Agencias, Ciudad de México.- La “peor situación de hambruna se está produciendo actualmente en la Franja de Gaza”, afirmó la principal autoridad internacional en crisis alimentarias en una nueva alerta emitida el martes, en la que además predice “muertes generalizadas” si no se toman acciones inmediatas.

La alerta, que aún no llega a ser una declaración formal de hambruna, se emitió tras la indignación por las imágenes de niños desnutridos en Gaza y los reportes de decenas de muertes relacionadas con el hambre después de casi 22 meses de guerra. La presión internacional llevó a Israel a anunciar medidas el fin de semana, que incluirían pausas humanitarias diarias en los combates en partes de Gaza y lanzamientos aéreos de ayuda humanitaria.

Naciones Unidas y los palestinos en el terreno dicen que poco ha cambiado, y multitudes desesperadas continúan vaciando camiones de entrega antes de que puedan llegar a sus destinos.

La Clasificación Integrada de las Fases de la Seguridad Alimentaria (CIF) dijo que Gaza lleva dos años al borde de la hambruna, pero los acontecimientos recientes han “empeorado drásticamente” la situación, incluyendo los bloqueos a la entrada de alimentos por parte de Israel.

Una declaración formal de hambruna, que es inusual, requiere datos que la falta de acceso a Gaza y la movilidad dentro del territorio han impedido reunir en gran medida. La CIF sólo ha declarado hambruna unas pocas veces: en Somalia en 2011, Sudán del Sur en 2017 y 2020, y partes de la región occidental de Darfur en Sudán el año pasado.

Pero expertos independientes dicen que no necesitan una declaración formal para saber lo que están viendo en Gaza.

“Así como un médico de familia puede a menudo diagnosticar a un paciente que conoce bien basándose en síntomas visibles sin tener que enviar muestras al laboratorio y esperar resultados, también podemos interpretar los síntomas de Gaza. Esto es hambruna”, dijo Alex de Waal, autor de “Hambre Masiva: La Historia y el Futuro de la Hambruna” y director ejecutivo de la Fundación Mundial por la Paz, a The Associated Press.

¿Qué se necesita para declarar hambruna?

Un área se declara en hambruna cuando se confirman las tres condiciones siguientes:

Al menos el 20% de los hogares tienen una falta extrema de alimentos, o están básicamente muriendo de hambre. Al menos el 30% de los niños de 6 meses a 5 años sufren de desnutrición aguda o emaciación, lo que significa que están demasiado delgados para su estatura. Y al menos dos personas o cuatro niños menores de 5 años por cada 10.000 mueren cada día debido a la inanición o la interacción de desnutrición y enfermedad.

El informe se basa en la información disponible hasta el 25 de julio y dice que la crisis ha alcanzado “un punto de inflexión alarmante y mortal”. Dice que los datos indican que se han alcanzado los umbrales de hambruna para el consumo de alimentos en la mayor parte de la Franja de Gaza —en su nivel más bajo desde que comenzó la guerra—, y para la desnutrición aguda en Ciudad de Gaza. El informe dice que casi 17 de cada 100 niños menores de 5 años en Ciudad de Gaza están gravemente desnutridos.

La evidencia creciente muestra “hambruna generalizada”. Los servicios esenciales de salud y otros han colapsado. Una de cada tres personas en Gaza pasa días sin comer, según el Programa Mundial de Alimentos. Los hospitales informan un rápido aumento en las muertes relacionadas con el hambre en niños menores de 5 años. La población de Gaza, de más de 2 millones, se ha visto comprimida en áreas cada vez más pequeñas del territorio devastado.

“Esto no es una advertencia. Es una realidad que se desarrolla ante nuestros ojos”, dijo el secretario general de la ONU, António Guterres, en un comunicado sobre el nuevo informe, añadiendo que el “goteo de ayuda debe convertirse en un océano”.

Más muertes por venir

La nueva alerta de la CIF pide una acción inmediata y a gran escala, y advierte que “la falta de acción ahora resultará en muertes generalizadas en gran parte de la Franja”.

Los trabajadores humanitarios coincidieron.

