Agencias, Ciudad de México.- A lo largo de casi siglo y medio de Grandes Ligas, se han visto desastres. Equipos que inspiraban compasión, burlas y hasta lágrimas Algunos conocidos como: adorables perdedores. Pero los Rockies 2025 no quieren estar en esa categoría, ellos apuntan a otra cosa: dirigirse a lo más profundo de la historia.
Toda la serie de derrotas casi redujo al zurdo Kyle Freeland a las lágrimas mientras hablaba recientemente sobre el lamentable estado de su equipo local.
Es una situación sombría que tiene a los Rockies de Colorado con un inicio de 7-33, uno de los peores en la historia de las Grandes Ligas, y que llevó al despido del manager Bud Black.
Freeland lleva sus sentimientos por su ciudad —al equipo por el que creció apoyando— a flor de piel. Más específicamente, en su brazo derecho, donde tiene tatuajes de la elevación (5,280), el código de área (303) y un contorno de las montañas. Las derrotas pesan mucho sobre él.
El cambio llegó cuando Black, el manager más ganador de la franquicia y la única voz que muchos de los jugadores de los Rockies han conocido, fue despedido.
Ahora, es el turno de Warren Schaeffer de guiar a los Rockies lejos de una temporada que se encamina hacia la infamia. Los Rockies tienen el peor inicio desde que los Orioles de Baltimore de 1988 comenzaron 6-34. Colorado está en camino de perder 134 juegos una temporada después de que los Medias Blancas de Chicago terminaran 41-121, el peor desde que el béisbol adoptó un calendario de 162 juegos en 1961.
Promovido de coach de tercera base a manager interino, Schaeffer hereda un equipo que es el penúltimo en carreras, a pesar de jugar sus partidos en casa en el amigable Coors Field para los bateadores, y el primero en ponches. El cuerpo de lanzadores ha permitido la mayor cantidad de carreras en las Grandes Ligas y ha ponchado a la menor cantidad de bateadores.
“Está sobre los hombros de todos nosotros”, dijo Freeland sobre el cambio. “Necesitamos ser mejores y necesitamos seguir avanzando”.
El despido de Black se produjo un día después de una derrota por 21-0 ante los Padres de San Diego. La noticia se anunció tarde en una derrota por 92-87 de los Nuggets de Denver en el Juego 4 contra Oklahoma City en el cercano Ball Arena.
Schaeffer aporta energía y entusiasmo al vestuario de los Rockies. Ha sido el coach de tercera base e infield de Colorado desde la temporada 2023. Antes de unirse al equipo de Grandes Ligas, pasó diez temporadas como manager y coach en el sistema de ligas menores de los Rockies.
“Simplemente, cómo se comunica y se relaciona con los jugadores, su conexión con ellos”, dijo el gerente general Bill Schmidt sobre lo que Schaeffer aporta al rol. “Creo que simplemente una voz diferente aquí, estamos en ese punto donde necesitábamos hacer eso”.
Es una subida cuesta arriba para los Rockies evitar una tercera temporada consecutiva de 100 derrotas. Tienen que ir 56-66 el resto del camino. Han ganado partidos consecutivos solo una vez y tienen tres rachas separadas de ocho derrotas.
El manager de los Tigres, A.J. Hinch, sabe muy bien lo que es pasar por una temporada históricamente difícil. Fue receptor en el equipo de Detroit de 2003 que terminó 43-119 bajo el mando de Alan Trammell.
Sintió la difícil situación de Black y los Rockies durante una serie reciente antes de que Black fuera despedido. Las derrotas le enseñaron a Hinch a apreciar los buenos días.
Freeland se emocionó la semana pasada después de una apertura en el montículo en la que permitió nueve carreras (cinco limpias).
“Sigan creyendo en nosotros”, dijo Freeland sobre su mensaje a los fieles de los Rockies mientras se le quebraba la voz.
