Agencias, Ciudad de México.- Después de que el bombardeo israelí-estadounidense eliminara al líder supremo de Irán y a buena parte de sus máximos jerarcas, el liderazgo de la República Islámica no se desmoronó, pero las negociaciones para poner fin a la guerra plantean una nueva prueba.
Durante décadas, el líder supremo gestionó con éxito varias facciones poderosas, sometiendo a quienes desafiaban su autoridad mientras escuchaba opiniones rivales. Ahora no está claro quién ejerce ese tipo de autoridad sobre el conjunto de figuras civiles y poderosos generales de la Guardia Revolucionaria, la fuerza paramilitar que parece estar al mando.
Han encontrado unidad —por ahora— adoptando una línea dura. Pero los desacuerdos sobre cuánto ceder en las negociaciones con Estados Unidos podrían dejar al descubierto fisuras, mientras mediadores paquistaníes intentan albergar una nueva ronda de conversaciones esta semana.
Un comité parece estar ahora al mando
En el pasado, el líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, podía imponer su voluntad sobre los distintos centros de poder de la República Islámica. Después de que ataques israelíes lo mataran el primer día de la guerra, lo sucedió su hijo, el ayatolá Moytabá Jamenei.
Pero siguen circulando dudas sobre el papel de Jamenei hijo tras informes de que resultó herido en los ataques. Aún oculto, no ha aparecido en público desde que se convirtió en líder supremo, y es un misterio cómo da órdenes a los principales dirigentes.
En el centro del poder ahora se encuentra un órgano similar a un politburó conocido como el Consejo Supremo de Seguridad Nacional, que incluye a los principales funcionarios civiles y militares de Irán. Mohammad Bagher Qalibaf, presidente del Parlamento y veterano del sistema con fuertes contactos en todos los bandos, se ha convertido en su rostro y en el principal negociador con Estados Unidos.
El fallecido Jamenei empezó a otorgar más autoridad al consejo antes de su muerte, pero la guerra ha consolidado su poder.
El consejo reúne una gama de opiniones políticas y, a menudo, rivalidades agudas. Un rival político de Qalibaf y opositor intransigente de Estados Unidos, Saeed Jalili, representa al líder supremo en el consejo, mientras que el jefe nominal del órgano es el presidente reformista Masoud Pezeshkian.
Entre los miembros de línea dura figuran el nuevo comandante en jefe de la Guardia, Ahmad Vahidi, y el nuevo secretario del consejo, Mohammad Bagher Zolghadr, también comandante en la Guardia.
Pero la estrategia de Israel de eliminar a los principales dirigentes refleja una comprensión equivocada de cómo funciona la República Islámica, según expertos.
El liderazgo sobrevivió “precisamente porque hay múltiples centros de poder con autoridades superpuestas”, afirmó Ali Vaez, director para Irán del International Crisis Group. “El faccionalismo está incorporado en el ADN de este sistema”.
Pero desde la guerra, el creciente peso de la Guardia en el consejo también ha alimentado especulaciones de que podría avecinarse un cambio fundamental.
Negociaciones con EEUU pondrán a prueba la estructura de poder
El consejo enfrenta ahora preguntas potencialmente divisivas sobre hasta dónde llegar para alcanzar un acuerdo con Estados Unidos, que exige concesiones importantes destinadas a garantizar que Irán nunca pueda desarrollar un arma nuclear. Teherán ha insistido en que su programa es pacífico, al tiempo que sostiene que tiene derecho al enriquecimiento de uranio.
En una entrevista con la televisión estatal iraní el domingo, Qalibaf declaró que Irán quiere un acuerdo integral que traiga “una paz duradera” en la que Estados Unidos deje de atacar al país.
“Este círculo vicioso debe acabar”, manifestó. Estados Unidos ha lanzado ataques contra Irán en dos ocasiones durante negociaciones de alto nivel: una vez en la guerra de 12 días en junio y luego de nuevo en el conflicto actual.
Los miembros del consejo han proyectado confianza en que Irán lleva ahora la ventaja, en particular porque su control del estrecho de Ormuz —un paso crucial para el petróleo mundial— le permite elevar los precios del combustible, amenazando así la economía global y ejerciendo presión política sobre el presidente estadounidense Donald Trump.