“Si no tenemos las condiciones para reaccionar ante esta hambruna masiva, veremos este aumento exponencial”, dijo desde Gaza Rachael Cummings, directora humanitaria de Save the Children International. “Así que veremos a miles y potencialmente decenas de miles de personas morir en Gaza. Eso es prevenible.” Describió a niños buscando comida en montones de basura afuera de su oficina.

Cualquier cosa menos que un alto el fuego y un retorno al sistema de ayuda liderado por la ONU que estaba en vigor antes del asedio impuesto por Israel a principios de marzo “es condenar a decenas de miles de personas en Gaza a la muerte, el hambre y la enfermedad”, dijo Rob Williams, director general de War Child Alliance.

“Todos los niños que actualmente están desnutridos morirán. Eso es, a menos que haya una reversión absolutamente rápida y constante de lo que está sucediendo”, dijo el doctor Tarek Loubani, director médico de Glia, con sede en Gaza.

“Abran todos los cruces fronterizos”

Israel ha restringido la entrada de alimentos y otros suministros en diversos grados a lo largo de la guerra. En marzo, bloqueó la entrada de todos los bienes, incluidos combustible, alimentos y medicinas, con el argumento de presionar a Hamás.

Israel alivió ciertas restricciones en mayo, pero también impuso un nuevo sistema de entrega de ayuda respaldado por Estados Unidos que se ha visto plagado por caos y violencia.

Los anteriores proveedores de ayuda, liderados por la ONU, dicen que la entrega de suministros ha sido obstaculizada por el ejército israelí y por incidentes de saqueo, mientras que criminales y multitudes hambrientas asaltan los convoyes que entran.

Aunque Israel dice que no hay límite en la cantidad de camiones de ayuda que pueden entrar a Gaza, las agencias de la ONU y los grupos de ayuda dicen que incluso las últimas medidas humanitarias no son suficientes para contrarrestar la creciente hambruna.

“La forma más rápida y efectiva de salvar vidas ahora mismo es abrir todos los cruces fronterizos”, dijo Tjada D’Oyen McKenna, directora de la agencia internacional de ayuda Mercy Corps, en un comunicado el martes. Los grupos de ayuda califican los lanzamientos por aire de ineficaces y peligrosos, ya que entregan menos ayuda que los camiones.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, alega que nadie está muriendo de hambre en Gaza y que Israel ha suministrado suficiente ayuda durante toda la guerra, “de lo contrario, no habría gazatíes”.

El aliado más cercano de Israel ahora parece estar en desacuerdo. “Esos niños parecen muy hambrientos”, dijo el presidente estadounidense Donald Trump el lunes.

Cinco niños desnutridos en un hospital de Ciudad de Gaza estaban en los huesos, y nada de lo que los médicos intentaban funcionaba. Los tratamientos básicos para la desnutrición que podrían salvarlos se habían agotado debido al bloqueo de Israel. Las alternativas eran ineficaces. Uno tras otro, los bebés y niños pequeños murieron en el transcurso de cuatro días.

En mayor número que nunca, niños consumidos por el hambre están abarrotando el hospital Amigos del Paciente, el principal centro de emergencia para niños desnutridos en el norte de Gaza.

Los fallecimientos del fin de semana pasado también marcaron un cambio: son los primeros que se ven en el centro en niños que no tenían problemas de salud preexistentes. Los síntomas están empeorando, y los infantes están demasiado débiles para llorar o moverse, señaló la doctora Rana Soboh, especialista en nutrición. En meses anteriores, la mayoría mejoraba, a pesar de la escasez de suministros, pero ahora los pacientes permanecen más tiempo y no mejoran, comentó.

“No hay palabras ante el desastre en el que estamos. Los niños están muriendo ante el mundo… No hay fase más fea y horrible que esta”, expresó Soboh, quien trabaja con la organización de ayuda humanitaria Medglobal, cuya sede está en Estados Unidos, la cual apoya al hospital.

Este mes, el hambre que ha estado creciendo entre los más de dos millones de palestinos en Gaza alcanzó un punto de inflexión hacia la muerte acelerada, dicen los trabajadores de ayuda y el personal de salud. No sólo los niños —que suelen ser los más vulnerables— están cayendo víctimas del bloqueo de Israel desde marzo, sino también los adultos.

