Agencias/Ciudad de México.- La adquisición de los Orioles de Baltimore por parte de David Rubenstein fue aprobada por los dueños de los equipos de las Grandes Ligas, despejándose el camino para que la familia Angeles complete la venta luego de tres décadas a cargo de la gestión de la franquicia de béisbol profesional.

Los dueños de equipos de Grandes Ligas aprobaron por unanimidad la venta de los Baltimore Orioles a un grupo liderado por el inversionista de capital privado David Rubenstein el miércoles, un día antes de que comience la temporada.

Se requería del respaldo del 75% de todos los dueños, y MLB informó que el voto fue unánime. El anuncio trascendió un día antes del inicio de la temporada regular, con los Orioles de locales ante los Angelinos de Los Ángeles. Rubenstein y su grupo de inversionistas debían cerrar la transacción el mismo miércoles.

La familia Angelos tomó el control de los Orioles desde 1993, cuando Peter Angelos adquirió al club por 173 millones de dólares. La salud de Angelos se deterioró en años recientes — falleció el sábado a los 94 años de edad — y su hijo John había sido el director ejecutivo.

El grupo de inversionistas de Rubenstein, que incluye a Cal Ripken Jr. y Grant Hill, llegó a un acuerdo en enero para comprar a los Orioles por un monto que fue calculado en 1,725 millones de dólares.

Rubenstein, oriundo de Baltimore, fundó en 1987 al Carlyle Group, una empresa de inversión global. Previamente ejerció la abogacía en Washington. Entre 1977 y 1981 fue un asesor adjunto de políticas nacionales en el gobierno del presidente Jimmy Carter.

Los Orioles vienen de una temporada en la que consiguieron 101 victorias. Ganaron el título de la División Este de la Liga Americana, algo que no lograban desde 2014.

Las expectativas se han disparado tras adquirir al as derecho Corbin Burnes en un canje con Milwaukee.

Con astros jóvenes como Adley Rutschman y Gunnar Henderson — y con el prospecto Jackson Holliday en camino —, el futuro luce alentador para un equipo que ganó la Serie Mundial por última vez en 1983.

Un aspecto que genera descontento entre los fanáticos es la nómina del club, que ha permanecido baja.

Después de un invierno en el que el gasto fue otra vez discreto, la incógnita por dilucidar si Rubenstein será más agresivo en la agencia libre.

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