Altos funcionarios han insistido en que pueden resistir hasta obtener garantías de que Irán no será atacado de nuevo —incluso arriesgándose a que la guerra se reavive— porque creen que Irán puede soportar el dolor durante más tiempo que Estados Unidos y sus aliados.
Pero, en última instancia, la prioridad del liderazgo sigue siendo su propia supervivencia. La guerra y el bloqueo de Estados Unidos amenazan el comercio petrolero y la agobiada economía de Irán.
Las penurias económicas han alimentado oleadas de malestar durante las últimas dos décadas, incluidas protestas en enero que pidieron abiertamente el derrocamiento de la República Islámica. Un acuerdo con Occidente que levante sanciones podría ayudarle a mantener el control en el frente interno.
“Es más fácil imaginar que el régimen intentaría hacer una concesión a Occidente para asegurar su supervivencia que a su propio pueblo”, señaló Vaez.
Señales de desacuerdo
Los acontecimientos del fin de semana en torno al estrecho de Ormuz dieron una indicación de diferencias serias sobre cuánto ceder en las negociaciones. El acercamiento a Washington ha dividido durante mucho tiempo a las máximas esferas de Irán, pese a una profunda desconfianza compartida hacia Estados Unidos.
El viernes, el ministro de Exteriores Abbas Araghchi anunció en una publicación en X que Irán estaba abriendo el estrecho al tráfico comercial como parte del acuerdo de alto al fuego con Estados Unidos. Horas después, Trump proclamó que Estados Unidos continuaría su bloqueo para mantener la presión sobre Irán a fin de alcanzar un acuerdo sobre su programa nuclear.
La mañana del sábado, el ejército iraní anunció que estaba cerrando de nuevo el estrecho en represalia por el bloqueo.
Algunos medios iraníes criticaron a Araghchi, al sugerir que su publicación creó la impresión de debilidad, y dejando al descubierto las diferencias de opinión. Un reporte de la agencia de noticias Tasnim, considerada cercana a la Guardia, indicó que la posición sobre el estrecho debería haber salido del propio Consejo de Seguridad Nacional.
La oficina de Araghchi respondió, afirmando que el Ministerio de Exteriores “no toma ninguna medida sin coordinar con instituciones de nivel superior”.
En su entrevista del domingo, Qalibaf intentó disimular cualquier división, subrayando que todos en el liderazgo estaban en sintonía respecto a la estrategia de Irán en las conversaciones con Estados Unidos.
Un posible constructor de puentes
Qalibaf, de 64 años, está en la mejor posición para tender puentes entre las facciones de Irán, estimó Arash Azizi, periodista iraní y columnista de The Atlantic que ha escrito sobre el político del círculo interno y la Guardia.
Qalibaf es exgeneral de la Guardia y exjefe de la policía nacional, y se mantuvo cercano a la Guardia a lo largo de su extensa carrera política. Como alcalde de Teherán de 2005 a 2017, se ganó reputación de pragmático capaz de lograr resultados —como reformar un sistema de transporte público deteriorado— incluso mientras enfrentaba graves acusaciones de corrupción y abusos de derechos humanos.
Qalibaf tiene capital político dentro de la Guardia, “y tiene a los conservadores de su lado. Pero ahora también cuenta con un respaldo muy sólido de los reformistas y los centristas”, comentó Azizi.
Ali Rabie, un conocido reformista y asistente del presidente, escribió la semana pasada en el editorial de un periódico que Qalibaf era “el representante del país y del régimen”.
Al mismo tiempo, Qalibaf es cercano a la familia Jamenei, ya que ambos son originarios de la zona de Mashhad, indicó Mohsen Sazegara, uno de los fundadores de la Guardia Revolucionaria en la década de 1980 y que ahora es una figura opositora que vive en Estados Unidos. Durante el gobierno de su padre, Moytabá Jamenei respaldó varios intentos fallidos de Qalibaf de postularse para presidente.
Qalibaf también es cercano a las figuras veteranas de la Guardia que intervinieron para reemplazar a quienes murieron a manos de Israel y que son ampliamente vistas como quienes tienen la clave de cualquier acuerdo futuro con Estados Unidos. Su respaldo transversal entre facciones podría permitirle asegurar apoyo interno para un acuerdo frente a la reacción de ideólogos que se resistirán a cualquier compromiso.
