Redacción InsurgentePress/Ciudad de México.- Un tricolor sin estilo ni funcionamiento táctico sometió anoche a los ‘vikingos’ de Islandia, con tres goles producto de jugadas aisladas y colaboración del guardameta europeo durante el partido amistoso previo al Mundial de Rusia 2018 disputado en el Levi’s Stadium de Santa Clara, Estados Unidos.
El “Tri” se adelantó al borde del descanso gracias a un gran lanzamiento de falta de Marco Fabián (38) y Miguel Layún, a pase de Hirving Lozano, amplió la distancia en la segunda mitad (64).
Ya al final, de nuevo Layún con un gran remate con la zurda, cerró el marcador (90+1).
Puede gustar o no el trabajo del técnico colombiano Juan Carlos Osorio al frente del Tri, pero el orden de la selección nacional dominó a su similar de Islandia.
Era fundamental contrarrestar el juego aéreo de los Vikingos y con la gente de altura que decidió el estratega alcanzó para mantenerlos a raya en sus intentos sobre la cabaña de Jesús Corona.
Hacia atrás y por el centro puso a jugadores como Néstor Araujo, Héctor Moreno, Diego Reyes y Carlos Salcedo, y con ellos tapó las llegadas por las alturas.Para adelante privilegió a los habilidosos como Marco Fabián, Jesús Gallardo, Jesús ‘Tecatito’ Corona y puso en el eje del ataque a Raúl Jiménez, es decir, equilibró al equipo mexicano.
Así, con esa fórmula, amarró a la sensación europea, equipo que solo pudo llegar en tres ocasiones en el primer lapso y en todas apareció la figura del portero del Cruz Azul, Jesús Corona, para evitar el daño.
México solo pudo abrir a los islandeses mediante una jugada a pelota detenida que Marco Fabián transformó en gol.
El punto a destacar en el primer tiempo es la rapidez con la que tocaban la pelota y se movían los escandinavos, pues parecía que con esa rapidez en los traslados y con la velocidad dañarían a los verdes. Sin embargo, los aztecas le entraron al juego vertiginoso y no desmerecieron con su actuación.
Parecía que México se equivocaba al entrar al juego que Islandia proponía, pero no hubo daños que lamentar, pues también en Aztlán hace aire y los tricolores tocaron la pelota y se movieron al mismo ritmo que dictaban los rivales.
Para la parte complementaria, Osorio movió sus piezas e ingresó a gente que también tenían ansias de mostrarse y lo hicieron. Hirving Lozano demostró que en Holanda lo tienen bien aceitado y jugó como lo debe hacer un protagonista del equipo mexicano.
Un punto negativo del equipo nacional sigue siendo la media de contención, pues ahí, una vez más, apareció solo Diego Reyes y, de nueva cuenta, se vio poco dúctil y escasamente apto para desempeñarse como el escudo y la primera salida de los nuestros.
Por eso, el técnico colombiano ordenó el ingreso de Jesús Molina y recorrió para atrás al jugador del Oporto, quién lució mucho mejor como defensa central marcador que como contención.
El par de goles conseguidos en la segunda mitad fueron obra de paciencia y buen traslado de la pelota de nuestros compatriotas que lucieron finos, con oficio y en buen nivel tanto en el medio del campo como en el ataque.
La sensación de Europa sucumbió debido al cansancio y falta de ingenio para superar a la defensa y guardameta mexicano que demostraron fortaleza para resistir los desordenados embates de los vikingos.