El porcentaje de ganados y perdidos de los Colorado Rockies, previo al inicio del 7 de mayo (.176), iguala el tercer peor registro en los primeros 34 juegos para un equipo en la era moderna, sólo por detrás de los Baltimore Orioles de 1988 (.147, 5-29) y los Chicago Cubs (.156, 5-27) de 1981, empatados con los Pittsburgh Pirates de 1952 y los Boston Red Sox de 1932.
En el mismo lapso, los White Sox de 2024 estaban con marca de 8-26. Los Orioles de 1988 concluyeron con 107 derrotas en 161 juegos; mientras los Cubs de 1981 terminaron con marca de 38-65 en calendario previsto de 106 juegos.
Para el infielder Ryan McMahon, se trata de confiar en el proceso.
“Yo sé cómo presentarme y jugar béisbol. Así es como estoy programado”, dijo McMahon. “Así es como muchos de estos muchachos están programados. El récord es lo que es en este momento. No afecta el juego de esta noche y no afecta los juegos después de eso”.
Los Rockies no han estado en la postemporada desde 2018. Su única aparición en la Serie Mundial fue en 2007, cuando fueron barridos por los Medias Rojas de Boston. Su manager entonces era Clint Hurdle, quien ahora es el coach de banca interino bajo Schaeffer.
“Obviamente estoy en una situación única, siendo de aquí. Crecí con los Rockies. Significa mucho para mí”, dijo Freeland, quien debutó en Las Mayores bajo el mando de Black en 2017. “Probablemente estaré más orgulloso de nosotros como grupo logrando esto (el cambio) que de mí siendo un chico de Denver, pudiendo llevar a este equipo a una postemporada o a una Serie Mundial”.
Colorado se encuentra a las puertas de un calendario complicado y una prueba de fuego, dado que está a la mitad de un tramo de 29 juegos consecutivos ante clubes que hoy juegan pelota por encima de las 500 milésimas. Desde el 1 de mayo hasta el 1 de junio, los Rockies no enfrentarán oponentes por debajo de porcentaje de .500, hasta que se midan del 2 al 4 de junio a los Miami Marlins.
Los Rockies vienen de dos campañas desastrosas, las dos únicas en su historia en que han perdido más de 100 juegos; en 2023 cayeron 103 ocasiones y el año pasado lo hicieron en 101. Por lo que podrían superarse en ese casillero negativo.
Los Mets de 1962 terminaron a 60.5 juegos del primer lugar de la Liga Nacional, que ocuparon los San Francisco Giants, que apenas sacaron un juego de distancia a Los Angeles Dodgers. Ese año, los Mets fueron dirigidos por Casey Stengel, fue una temporada de expansión en la cual, a la par de los neoyorquinos, llegan los Houston Colt 45s, hoy Houston Astros. En ese equipo de los Mets figuró Charlie Neal, tres veces convocado al Juego de Estrellas, ganador de un Guante de Oro y campeón en 1959 con Dodgers.
Los White Sox, el año pasado, firmaron la sexta temporada de su historia con al menos 100 derrotas. Las 121 significaron quedar a 51.5 juegos de distancia de los Cleveland Guardians, primer lugar de la División Central de la Liga Americana (92-69).
Andrew Benintendi fue de los jugadores más rescatables de Chicago a la ofensiva, con 20 cuadrangulares y 64 producidas, además de Andrew Vaughn, con 19 vuelacercas y 70 remolcadas. En el pitcheo, Erick Feddde fue de las mejores piezas, con récord de 7-4 y 3.11 de efectividad.
Y no es sólo el récord. Es la forma en la que están jugando. Es el lenguaje corporal de un equipo que no compite, que no reacciona, que no encuentra motivación
El lineup es una colección de ausencias. Tienen el tercer peor total de hits, el quinto peor en bases por bolas y lideran en ponches, un equipo que adora las malas estadísticas. Su OPS+ de 71 es el más bajo de todo el circuito, lo que significa que, comparados con el promedio, batean como si todos fueran lanzadores de la Liga Nacional antes del bateador designado universal.
La ofensiva de los Rockies es como un auto sin dirección: sólo se mueve sin un punto de destino y con poca gasolina. Siete equipos tienen menos vuelacercas, apenas. La producción ofensiva en Coors Field, donde la altitud tradicionalmente infla los números como levadura, es una anomalía sin gracia. El equipo tiene la cuarta menor cantidad de bases robadas.