Trump dice que EEUU prorrogará alto al fuego con Irán a petición de Pakistán
El presidente Donald Trump dijo el martes que Estados Unidos prorrogaría indefinidamente su alto el fuego con Irán, un día antes de que expirara, mientras una nueva ronda de conversaciones de paz estaba en pausa. El anuncio pareció aliviar los temores de que los combates, que habían sacudido los mercados energéticos y la economía global, se reanudaran de inmediato.
Pakistán planeaba albergar una segunda ronda de conversaciones, pero la Casa Blanca puso en pausa el viaje del vicepresidente JD Vance a Islamabad. Por su parte, Irán rechazó los esfuerzos para reiniciar las negociaciones.
Irán aún no responde al anuncio de Trump de la ampliación del alto el fuego. Ambos países han advertido que, sin un acuerdo, están preparados para reanudar los combates.
Pakistán propugna por negociaciones entre EEUU e Irán
Los líderes paquistaníes, incluido el primer ministro Shehbaz Sharif, trabajaron intensamente para que ambas partes aceptaran una segunda ronda de conversaciones de alto el fuego, según dos funcionarios que declararon bajo condición de anonimato porque no estaban autorizados a hablar con los medios.
Sharif luego agradeció a Trump por su “amable aceptación” de la solicitud de Pakistán, diciendo que la extensión del alto el fuego permitiría que los esfuerzos diplomáticos en curso siguieran adelante.
El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán, Esmail Baghaei, dijo a la televisión estatal iraní que no ha habido “ninguna decisión final” sobre si aceptar más conversaciones debido a “acciones inaceptables” por parte de Estados Unidos, aparentemente en referencia al bloqueo estadounidense de los puertos iraníes.
En una publicación en Truth Social en la que anunció la extensión del alto el fuego, Trump dijo que Estados Unidos mantendrá el bloqueo.
Mientras Vance puso en pausa un viaje a Islamabad, la capital de Pakistán, se esperaba que el enviado especial de Trump, Steve Witkoff, y su yerno Jared Kushner estuvieran en Washington el martes por la tarde para consultas sobre cómo proceder, dijo un funcionario estadounidense que habló bajo condición de anonimato para discutir deliberaciones internas del gobierno.
El funcionario advirtió que Trump podría cambiar de opinión sobre negociar con Irán en cualquier momento, y se negó a predecir qué sucedería. Afirmó que Trump tiene opciones que no llegan a reiniciar los ataques aéreos.
Ambas partes siguen atrincheradas retóricamente
Antes de anunciar la extensión del alto el fuego, Trump había advertido que “muchas bombas comenzarán a estallar” si no había un acuerdo antes de la fecha límite del miércoles, mientras que el principal negociador de Irán dijo que Teherán tiene “nuevas cartas en el campo de batalla” que aún no se han revelado.
Un alto comandante del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán amenazó con destruir la industria petrolera de la región si se reanuda la guerra con Estados Unidos. “Si los vecinos del sur permiten que el enemigo use sus instalaciones para atacar a Irán, deberían despedirse de la producción de petróleo en la región de Oriente Medio”, declaró el general Majid Mousavi a un sitio de noticias iraní.
El control del estrecho de Ormuz, clave para las negociaciones
El enviado de Irán ante las Naciones Unidas dijo el martes que Teherán ha “recibido alguna señal” de que Estados Unidos está dispuesto a detener su bloqueo de los puertos iraníes.
El embajador Amir Saeid Iravani dijo que poner fin al bloqueo sigue siendo una condición para que Irán se reincorpore a las conversaciones de paz. Cuando eso suceda, dijo, “creo que la próxima ronda de las negociaciones tendrá lugar”.
Estados Unidos impuso el bloqueo para presionar a Teherán a poner fin a su férreo control sobre el estrecho de Ormuz, una ruta marítima clave por la que en tiempos de paz transita el 20% del gas natural y del petróleo crudo del mundo.
El control de Irán sobre el estrecho ha disparado los precios del crudo. El Brent, el estándar internacional, se cotizaba cerca de 95 dólares por barril el martes, más de un 30% por encima del 28 de febrero, el día en que Israel y Estados Unidos atacaron Irán para iniciar la guerra.