En las últimas tres semanas, al menos 48 personas murieron por causas relacionadas con la desnutrición, incluidos 28 adultos y 20 niños, informó el jueves el Ministerio de Salud de Gaza. Eso es un aumento respecto a los 10 niños que fallecieron en los cinco meses anteriores de 2025, según el ministerio.

La ONU reporta números similares. La Organización Mundial de la Salud indicó el miércoles que ha documentado 21 niños menores de 5 años que murieron en 2025 por causas relacionadas con la desnutrición. La Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA, por sus siglas en inglés) indicó el jueves que en julio se reportaron al menos 13 muertes de niños, y que el número crece a diario.

“Los seres humanos están bien desarrollados para vivir con déficits calóricos, pero sólo hasta cierto punto”, apuntó el doctor John Kahler, cofundador de Medglobal y pediatra que laboró dos veces en Gaza en calidad de voluntario durante la guerra. “Parece que hemos cruzado la línea en la que un segmento de la población ha llegado a su límite”.

“Este es el comienzo de una espiral de muerte poblacional”, advirtió.

El Programa Mundial de Alimentos de la ONU señala que casi 100.000 mujeres y niños necesitan urgentemente tratamiento para la desnutrición. Los trabajadores médicos dicen que se han quedado sin muchos tratamientos y medicamentos clave.

Israel —que en los últimos dos meses comenzó a dejar entrar suministros a cuentagotas— ha culpado a Hamás de interrumpir la distribución de alimentos. La ONU alega que el gobierno israelí, que ha restringido el ingreso de ayuda desde que la guerra empezó, simplemente tiene que permitir que entre libremente.

Cientos de niños desnutridos son traídos a diario

El hospital Amigos del Paciente está desbordado de padres que traen a niños escuálidos: de 200 a 300 casos al día, narró Soboh.

El miércoles, el personal colocó a niños pequeños sobre un escritorio para medir la circunferencia de sus antebrazos, la forma más rápida de determinar la desnutrición. En el calor del verano, las madres se agolpaban alrededor de los especialistas, pidiendo suplementos alimenticios. Bebés con extremidades escuálidas gritaban de agonía. Otros yacían totalmente en silencio.

Los casos más graves son mantenidos hasta dos semanas en la sala de 10 camas del centro, que este mes ha tenido hasta 19 niños a la vez. Usualmente sólo atiende a niños menores de 5 años, pero comenzó a aceptar algunos de hasta 11 o 12 años debido a que se agravó la inanición entre los niños de más edad.

El hambre también afecta al personal. Soboh dijo que dos enfermeras se pusieron suero para poder seguir adelante. “Estamos exhaustos. Estamos muertos con forma de vivos”, expresó.

Los cinco niños murieron en sucesión el jueves, sábado y domingo pasados.

Cuatro de ellos, de entre 4 meses y 2 años, sufrieron un paro gástrico: sus estómagos dejaron de trabajar. El hospital ya no tenía los suministros nutricionales adecuados para ellos.

La quinta, Siwar, de 4 años y medio, tenía niveles alarmantemente bajos de potasio, un problema creciente. Ella estaba tan débil que apenas podía mover su cuerpo. La medicina para contrarrestar la deficiencia de potasio se ha agotado en gran medida en toda Gaza, apuntó Soboh. El centro sólo tenía un suero de potasio de baja concentración.

La pequeña no respondió al tratamiento. Después de tres días en la unidad de cuidados intensivos, murió el sábado.

“Si no tenemos (suministros) de potasio, veremos más muertes”, comentó.

Un niño de 2 años está famélico

En el campamento de refugiados Shati en Ciudad de Gaza, Naima, la madre de Yazan Abu Ful, de 2 años, le quitó la ropa para mostrar su cuerpo demacrado. Sus vértebras, costillas y omóplatos sobresalían. Su trasero estaba encogido. Su rostro era inexpresivo.

Su padre Mahmud, que también estaba delgado, indicó que lo llevaron al hospital varias veces. Los médicos sólo dicen que sus padres deberían alimentarlo. “Les digo a los médicos: ‘Ustedes mismos ven, no hay comida’”, expresó.

