Por Fátima Monterrosa/Especial InsurgentePress/Tegucigalpa.- La sequía ha consumido la esperanza del hoy y mañana del campesino Urbano Euceda cuyas lagrimas son insuficientes para revertir la combustión de la tierra que asfixia los cultivos de maíz y frijol en el llamado ‘corredor seco’ de 13 departamentos de Honduras.
La angustia de Urbano es la misma que viven miles de campesinos, pues el retraso de la lluvia agrandó la radiografía de la pobreza y acortó las posibilidades de sobrevivir en una de los países más violentos de Centroamérica.
“Aquí sembraba maíz, macillo y frijoles, hoy no sembramos nada”, lamenta Urbano que vive en la aldea El Trapiche, municipio de Langue, en el departamento de Valle, ubicado en la región sur de Honduras.
¿Qué les afectó?
“No pues la sequía, la sequía, hoy no llueve, hoy por eso que la gente algunos de acá, de nuestro país, nuestras familias, nuestros hermanos se van para Estados Unidos”, narra con nostalgia Urbano.
La posición geográfica de Honduras cerca del ecuador propicia que la temporada o estación de lluvias inicie en el mes de mayo y concluya en noviembre, con temperaturas que rebasan los 40 grados centígrados en la región sur. Los nubarrones han desaparecido ni una gota ha caído del cielo este año, cuenta Urbano.
“Ese tanque lo tenía lleno de agua, pero ahora ya no le echo agua, porque ya no hay agua. Ese tanque me lo donó Save The Children, fue parte de un proyecto.
“Cuando lo terminamos de construir, pues yo encantado porque me dijeron que de acá yo iba a trabajar, ahí tengo las mangueras para poner la instalación del riego, y que en los inviernos, tendríamos agua, pero no hay nada, no hay agua para regar la tierra”, recuerda.
Urbano tiene pensado migrar con sus once hijos si la sequía se prolonga. Tiene claro los riesgos que implican el trayecto hacia Estados Unidos, pero prefiero asumirlos a quedarse a sufrir la hambruna en medio de los plantíos secos y grietas extendidas en la tierra.
Hace cuentas y piensa obtener dinero con el sacrificio o venta de su principal patrimonio: cinco vacas.
“Los animalitos no tienen nada, no comen nada, esa es la fe que tengo de venderlos para irme a Estados Unidos.
“Hay que irse a los últimos días, por lo menos ya de octubre, porque aquí no hacemos nada. Como le digo a morirnos a otro lado, pues hay que mire el gobierno dónde caemos, porque aquí está perro, esto”.
La ausencia de lluvia aceleró la migración y trajo consigo la desolación en las comunidades, una prueba palpable es la situación que enfrentan los habitantes de Trapiche.
Esa familia de ahí de esa casa, señala Urbano, todos se fueron para Estados Unidos.
“Y no se sabe si están vivos o están muertos, ellos se fueron en el mes de abril, eran siete en siete los que vivían ahí.
“Él de ahí se fue, él de ahí también se fue, el marido de ella y la otra que vivía ahí también se fueron.“
“Éste señor es uno de los hermanos de los que están en Estados Unidos, mire, es una gran pobreza, aquí, en este país, imagine como no se va a ir uno de acá”, señala Urbano.
En la comunidad de Trapiche la mayoría de las casas han sido abandonadas, aquí vivían 15 familias, hoy en medio penurias resisten 5 de ellas.
Urbano es un sobreviviente en el llamado “corredor seco” que ha perdido 65 mil hectáreas de cultivo de granos básicos, en 13 departamentos del sur de Honduras.
Para Marco Tulo Montes de la organización Caritas Pastoral Social en el sur de Honduras, el cambio climático golpea duramente los cultivos de granos básicos en el País.
“Aquí a causa del cambio climático podemos ver que la época de sequía ha afectado bastante el área de cultivos y si logramos ver el río también ha sufrido sus consecuencias porque hay poca agua y esto no, nos va ajustar como para sobresalir con las cosechas.
“Ya hay bastantes problemas porque el periodo de canícula se nos anticipó casi un mes y esto se nos puede prolongar posiblemente hasta los primeros días de septiembre”, considera.
¿Cómo se explica la migración de centroamericanos hacia EU?
Vean lo que encontraron @fmonterrosa y @jorgevulloa21 en Langue, en el sur de Honduras pic.twitter.com/Cr9OBJYlGN
— Denise Maerker (@DeniseMaerker) 12 de julio de 2019
El campesino Walter López cree que Dios ha sido demasiado duro con ellos.
“Qué ni llover quiere, sembramos, pero la milpita se está secando, nos faltó la lluvia, cuando llego el punto de cosechar no se pudo.
“Aquí cerca tengo sembrado yo pero no hay esperanza porque nos faltó el agua. Entonces cuando uno no ve la salida, pues no queda de otra que migrar ya por obligación.“
“Uno tiene niños y le duele ver que sus hijos sufren. Los hijos, ya no tienes ni esperanza de mandarlos a la escuela, porque mire la situación que tenemos en la escuela ya no nos vienen a dar clases, tienen problemas los maestros con el gobierno”, explica.
A unos metros la escuela ha sido cerrada, los maestros se ausentaron de las aulas a la par de la lluvia en Trapiche.
Para Dulio Medina de la Asociación Nacional de Productores de Granos Básicos los estragos de la sequía golpean a todos los sectores de Honduras.
“Antes sólo migraban jornaleros, hoy migran hijos de productores, hoy los mismos productores migran hoy.
“Un pueblo pequeño cada semana se van 10, 9, 8 cuando menos, 7, entonces si usted suma esto, con tantos pueblos que hay en nuestro país, es un montón de gente”, lamenta Medina.
La sequía expandió la sombra de la calamidad sobre los hondureños que prefieren migrar sin importar los riesgos de la travesía en busca de un sueño que en la realidad es una pesadilla.


















