General de Naciones Unidas, Ruto se dijo dispuesto a expandir las operaciones de Kenia hasta convertirlas en una misión de paz de la ONU más grande.

“No tenemos absolutamente ningún problema con la sugerencia de convertir esto en una misión de paz de la ONU, si esa es la dirección que el Consejo de Seguridad de la ONU quiere tomar”, subrayó Ruto.

Si bien Ruto elogió los logros de las fuerzas kenianas, un informe reciente de un experto en derechos humanos de Naciones Unidas señaló que la violencia de las pandillas se está extendiendo por todo Haití y que la policía haitiana todavía carece de la “capacidad logística y técnica” para combatir a las pandillas.

La violencia actual ha dejado a haitianos como Mario Canteve, de 39 años, desilusionados por nuevos esfuerzos internacionales para sofocar a las pandillas, afirmando que ya no cree en las promesas de los mandatarios mundiales de que podrán cambiar la situación en la nación azotada por la crisis.

“Nadie vendrá a salvar a Haití. Nada está cambiando”, sostuvo. “Una nueva misión no puede salvar a Haití”.

Canteve vende chips para teléfonos móviles y repara aparatos electrónicos en la capital, Puerto Príncipe, cuyo 80% se estima está controlado por pandillas. Ante la brutal violencia de las pandillas, algunos haitianos han organizado grupos de vigilantes para defenderse.

Estos grupos hablan de la falta de esperanza que tienen muchos haitianos de que una solución internacional pueda causar un cambio en Haití.

Moise Jean-Pierre, un profesor de 50 años, recordó misiones pasadas de la ONU en Haití y consideró que tales esfuerzos eran una “pérdida de tiempo”.

“No sería la primera vez que tengamos misiones de la ONU en Haití”, dijo. “¿Qué diferencia habrá?”

Tales opiniones en el lugar hablan de la situación en que se encuentran los mandatarios mundiales que han pasado años buscando una solución más amplia a los problemas de Haití.

El gobierno de Kenia prometió 600 agentes adicionales y se espera que la misión actual de seguridad alcance un total de 2,500 efectivos, y las Bahamas, Bangladesh, Barbados, Benin y Chad también se comprometieron a enviar policías y soldados. Aunque aún no queda claro cuándo sucederá eso.

Hasta la fecha, se ha desplegado en Haití un grupo de avanzada de aproximadamente 430 miembros de la MSS. La Oficina de Derechos Humanos de las Naciones Unidas apoya a la MSS para establecer y poner en práctica un mecanismo de cumplimiento para asegurar que el marco operativo y las prácticas de la misión se ajustan a la normativa internacional de derechos humanos y que se aborda de forma correcta cualquier violación potencial, en línea con la resolución 2699 del Consejo de Seguridad.

El informe, que abarca el período hasta el mes de junio, detalla patrones extremadamente graves de violaciones y abusos de derechos humanos que tienen lugar en la capital Puerto Príncipe y en el Departamento de Artibonite, así como en la zona meridional del Departamento Oeste, el cual hasta hace poco había quedado excluido en su mayor parte de la violencia.

El número de víctimas de violencia sexual, incluyendo violaciones, también aumentó en la primera mitad del año. Según el informe, «las bandas siguen haciendo uso de la violencia sexual con el objeto de castigar, inculcar el miedo y subyugar a la población.»

Durante el período que abarca el informe, al menos 860 personas fueron asesinadas y 393 heridas durante operaciones y patrullas policiales en Puerto Príncipe, entre las que se incluyen 36 niños, en lo que podría constituir un uso innecesario y desproporcionado de la fuerza. Las bandas también han reclutado en sus filas a un gran número de niños.

En Artibonite, el corazón agrícola del país por excelencia, el incremento de la violencia y la extorsión por parte de las bandas ha obligado a los agricultores a abandonar más de 3.000 hectáreas de terreno, lo que agrava aún más la producción de alimentos en Haití, en un momento cuando se calcula que 1,6 millones de personas se enfrentan en el país a una inseguridad alimenticia aguda a nivel de emergencia.

El Alto Comisionado instó a las autoridades haitianas a implantar medidas de peso para reforzar a las fuerzas policiales y otras instituciones del estado que han quedado debilitadas por la corrupción endémica, incluyendo el poder judicial, si se pretende reestablecer el estado de derecho y exigir responsabilidades a los responsables de violaciones y abusos.

Además, Türk apeló a las autoridades a proteger a los niños y niñas de las bandas y a redoblar los esfuerzos para hacer frente a la violencia de género y sexual, así como a proteger a las personas desplazadas internas.

El Alto Comisionado también alentó a la comunidad internacional a aplicar el embargo de armas selectivo, la prohibición de viajes, así como la congelación de activos impuestos por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, medidas todas ellas dirigidas a contener la violencia de las bandas en Haití.

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