Naima, que está embarazada, preparó una comida: dos berenjenas que compraron por 9 dólares, cortadas y hervidas en agua. Harán rendir la olla de agua de berenjena —ni siquiera una sopa real— para que les dure unos días, señalaron. Varios de los cuatro hermanos mayores de Yazan también se veían delgados y agotados.

Sosteniéndolo en su regazo, Mahmud Abu Ful levantó los brazos inertes de Yazan. El niño yace en el suelo la mayor parte del día, demasiado débil para jugar con sus hermanos. “Si lo dejamos, simplemente podría escapársenos de los dedos, y no podemos hacer nada”.

Los adultos también están muriendo

La inanición afecta primero a los más vulnerables, dicen los expertos: niños y adultos con problemas previos de salud.

El jueves, los cuerpos de un hombre y una mujer adultos con signos de inanición fueron llevados al hospital Shifa de Ciudad de Gaza, indicó el director del hospital, Mohamed Abu Selmia. Uno de ellos padecía diabetes, el otro una afección cardíaca, pero además mostraban deficiencias severas de nutrientes, paro gástrico y anemia por desnutrición.

Muchos de los adultos que han muerto tenían algún tipo de problema de salud preexistente, como diabetes o problemas cardíacos o renales, agravados por la desnutrición, añadió Abu Selmia. “Estas enfermedades no matan si ellos tienen comida y medicina”, comentó.

Las muertes ocurren después de meses de asedio israelí

Israel cortó completamente el ingreso de alimentos, medicinas, combustible y otros suministros a Gaza durante dos meses y medio a partir de marzo, explicando que lo hacía con el fin de presionar a Hamás para que liberara a los rehenes. Durante ese tiempo, los alimentos se agotaron en gran medida para los grupos de ayuda humanitaria y en los mercados, y los expertos advirtieron que Gaza se encaminaba a una hambruna total.

A finales de mayo, Israel alivió ligeramente el bloqueo. Desde entonces, ha permitido la entrada de unos 4.500 camiones para que la ONU y otros grupos de ayuda los distribuyan, incluidas 2.500 toneladas de alimentos para bebés y alimentos especiales de alto contenido calórico para niños, indicó el miércoles el Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel.

Eso es un promedio de 69 camiones al día, muy por debajo de los 500-600 camiones diarios que Naciones Unidas dice que se necesitan. La ONU no ha podido distribuir gran parte de la ayuda porque multitudes hambrientas y pandillas toman la mayor parte de ella de sus camiones. Por separado, Israel también ha respaldado a la Gaza Humanitarian Foundation, que abrió cuatro centros que distribuyen cajas de suministros alimenticios. Cientos de palestinos han sido asesinados en su intento por llegar a los sitios.

David Mencer, portavoz de la oficina del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, negó el martes que en Gaza haya una “hambruna creada por Israel” y culpó a Hamás de crear “escaseces artificiales” al saquear camiones de ayuda.

La ONU niega que Hamás desvíe cantidades significativas de ayuda. Los trabajadores humanitarios dicen que Israel sólo necesita permitir que la ayuda fluya libremente, y hacen notar que el saqueo se detiene cada vez que la ayuda entra en grandes cantidades.

Desde que la ofensiva de Israel provocó un colapso de seguridad en Gaza, lo que ha hecho casi imposible entregar alimentos de manera segura a los hambrientos palestinos, gran parte de la limitada ayuda que entra es acaparada por pandillas y comerciantes y vendida a precios exorbitantes.

Un kilogramo (2,2 libras) de harina ha llegado a costar hasta 60 dólares en los últimos días, y un kilogramo de lentejas hasta 35 dólares. Eso está fuera del alcance de la mayoría de los residentes del territorio, que, según los expertos, está en riesgo de hambruna y donde la gente depende en gran medida de sus ahorros, a 21 meses del inicio de la guerra entre Israel y Hamás.

La decisión tomada por Israel este fin de semana de facilitar más entregas de ayuda —tras enfrentar la presión internacional— ha reducido los precios en cierta medida, pero esto aún no se percibe completamente en el terreno.

