Agencias/Ciudad de México.- La marcha que mezcló un cúmulo de generaciones más allá de la Z, partió desde el Ángel de la Independencia con gritos de:”Fuera MORENA”, “Fuera Claudia” y “Queremos paz”, hasta que estalló con la estrofa del himno “¡Y retiemble en sus centros la tierra al sonoro rugir del cañón!, frente al amurallado Palacio Nacional.
Un ligero viento frío y un sol en su cenit acompañaron las múltiples voces, quejas y reclamos de los contigentes en su mayoría desordenados que caminó con las manos en alto sin mirar atrás sobre el Paseo Reforma hasta las ensortijadas calles del Centro Histórico.
El objetivo ha sido copar el Zócalo con rostros de múltiples edades que desmitificaron a los llamados bots. Ahí emitieronun veredicto real de enojo, desencanto y acusaciones contra el partido gobernante MORENA.
De todos lados surgieron los jóvenes de la llamada Generación Z y otros entrados en años que han visto desaparecer o morir a sus familiares en medio de la brutalidad que han desatado las narcopandillas a lo largo y ancho del país.
En medio de la múltitud aparecieron los jóvenes con capuchas que parecían traer la consigna de desatar el caos o reventar la marcha de reclamo a la inoperancia del partido gobernante MORENA.
Update: Battle in Mexico City. In the main square, Zócalo, while patriots battle with police protecting the Presidential Palace. Officers launch tear gas and bullets! . Mexico rises up against Sheinbaum!!pic.twitter.com/ChnJZGD6w4
— US Homeland Security News (@defense_civil25) November 15, 2025
El llamado bloque negro derribó las vallas de cuatro metros que protegían el Palacio Nacional. Los policías activaron los extintores para replegar a los rijosos, mientras que otros contigentes coreaban “¡asesinos, asesinos!”, en referencia a la ejecución del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, que recibió siete impactos de bala el pasado 1 de noviembre.
“¡Y retiemble en sus centros la tierra al sonoro rugir del cañón! entonaron la mayoría concentrada en el Zócalo, mientras los militantes del bloque negro se enfrascaban en una batalla campal con policías en la esquina del edificio de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), sobre la calle Pino Suárez, a un costado del Palacio Nacional.
Los contigentes de la Generación Z en su mayoría vestidos con ropa blanca ondearon el estandarte negro con una calavera al centro, mientras que cientos de mujeres y hombres que sin importar edades traían consigo el reclamo de justicia con la bandera de México y otras insignias con la figura del exinto alcalde Carlos Manzo, en alto.
“Tuve un atentado en abril por parte del crimen organizado. La Fiscalía dice que no hay pruebas, cuando incluso hubo testigos presenciales, y no me han querido resolver la carpeta”, dijo Juan Carlos Bolaños, de Hidalgo, que caminó durante la marcha con unas muletas.
“¿Cuáles más pinches pruebas? Tengo un terreno de diez hectáreas, el crimen organizado quiere quitármelo, en México no hay seguridad, no hay crecimiento, no hay nada”, reprochó Bolaños, frase que consignó el periodista Jorge Ricardo, en su crónica en el periódico Reforma.
Hombres con sombreros, un grupo a caballo, cortadores de aguacate de Michoacán, una banda sonorense, formó parte del contigente que exigió al Gobierno poner un alto a los sicarios del narcotráfico que han desatado la violencia sin control en el país.
“Nos prometieron paz y abrazaron a los narcos”, decía un cartel.
La marcha cubrió de Bucareli hasta el Ángel hacia el Zócalo. Hasta los vendedores ambulantes aprovecharon para colocar su banderas con consignas.
“Aproveche, 20 pesos, esta marcha será histórica”, ofrecieron a los manifestantes.
Sobre 5 de Mayo, en la entrada del Zócalo, los bloques de concreto con los que el Gobierno pretendía impedir el paso habían desaparecido. Adelante sonaban ya los primeros golpes contra las vallas de metal de la Catedral. Una anciana golpeó con su bastón la pared de fierro. “¿A qué le temen?”, señaló.
Ya sobre el Zócalo, los manifestantes ocuparon toda la plaza, pero no había ningún templete para ningún discurso, el mensaje central consistió hacer acto de presencia de la Generación Z para desmotar la versión oficial sobre una convocatoria de bots.
“¡Carlos no murió, el Gobierno lo mató!”, coreaba la demás gente.
El bloque negro lanzó piedras contra los policías que respondieron con gas de extintores y devolvían los objetos, mientras caía el muro metálico.
La Policía con escudos y cascos rompió su formación detrás de las vallas y avanzó hacia el Zócalo para encapulsar a los manifestantes. “Abrazos, no balazos!”, gritaron entonces.
Algunos, los mayores emprendieron la retirada sobre la Avenida 20 de noviembre. Del otro lado se mantuvieron expectantes, cantando el himno. “¡Un soldado en cada hijo te dio!”.
Se acercaban las dos de la tarde, tres horas después de la salida del Ángel y los enfrentamientos amainaron en medio de la sonora entonación ¡Y retiemble en sus centros la tierra al sonoro rugir del cañón!. Simultáneamente a 1 mil 142 kilómetros de distancia La Presidenta Claudia Sheinbaum encabezada un acto oficial en Campeche. En esa tierra en la que el gobierno autoriza los topes en las calles a la inversa.


