Porque en el montículo hay fuego, pero del malo. Son los peores en hits y bases por bolas permitidos por entrada (WHIP). El staff ha ponchado a menos bateadores que nadie. Y han tolerado más cuadrangulares, pero la estadística se siente vacía cuando tus lanzadores permiten tráfico constante y jamás tienen la última palabra.
¿La altitud? Claro, siempre se puede culpar a Coors Field. Los Rockies tienen mejores números en casa que fuera. Su ERA+ (que ajusta el rendimiento de los lanzadores al entorno del estadio) es el quinto peor de las Mayores.
Y eso sin entrar al terreno de los errores no forzados: su defensiva es la tercera peor por métrica de fildeo independiente de lanzadores. En lanzamientos descontrolados ocupan el tercer sitio. Literalmente no pueden lanzar, ni defender, ni batear. Ni correr. Ni inspirar.
El diferencial de carreras es de -72. Es decir, pierden por un margen promedio de 2.6 carreras por juego. El siguiente peor equipo, Baltimore, está 34 carreras por detrás. Desde 1900, sólo tres novenas han perdido 24 de sus primeros 28 juegos. Y los Rockies lo hicieron en un calendario sin compasión: hasta el 2 de junio no enfrentan a ningún equipo con récord perdedor. Vienen series contra líderes divisionales, los Phillies, los Padres y hasta los Diamondbacks.
Y uno se pregunta, ¿cómo se llega a esto?
La respuesta es vieja: indiferencia en la oficina, desarrollo fallido y planificación absurda. Colorado nunca ha sido una potencia, pero había un intento de narrativa. Larry Walker, Todd Helton, Troy Tulowitzki… había razones para soñar. Hasta 2007, año de su única Serie Mundial (perdida en cuatro actos), sirvió para imaginar que algo podría consolidarse.
Pero no. La gerencia se ha vuelto experta en desarmar lo poco que funciona. Trevor Story y Nolan Arenado fueron despachados con decisiones administrativas que rozan lo criminal. El regreso ha sido escaso, la visión aún más nublada. Y cuando el sistema de ligas menores no entrega talento listo, lo que queda es un plantel parchado y carente de identidad.
Los récords históricos tiemblan. Porque los Orioles del 88 siguen siendo el barómetro de la ruina: arrancaron 0-21, terminaron 54-107. Aquellos Tigers de 2003 fueron 43-119. Los Senators de 1894, forzados a una derrota por forfeit.
No es que jueguen mal. Es que juegan sin propósito. Y ahí está la diferencia.
Rockies han perdido 14 de sus últimos 15 juegos. Ahora están por delante del ritmo récord de los White Sox, quienes establecieron un récord de la MLB la temporada pasada con 121 derrotas . Los Medias Blancas tenían un récord de 5-22 después de 27 juegos la temporada pasada.
Los Rockies son en 2025 un equipo anémico a la ofensiva. El 7 de mayo despertaron como el peor equipo en promedio colectivo con .209, el menor número de carreras fabricadas de manera colectiva en las Mayores (106); en el pitcheo, el tercero peor en efectividad (5.38) y el segundo peor en WHIP (1.56). Después de la jornada del miércoles en Grandes Ligas, Colorado vio caer su récord a 6-29, el peor de las Mayores.
El pelotero que más destaca a la ofensiva con los alicaídos Rockies es Hunter Goodman, quien lidera los departamentos individuales de promedio, cuadrangulares y producidas (.274/5/17); en el pitcheo, el líder de victorias es Chase Dollander (2), el de efectividad Antonio Senzatela (5.50) y el de ponches Jake Bird (29).
Con todo este escenario, luce complicado que los Rockies eviten una tercera temporada al hilo con más de 100 derrotas, la pregunta es, entonces, si ostentarán un nuevo y funesto récord en las Mayores, o evitarán quedar como el equipo con más derrotas en una temporada regular en la era moderna.