Las bolsas de harina en los mercados a menudo llevan logotipos de la ONU, mientras que otros empaques tienen marcas que indican que provienen de la Fundación Humanitaria de Gaza (GHF, por sus siglas en inglés) respaldada por Israel, todo lo cual fue entregado originalmente de forma gratuita. Es imposible saber cuánto se está desviando, pero ninguno de los grupos puede rastrear quién recibe su ayuda.

En las refriegas que rodean las distribuciones de ayuda en las últimas semanas, los residentes dicen que los más fuertes tienen más posibilidades de conseguir comida.

Mohammed Abu Taha, que vive en una tienda de campaña con su esposa e hijo cerca de la ciudad de Rafah, dijo que pandillas organizadas de jóvenes siempre están al frente de las multitudes cuando él visita los sitios de la GHF.

“Es un gran negocio”, dijo.

Todas las vías de ayuda están plagadas de caos

La ONU dice que hasta 100.000 mujeres y niños sufren de desnutrición aguda severa, los grupos de ayuda y los medios de comunicación señalan que su propio personal padece hambre, y el Ministerio de Salud de Gaza afirma que docenas de palestinos han muerto por causas relacionadas con el hambre en las últimas tres semanas.

Cuando la ONU obtiene el permiso de Israel para distribuir ayuda, sus convoyes casi siempre son atacados por pandillas armadas o abrumados por multitudes hambrientas en la zona de amortiguamiento controlada por el ejército.

El Programa Mundial de Alimentos de la ONU dijo la semana pasada que solo podrá entregar ayuda de manera segura a los más vulnerables una vez que se restablezca la seguridad interna, lo cual probablemente ocurrirá solo bajo un alto el fuego.

“Mientras tanto, dada la urgente necesidad de que las familias accedan a alimentos, el PMA aceptará que las poblaciones hambrientas tomen comida de sus camiones, siempre que no haya violencia”, dijo la portavoz Abeer Etifa.

En el sistema alternativo de entrega operado por la GHF, que es un contratista estadounidense, los palestinos a menudo corren un gran riesgo.

Desde mayo, más de 1.000 palestinos han sido asesinados por soldados israelíes mientras buscaban comida, principalmente cerca de los sitios de la GHF, según la oficina de derechos humanos de la ONU, testigos y funcionarios de salud locales. El ejército dice que solo ha disparado tiros de advertencia cuando la gente se acerca a sus fuerzas, mientras que la GHF afirma que sus contratistas de seguridad solo han usado gas pimienta o han disparado al aire en algunas ocasiones para evitar estampidas.

“Tienes que ser fuerte y rápido”

Un hombre de unos 30 años, que insistió en el anonimato por temor a represalias, dijo que había visitado los sitios de la GHF unas 40 veces desde que abrieron y casi siempre regresaba con comida. Vendió la mayor parte a comerciantes u otras personas para satisfacer otras necesidades de su familia.

Heba Jouda, que ha visitado los sitios muchas veces, dijo que hombres armados roban la ayuda cuando la gente regresa con ella y que los comerciantes también ofrecen comprarla.

“Para obtener comida de la organización estadounidense, tienes que ser fuerte y rápido”, dijo.

En imágenes grabadas por palestinos en los sitios de la GHF y ampliamente compartidas se muestran escenas caóticas, con multitudes de hombres corriendo por corredores vallados y luchando por agarrar cajas del suelo. La organización afirma que ha instalado carriles separados para mujeres y niños y que ha aumentado los programas para entregar ayuda directamente a las comunidades.

Las entregas de la ONU también suelen generar violencia mortal y caos, ya que las multitudes, compuestas por miles de personas, abruman rápidamente los camiones, que están muy cerca de las tropas israelíes. La ONU no acepta la protección de Israel y afirma que prefiere confiar en el apoyo comunitario.

El ejército israelí no respondió a varios correos electrónicos donde se solicitan sus comentarios sobre la reventa de ayuda. Tel Aviv señala que no permite que los saqueadores operen en áreas que controla y acusa a Hamás de prolongar la guerra al no rendirse.

“No hay una política de hambre en Gaza, y no hay hambre en Gaza”, dijo el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu el domingo.

