Agencias, Ciudad de México.- El Banco Popular de China —el banco central del país asiático— está “bastante preocupado” por los riesgos que pueden presentar para el sistema financiero global algunas monedas digitales desarrolladas de forma privada, aseguró el vicegobernador de la entidad, Fan Yifei.

En una rueda de prensa este jueves, Fan aseveró que este tipo de activos “se han convertido en herramientas de especulación”, representando amenazas potenciales para la “seguridad financiera y la estabilidad social”, recoge CNBC.

En particular, subrayó la preocupación de las autoridades por los llamados ‘stablecoines’, o monedas estables. Esta clase de criptodivisas, a la que pertenece el tether —la tercera mayor moneda digital del mundo por su valor de mercado— está vinculada a activos que gozan de cierta estabilidad, como el dinero fiat o las materias primas, con lo cual minimizan su volatilidad en este mercado altamente inestable.

“Las llamadas monedas estables de algunas organizaciones comerciales, especialmente las monedas estables globales, pueden traer riesgos y desafíos al sistema monetario internacional y al sistema de pagos y liquidación”, afirmó el vicegobernador del banco central. “Todavía estamos bastante preocupados por este tema, por lo que hemos tomado algunas medidas”, indicó.

China lanza nueva ofensiva contra Alibaba, DiDi, Tencent y otras tecnológicas

China lanzó una serie de nuevas multas a grandes empresas del sector tecnológico, entre ellas Alibaba, DiDi o Tencent, en esta ocasión por irregularidades relacionadas con acuerdos de fusión o adquisición llevados a cabo a lo largo de la última década.

En una serie de comunicados emitidos anoche, la Administración Estatal para la Regulación del Mercado (SAMR) reveló hasta 22 multas de 500 mil yuanes (77 mil 240 dólares) cada una, cantidad muy pequeña en comparación con los multimillonarios ingresos de las compañías afectadas, pero que es la máxima permitida por la actual ley antimonopolio de China para estas irregularidades.

Entre esas 22 multas, ocho han ido a parar a subsidiarias del “Uber chino” DiDi; seis, al gigante del comercio electrónico Alibaba, y cinco, al conglomerado digital Tencent, desarrollador de la popular red social WeChat.

El regulador sanciona a estas empresas por no informar adecuadamente a las autoridades para que aprobasen la adquisición de partes de otras compañías o el establecimiento de empresas conjuntas con sus socios, aunque en algunos casos esas operaciones se produjeron antes de 2018, año en el que se creó la SAMR.

Las multas a las que se enfrenta DiDi son a través de subsidiarias como Huidi Tianjin o la filial de vehículos inteligentes de su matriz, y suponen un nuevo revés para la compañía después de que China le prohibiese registrar nuevos usuarios y retirase su app de las tiendas móviles en el marco de una investigación que busca proteger, según Pekín, datos clave para la seguridad nacional.

DiDi salió a bolsa la semana pasada en Estados Unidos, tan sólo dos días antes de que los reguladores anunciasen las citadas acciones, que han provocado que sus títulos se hayan desplomado casi un 16 % desde entonces.

Según el diario estadunidense The Wall Street Journal, los reguladores chinos pidieron a DiDi que pospusiera su oferta pública de acciones -con la que consiguió unos 4 mil 400 millones de dólares- y que revisara la seguridad de sus redes, pero la compañía decidió seguir adelante ante la ausencia de una orden firme y la presión de sus inversores.

El rotativo oficial chino Global Times dejó entrever que las investigaciones contra DiDi -y contra otras compañías similares que también salieron a bolsa recientemente en EU- se deberían a que acumula gran cantidad de datos relativos a las infraestructuras nacionales, y podría pretender que las empresas que busquen captar fondos eviten hacerlo en lugares donde se “amenace” la seguridad nacional china.

Desde finales del año pasado, Pekín ha iniciado una campaña para acabar con prácticas habituales entre las grandes tecnológicas chinas como la conocida como “elegir una de dos” -es decir, exclusividad forzosa con una plataforma en concreto, habitual en el sector del comercio electrónico-, la bajada de precios vía subsidios para conseguir una mayor cuota de mercado o la adquisición de otras compañías sin la autorización pertinente.

En este período, las grandes firmas digitales del país se han enfrentado a investigaciones y sanciones como la de 18 mil 200 millones de yuanes (2 mil 818 millones de dólares) impuesta en abril por el regulador de los mercados a Alibaba, la mayor multa antimonopolio de la historia del país.

Durante años, el sector digital había florecido en China no sólo gracias al enorme mercado del país sino también a la laxitud de las regulaciones -o de su aplicación-, algo a lo que Pekín parece haber puesto fin, especialmente desde la suspensión a última hora de la salida a bolsa de la compañía tecnofinanciera de Alibaba, Ant Group, que iba a ser la mayor operación de este tipo de la historia.

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