Texto Periódico Marca.- La capacidad del Real Madrid de sobreponerse a cualquier revés o contratiempo empieza a adquirir ribetes esotéricos, porque no es normal que este jueves haya esquivado la derrota en el Pizjuán cuando a falta de 13 minutos parecía más preocupado por evitar una remontada histórica de los nervionenses que de salvaguardar su extraordinaria racha de partidos invictos.

El golazo de Karim Benzema, cómo no en el minuto 93, puso punto y final a un vibrante duelo que supuso un maravilloso entremés a lo que nos espera este domingo, cuando ambos contendientes vuelvan a medir sus fuerzas en Liga, y esta vez con todos sus primeros espadas en liza.

Porque Sampaoli y Zidane no quisieron quemar sus naves antes de la verdadera batalla, sacando dos onces plagados de suplentes habituales. Tal decisión, sobre todo en el caso del técnico argentino, podía invitar a pensar en un duelo tranquilo sin demasiada historia pero la realidad fue muy diferente, porque los rojiblancos salieron a tumba abierta.

Tanto así, que Kiko Casilla ya había tenido que intervenir un par de veces antes de que Danilo marcara un autogol de esos que parecen evitables a todas luces, por más que la rosca de Sarabia fuera tan peligrosa como académica.

El tanto andaluz despertó por fin al Madrid, que rondó por primera vez el área de David Soria con un par de disparos de Asensio y Lucas Vázquez, pero los locales volvieron a la carga muy pronto conscientes de que sólo les valía una machada para voltear el 3-0 del Bernabéu.

Ben Yedder y Vietto volvieron a poner en aprietos a Casilla con tres disparos casi consecutivos, poco después de que el francés se topara con el banderín del asistente en una acción tan ajustada como peligrosa, porque el ex del Toulouse encaraba al cancerbero catalán con la pelota controlada.

De todos modos, la primera parte acabó con un ajustado remate de Kroos, tras una gran pared con Mariano, que se perdió acariciando el palo izquierdo de la meta defendida por Soria.

Más certero estuvo Asensio, que en una prodigiosa arrancada desde casi su propia área acabó batiendo al portero madrileño del Sevilla con un disparo que se coló entre sus piernas.

El empate debía acabar con cualquier atisbo de remontada, pero los de Sampaoli, lejos de rendirse, respondieron pronto con un nuevo tanto, obra del debutante Jovetic a pase de Escudero. Gran tarjeta de visita del montenegrino en su puesta de largo como sevillista, porque además del tanto generó varias ocasiones.

El encuentro entró entonces en una fase muy divertida, porque las llegadas en una y otra portería eran constantes. Eso sí, el que volvió a acertar con las mallas fue el Sevilla, que hilvanó una gran jugada finalizada por Iborra tras un despeje fallido de Casilla.

Por momentos, el Madrid tuvo un nudo en la garganta porque los hispalenses no cejaban en su empeño, pero un claro penalti por empujón de Kranevitter a Casemiro acabó por sentenciar la eliminatoria merced al tanto de Sergio Ramos desde los once metros.

El Sevilla, en deuda con su afición tras el flojo partido de la ida, no flaqueó ni por esas y volvió a la carga y Lenglet, el otro debutante del día, acarició el 4-2 con un cabezazo que repelió el palo derecho.

El tanto final de Benzema, ya relatado, ponía a buen recaudo la gran racha blanca pero no empaña en nada el gran partido del equipo de Sampaoli, que creyó más que nadie en un imposible.

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