La situación cambió drásticamente en marzo

Durante gran parte de la guerra, las agencias de la ONU pudieron entregar ayuda de manera segura, a pesar de las restricciones israelíes y de los ataques y robos ocasionales. La policía liderada por Hamás custodiaba los convoyes y perseguía a los saqueadores y comerciantes sospechosos de revender ayuda.

Durante un alto el fuego a principios de este año, Israel permitió la entrada de hasta 600 camiones de ayuda diariamente. No hubo interrupciones importantes en las entregas, y los precios de los alimentos eran mucho más bajos.

La ONU dijo que tenía mecanismos para prevenir cualquier desvío organizado de ayuda. Pero Israel dice que Hamás la estaba desviando, aunque no ha proporcionado evidencia de robo generalizado.

Todo eso cambió en marzo, cuando Israel suspendió el alto el fuego y detuvo todas las importaciones, incluida la comida. El ejército israelí se apoderó de grandes partes de Gaza en lo que, afirmó, era una táctica para presionar a Hamás para que libere a los rehenes secuestrados en su ataque del 7 de octubre de 2023, que dio inicio a la guerra.

Mientras la policía dirigida por Hamás desaparecía de las áreas bajo control israelí, las tribus locales y las pandillas —algunas de las cuales son apoyadas por Israel, según sus propias declaraciones— tomaron el control, afirman los residentes.

Israel comenzó a permitir la entrada de cantidades mínimas de ayuda en mayo. La GHF se estableció ese mes con el objetivo declarado de prevenir que Hamás desvíe la ayuda.

Desde entonces, Israel ha permitido un promedio de unos 70 camiones al día, en comparación con los 500 a 600 que se necesitan, según la ONU. El ejército dijo el sábado que permitiría la entrada de más camiones —180 entraron el domingo— mientras que los lanzamientos aéreos internacionales se han reanudado, los cuales, de acuerdo con las organizaciones de ayuda, son en gran medida ineficaces.

Mientras tanto, la distribución de alimentos sigue plagada de caos y violencia, como puede verse cerca de los sitios de la GHF o alrededor de los camiones de la ONU.

Aun si Israel pausa sus operaciones militares durante el día, no se sabe cuánto mejorará la situación de seguridad.

Con la ONU y con la GHF, es posible que haya miembros de Hamás entre las multitudes.

En respuesta a preguntas de The Associated Press, la GHF reconoció ese hecho, pero dijo que su sistema previene el desvío organizado de ayuda.

“La verdadera preocupación que abordamos no es si actores individuales logran recibir alimentos, sino si Hamás es capaz de controlar sistemáticamente los flujos de ayuda. En los sitios de la GHF, no pueden hacerlo”, dijo.

Hamás ha negado el robo de ayuda. No se sabe si el grupo está involucrado en el comercio de asistencia, pero sus combatientes se arriesgarían mucho al operar de manera coordinada en zonas militares israelíes por las que pasan los camiones de la ONU y donde se encuentran los sitios de la GHF.

La ONU dice que la única solución es un alto el fuego

Autoridades de la ONU han pedido a Israel que levante completamente el bloqueo y permita la entrada de grandes cantidades de alimentos a Gaza. Eso reduciría el incentivo para el saqueo al asegurar que haya suficiente para todos y al provocar una caída en los precios.

Otro alto el fuego incluiría un aumento importante en la ayuda y la liberación de rehenes israelíes, pero las conversaciones se han estancado.

Hamás comenzó la guerra cuando sus combatientes irrumpieron en Israel, matando a unas 1.200 personas, en su mayoría civiles, y secuestrando a 251 rehenes. Cincuenta cautivos todavía están retenidos en Gaza.

En la ofensiva de represalia de Israel han muerto más de 59.000 palestinos, según el Ministerio de Salud de Gaza, que ha dicho que mujeres y niños constituyen más de la mitad de los muertos. La organización no distingue entre civiles y combatientes en su conteo. El ministerio es parte del gobierno dirigido por Hamás y está dirigido por profesionales médicos. Israel ha impugnado sus cifras sin proporcionar las suyas propias.

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