Antes de que comenzara la guerra, el estrecho de Ormuz estaba completamente abierto al transporte marítimo internacional. Trump ha exigido que los buques vuelvan a transitar sin impedimentos.
Durante el fin de semana, Irán dijo que había recibido nuevas propuestas de Washington, pero también indicó que sigue existiendo una amplia brecha entre las partes. Entre los temas que hicieron descarrilar la última ronda de negociaciones figuraban el programa de enriquecimiento nuclear de Irán, sus aliados regionales y el estrecho.
EEUU dice que sus fuerzas armadas abordaron un buque sancionado
Estados Unidos dijo el martes que sus fuerzas armadas abordaron un buque petrolero previamente sancionado por contrabandear crudo iraní en Asia. El Pentágono dijo en una publicación en redes sociales que las fuerzas estadounidenses abordaron el M/T Tifani “sin incidentes”.
El ejército estadounidense no reveló dónde se había abordado el buque, aunque los datos de seguimiento de barcos mostraron al Tifani en el océano Índico entre Sri Lanka e Indonesia el martes. El comunicado del Pentágono decía que “las aguas internacionales no son un refugio para los buques sancionados”.
El ejército estadounidense tomó el domingo el control de un buque portacontenedores iraní, la primera interceptación bajo el bloqueo. El mando militar conjunto de Irán calificó el abordaje armado como un acto de piratería y una violación del alto el fuego.
Pakistán espera que las conversaciones sigan adelante
Funcionarios paquistaníes han expresado su confianza en que Irán también enviará una delegación para reanudar las conversaciones, las negociaciones de más alto nivel entre Estados Unidos e Irán desde la Revolución Islámica de 1979. La primera ronda, el 11 y 12 de abril, terminó sin un acuerdo.
Pakistán dijo que el ministro de Relaciones Exteriores, Ishaq Dar, se reunió el martes por separado con los principales diplomáticos de Estados Unidos y China en Islamabad. China es un socio comercial clave de Irán.
La seguridad se ha reforzado en toda Islamabad, donde las autoridades han desplegado a miles de efectivos y han aumentado los patrullajes a lo largo de las rutas que conducen al aeropuerto.
El secretario general de la ONU, António Guterres, afirmó que la prórroga del alto el fuego era “un paso importante hacia la distensión” que creará “un margen fundamental para la diplomacia y el fomento de la confianza entre Irán y Estados Unidos”, según su portavoz, Stephane Dujarric.
Se reanudarán las conversaciones entre Israel y Líbano
En Líbano, el grupo político-paramilitar Hezbollah, respaldado por Irán, dijo en un comunicado que había disparado cohetes y drones contra las fuerzas israelíes por primera vez desde que una tregua de 10 días entró en vigor el viernes “en respuesta a las flagrantes y documentadas violaciones” por parte de Tel Aviv.
Esas violaciones, dijo, incluyeron “ataques contra civiles y la destrucción de sus hogares y aldeas en el sur del Líbano”.
El ejército israelí dijo que respondió atacando el lanzacohetes del grupo. Funcionarios israelíes han dicho que tienen la intención de mantener una zona de amortiguamiento en el sur del Líbano, un área que incluye decenas de aldeas cuyos residentes no han podido regresar.
Las históricas conversaciones diplomáticas entre Israel y Líbano están programadas para reanudarse el jueves en Washington, dijeron un funcionario israelí, uno libanés y uno estadounidense. Los tres hablaron bajo condición de anonimato para discutir las negociaciones entre bastidores.
Los embajadores israelí y libanés se reunieron la semana pasada para las primeras conversaciones diplomáticas directas en décadas. Israel dice que las negociaciones tienen como objetivo desarmar a Hezbollah y alcanzar un acuerdo de paz con Líbano.
Los combates entre Israel y Hezbollah, que goza del respaldo de Irán, estallaron dos días después de que Estados Unidos e Israel lanzaran ataques conjuntos contra Irán para iniciar la guerra. En Líbano, los combates han matado a más de 2.290 personas.
Desde que comenzó la guerra, al menos 3.375 personas han muerto en Irán, según las autoridades. Además, 23 personas han muerto en Israel y más de una docena en Estados árabes del golfo Pérsico. Quince soldados israelíes en Líbano y 13 militares estadounidenses en toda la región han muerto.

















