Agencias/ Ciudad de México.- Mar de tranquilidad (Corea del Sur, 2021). Creador: Choi Hang Young. Elenco: Bae Doona, Gong Yoo, Kim Song Young, Lee Joon, Lee Moo Saeng, Heo Sung Tae, Kil Hae Yeon, Choi Young Woo, Jung Soon Won. Disponible en: Netflix. Nuestra opinión: buena.

En un futuro no demasiado lejano, el agua se transformó en un recurso tan escaso que el acceso a ella está restringido y vigilado con celo militar. Eso para la mayoría de la población, porque los estratos más altos de la sociedad tienen tarjetas doradas y sin límite de cargas. Ese es el mundo en el que transcurre Mar de tranquilidad, la nueva miniserie coreana que ya está disponible en Netflix.

Con la carga de ser “la próxima El juego del calamar” a sus espaldas, este nuevo drama que utiliza la ciencia ficción como vehículo narrativo -así como su exitoso antecesor usaba el thriller violento para reflejar las injusticias sociales-, empieza su marcha en la plataforma de streaming con una inesperada ventaja que puede virar a desventaja en un segundo. Hace seis meses, pocos conocían las bondades y capacidades de la industria televisiva de Corea del Sur y, por ende, no le prestaban demasiada atención ni esperaban demasiado de ella aun cuando sus programas aparecían sin pausa en la plataforma. Pero claro, después del fenómeno de El juego del calamar ahora toda producción de ese país es nominada como su sucesora. Y como bien saben los personajes de ese otro fenómeno televisivo, Succession, encontrar al heredero de un gigante es siempre una tarea complicada y desgastante para los postulantes. Así, con el paso de ya tener la atención de todo el mundo dado, esa fama puede volverse un obstáculo para ser juzgado según sus propios méritos.

En esa encrucijada se encuentra la nueva miniserie de ocho episodios que, como su antecesora y Rumbo al infierno, el otro estreno coreano reciente de Netflix, cuenta con un equipo de producción llegado de la celebrada industria cinematográfica de ese país. En este caso, a partir de un cortometraje que él mismo dirigió, el realizador Choi Hang Yong desarrolló junto a la guionista Park Eun Kyo, habitual colaboradora de Bong Joon-ho, la historia de un equipo de astronautas a los que se les encomienda la misión de viajar a una base lunar abandonada por un accidente nuclear que mató a todos sus residentes para recuperar material de las investigaciones de los científicos que trabajaban ahí. Con la vida en la Tierra al borde de la extinción por la sequía, el grupo emprende el viaje aunque ninguno de ellos sepa con qué se van a encontrar allí. La falta de información no es casual: el gobierno tiene planes para el elemento que manda a recuperar y prefiere que los que hagan el trámite no estén enterados de nada.

La más incómoda con las características del viaje-que en este futuro cercano no parece más complicado que volar a Europa-, es la doctora Song, especialista en astrobiología, que después del accidente en la base lunar en el que perdió a un ser querido, eligió cambiar de carrera.

Aun así, sus conocimientos son requeridos por la directora de la agencia que la convence de aceptar el trabajo a cambio de una tarjeta dorada para la carga de agua. En realidad, el interés de la científica tiene más que ver con un mensaje que recibió desde la luna antes del accidente. Para interpretarla aparece Bae Doona, actriz reconocida en todo el mundo por su trabajo en films como Barkings Dog Never Cry, su debut cinematográfico, y la excelente The Host, de Bong Joon-Ho, entre otros y su participación en las películas Cloud Atlas y El destino de Júpiter, de las hermanas Wachowski.

En TV es la protagonista de dos de las series coreanas más destacadas de su país, Stranger y Kingdom, disponibles en el catálogo de Netflix. Talentosa y capaz de transmitir la integridad moral y el quiebre emocional de sus personajes apenas con un suspiro la actriz consigue una magnífica interpretación de la solitaria doctora Song, dispuesta a todo por descubrir lo que sucedió en el lugar.

Con un guion que por momentos tiende al subrayado y las obviedades de este tipo de relato-se puede adivinar a distancia quiénes serán las primeras víctimas luego del alunizaje-, la pericia de Bae Doona ayuda a elevar la tensión narrativa y logra atrapar al espectador con una combinación de ciencia ficción, misterio, terror y policial.

Llegados a la estación, los astronautas se dan cuenta rápido que la historia de la fuga nuclear que mató a más de 80 de sus habitantes era pura ficción, pero que algo más siniestro se esconde en los interminables pasillos del lugar.

Y no solo eso: pronto resulta evidente que el material a recuperar es tan codiciado que la misión puede haber sido comprometida con algún mercenario en busca de rédito económico. Una posibilidad que el estricto capitán Han no termina de aceptar. Interpretado por Gong Yoo, estrella de la TV de su país y reconocido mundialmente por su papel en Invasión Zombie, el militar se presenta como el perfecto adversario para la doctora Song.

Siempre dispuesto a cumplir órdenes y ceñirse a los planes trazados, él también tiene motivaciones ocultas para haber aceptado la misión casi suicida, una historia de fondo que se va desarrollando a medida que avanzan los capítulos.

Aunque la miniserie no aporta demasiadas novedades en términos narrativos, sí logra entretener y mantener al espectador interesado en lo que sucede en pantalla, especialmente gracias al trabajo de sus actores principales y el aporte del excelente elenco secundario en el que se destacan las interpretaciones de Kim Song Young, como la médica de abordo, y los notables Lee Joon, en el papel del teniente Ryu y Lee Moo Saeng, quien interpreta al duro jefe Gong.

Los espectadores más observadores también reconocerán en un papel menor pero fundamental para la trama a Heo Sung Tae, el actor que interpretaba al violento jugador 101 en El juego del calamar. Otro punto de contacto entre esta miniserie y su predecesora y punto de referencia inevitable.

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