Agencias/Ciudad de México.- Cuarenta y seis años ha necesitado el Paris F.C para volver a la primera división del futbol francés, un tiempo eterno, una quimera para muchos, una espera interminable que concluyó hoy, después de que el segundo equipo de la capital francesa, que estuvo presente en un primer momento en la fundación del Paris Saint-Germain, en 1970, pero se escindió inmediatamente, consumara el ascenso a la liga francesa, en una temporada marcada, inevitablemente, por la venta a la familia Arnault y a Red Bull, que inicia, ahora, un proyecto ambicioso en la Ligue 1. Lo ha hecho gracias al 1-1 logrado ante el Martigues y las tablas del Metz-Rodez (3-3).
Un verdadero bombazo sacude al futbol francés en esta jornada. París FC ascendió a la máxima categoría después de 46 años y el clásico capitaliano ante el Paris Saint Germain volverá a la Ligue 1. El elenco parisino se tornó inalcanzable para el Metz y acompañará al Lorient en la vuelta a Primera.
El resultado es un premio a los objetivos propuestos por los nuevos dueños del club, quienes desde su llegada el año pasado buscan consolidar al equipo progresivamente como uno de los más importantes del país para discutir la supremacía del PSG.
Como parte del Grupo Louis Vitton (LVMH) y con el respaldo de Red Bull, el conjunto ahora dirigido por Stéphane Gilli es el responsable de lo que será la reedición del clásico parisino después de 25 años. No obstante, el último antecedente en Ligue 1 es incluso aún más longevo: ¡data del 1979! Histórico.
Los nuevos dueños de Paris FC se propusieron transformar por completo al club y así lo demostraron desde el inicio: los directivos anunciaron en el pasado mes de febrero que jugarán a partir del próximo año justo enfrente del Parque de los Príncipes, en el Estadio Jean Bouin.
Con la llegada de los “Bleus” a la máxima categoría del fútbol galo, el clásico ante Paris Saint Germain tendrá la particularidad de que será el más cercano del mundo, ya que los terrenos donde harán las veces de local se ubica a menos de 50 metros uno del otro.
“En los próximos meses, el recinto Jean-Bouin se convertirá en uno de los bastiones deportivos de la capital, albergando tanto partidos de rugby del Stade Français Paris como partidos de fútbol del Paris FC” anunció el comunicado oficial del club en su momento.
Ha sido una campaña de ensueño para un equipo olvidado, el eterno olvidado, porque todo el interés de París lo ha acaparado el PSG, el trasatlántico inalcanzable al que, el Paris F.C, quiere mirar a los ojos después de certificar su ascenso a la Ligue 1. Habrá, por fin, tras 46 años de espera, un derbi en la capital francesa, el derbi de menor distancia de las cinco ligas europeas de dos equipos que no comparten estadio, ya que el Paris F.C, que ha jugado en el Stade Charléty, colindando con la Cité Université, competirá a partir de la próxima temporada en el Jean Bouin, a 100 metros de distancia del Parque de los Príncipes, la casa del Paris Saint-Germain.
Sin realizar una inversión desmesurada, apenas fichando a dos jugadores, De Smet y Cafaro, en invierno, el proyecto de Arnault y Red Bull ha dado un paso al frente para crear una rivalidad que anhelaba Francia al unísono. El país galo era el único de las cinco ligas europeas que no había conocido un derbi capitalino durante el presente siglo, una situación anómala que no potenciaba el crecimiento del fútbol francés.
El Paris F.C, dirigido por Stéphane Gilli, consiguió un ascenso que llevaba fraguándose durante el último lustro, con múltiples desilusiones, ya que era incapaz de dar un do de pecho en el momento de la verdad para volver a la Ligue 1.
En noviembre, el propietario saliente, Ferracci, anunció la venta del club a la familia Arnault, propietaria de LVMH, que tiene en su dominio muchas marcas de lujo, como Louis Vuitton, del 55 % de sus participaciones, mientras que Red Bull asumió el 15 %.
En 2027, año en el que el Ferracci, dejará definitivamente el club, los Arnault se convertirán en titulares del 85% de las acciones, por lo que, a priori, la entidad capitalina no se transformará en un “RB París”, tal y como se barruntó en el momento de suscribirse el acuerdo de compraventa.
Fue tal la euforia que suscitó la llegada de Red Bull a orillas del Río Sena que el director de fútbol del organigrama, Jürgen Klopp, visitó el Stade Charléty, el estadio saliente del Paris F.C, en enero para ver en directo el encuentro contra el Amiens de la Ligue 2.
El alemán visitó, a su vez, las instalaciones del club capitalino, situada a pocos kilómetros del aeropuerto de Orly, para realizar un primer parte al respecto. El exentrenador del Liverpool criticó la lejanía de las gradas con el terreno de juego, que obstruían el visionado del partido. La marca de bebidas energéticas, además, delegó en Mario Gomez las labores de CEO, en otra decisión de enjundia en sus pretensiones a corto plazo.
Inequívocamente, el mercado del Paris F.C en verano será seguido con lupa por todo el fútbol galo. Aunque la familia Arnault, accionista mayoritario, confirmó, el día que se formalizó la adquisición, que no realizarían ninguna locura, eludiendo quemar etapas necesarias para el crecimiento del club, el acaudalado presupuesto con el que contará la entidad parisina, y su intención de forjar una rivalidad a largo plazo con el PSG, el gran sueño del Elíseo, supone un aliciente para atisbar un mercado de fichajes en el que jugadores de renombre podrían apuntalar la plantilla.
El equipo se servirá de la calidad de Maxime Lopez, uno de los artífices del ascenso, exjugador del Olympique de Marsella, y de la experiencia de Kolo, ex Sevilla, o Krasso, delantero que jugó la Champions en 2024, fichado por 10 millones de euros, para cimentar las bases del nuevo proyecto.
París podrá contar, por fin, con un Derbi de gran calado. El último Derbi entre el PSG y el Paris F.C se produjo en 1979, en una temporada en la que el segundo equipo de la capital francesa descendió a segunda división, necesitando 46 años para volver a la Ligue 1. En aquel encuentro, que acabó empate a uno, el argentino Carlos Bianchi, leyenda de Boca, firmó el gol del Paris Saint-Germain.
Eran otros tiempos, en los que el PSG, que precisamente firmó un acuerdo con su nuevo vecino para fundarse en 1970, todavía no era el gigante inalcanzable actual. Francia tiene una nueva rivalidad que ha llegado para quedarse durante muchos años.
Paris FC tiene grandes ambiciones después de ser comprado por la familia más rica de Francia, los Arnault del imperio de lujo LVMH. La nueva riqueza podría convertir a Paris FC en un posible rival del PSG, propiedad de Qatar, en los próximos años. La presencia del club en la Ligue 1 también daría a los aficionados al fútbol parisino una rivalidad local muy necesaria, como la que disfrutan Madrid, Roma, Barcelona, Milán y Manchester.













