Agencias, Ciudad de México.- Al ganar el título de la Liga Premier esta temporada, el Liverpool ha logrado lo que ningún otro equipo de la máxima categoría inglesa ha conseguido desde 2017.

Eso es ser un campeón sorpresa.

“Lo que sabemos es que nadie nos veía como un contendiente al título al inicio de la temporada”, afirmó el entrenador del Liverpool, Arne Slot, en febrero.

Desde el año de debut de Antonio Conte en el Chelsea, un forastero no había ganado la liga.

No es que el triunfo del título del Liverpool sea algo parecido a la histórica sorpresa lograda por el Leicester en 2016. Pero con una línea de apuesta 13/2 por parte de algunos corredores al inicio de la campaña y teniendo que navegar la salida del icónico entrenador Jürgen Klopp la temporada pasada, este no se suponía que fuera el año del Liverpool.

“El objetivo principal en lo que me dijeron es mirar a los jugadores, dar tu opinión sobre ellos para que podamos entrar en este proyecto en el segundo y tercer año”, comentó Slot recientemente.

En cambio, bajo la dirección del holandés, el club de Merseyside igualó el récord con su vigésimo título de liga inglesa antes de lo previsto y potencialmente ha iniciado una nueva era en la Liga Premier donde, por primera vez en mucho tiempo, la carrera por los títulos futuros se siente abierta.

Los Reds detuvieron el dominio del Manchester City en las siete temporadas anteriores bajo Pep Guardiola. Y a diferencia del éxito del título del Liverpool en 2020, el City no parece tan seguro de volver a la cima de la clasificación el próximo año en medio de una renovación de la plantilla de Guardiola.

El Liverpool ha capitalizado la caída repentina e inesperada del City de una manera que ninguno de sus rivales pudo. Mientras que el Arsenal, subcampeón en dos ocasiones consecutivas, parecía el mejor posicionado para destronar al campeón defensor por cuarta vez, el club londinense está en camino de terminar segundo por tercer año consecutivo después de una temporada inconsistente y afectada por lesiones.

Slot heredó una plantilla que Klopp reconstruyó y la perfeccionó hasta convertirla en un serio contendiente al título, encabezada por Mohamed Salah. Mientras que jugadores como Alexis Mac Allister y Ryan Gravenberch han sido el corazón del mediocampo. Slot ha sido una mano estabilizadora y su enfoque paciente rindió frutos mientras que el City, en particular, y el Arsenal flanquearon.

Sin embargo, a pesar de la ventaja de 15 puntos del Liverpool en la cima, no es inmediatamente evidente que esto represente el inicio de un período de dominio para el equipo de Slot.

Slot se ha unido a un selecto grupo de entrenadores al ganar el título en su primer año en la Liga Prmier, siguiendo los pasos de Jose Mourinho, Carlo Ancelotti, Manuel Pellegrini y Antonio Conte. De ellos, solo Mourinho defendió con éxito el título.

Desde 2009, solo el City de Guardiola, campeón en seis de siete temporadas entre 2018 y 2024, ha logrado retener el título.

Con el respaldo de los propietarios de Abu Dhabi del City, Guardiola puede construir otro gran equipo, pero tiene un gran trabajo por delante para reemplazar a Kevin De Bruyne y Kyle Walker, mientras que Bernardo Silva e Ilkay Gundogan están en las etapas finales de sus carreras.

¿Será Rodri el mismo jugador cuando regrese de su lesión de ligamento cruzado anterior? Y por letal que haya sido Erling Haaland, el juego de ataque del City se ha vuelto mucho más predecible con la máquina de goles noruega en el punto de ataque.

Se espera que el Liverpool también gaste en la temporada baja, habiendo firmado solo a Federico Chiesa desde que Slot asumió el cargo. Salah y Virgil van Dijk han puesto fin a la incertidumbre de meses sobre su futuro al firmar extensiones de contrato, pero al inicio de la próxima temporada tendrán 33 y 34 años respectivamente, lo que genera dudas sobre su capacidad para mantener sus estándares.

¿Puede el Liverpool encontrar otro goleador que alivie la carga de Salah al estilo de su ex compañero de ataque Sadio Mane? ¿Y cuál será el vacío que deje Trent Alexander-Arnold si, como se informa ampliamente, se uniera al Real Madrid?

¿Qué pasa con el Arsenal, en camino de ser subcampeón por tercer año consecutivo, pero en las semifinales de la Liga de Campeones, habiendo abrumado al campeón Madrid?

Mikel Arteta ha reunido una plantilla que ha estado en la contienda por el título durante tres años consecutivos y puede que aún no haya alcanzado su punto máximo. La tan esperada adición de un goleador de élite podría ser el ingrediente final necesario para cruzar la línea.

Newcastle y Aston Villa están construyendo plantillas impresionantes y el siguiente paso es contender seriamente por el título, mientras que el Chelsea también ha mejorado.

El Liverpool está de nuevo en la cima y ha igualado el récord que ostenta su feroz rival, el Manchester United. El futuro, sin embargo, se siente abierto.

Algo extraordinario ocurrió recientemente en el fútbol inglés. El Liverpool FC se coronó por segunda vez campeón de la Premier League. Sumado a sus 18 títulos anteriores a la Premier League, iguala el récord del Manchester United de ser campeón de Inglaterra en 20 ocasiones.

Pero mientras los seguidores del club celebraron este momento de triunfo, otra faceta asombrosa despertó la atención de los matemáticos.

Y es que la conquista del título por parte del Liverpool completó la apertura de una excepcional serie de números que lleva 33 años gestándose. La secuencia surge cuando clasificamos al Liverpool junto a los demás clubes que han ganado la Premier League desde su creación en 1992, enumerándolos por el número de títulos ganados, empezando por el más bajo.

Como se puede ver en la siguiente tabla, el número de títulos de la Premier League es el siguiente: 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13.

Para un ojo inexperto, esta secuencia puede no parecer significativa. Pero bastará para entusiasmar a muchos aficionados a las matemáticas. La reconocerán como la secuencia de Fibonacci, en la que cada número (después de los dos primeros) es la suma de los dos anteriores de la secuencia.

Esta secuencia se encuentra en una asombrosa variedad de lugares: desde las espirales de las semillas de los girasoles y las brácteas de las piñas hasta los patrones de los árboles genealógicos de algunas especies animales.

Las secuencias de Fibonacci (secuencias en plural porque si se parte de un par de números iniciales distintos y se sigue la regla de sumar números consecutivos para generar el siguiente se obtiene una secuencia distinta, pero relacionada) fueron introducidas por primera vez en la ciencia europea en 1202 por Leonardo de Pisa, también conocido por su apodo Fibonacci (que significa hijo de Bonaccio).

Sin embargo, mucho antes de que Fibonacci popularizara las secuencias en su libro “Liber Abaci”, los matemáticos indios ya las conocían. Habían recurrido a las secuencias para ayudarles a enumerar el número de poemas posibles de una longitud determinada, utilizando sílabas cortas de una unidad de duración y sílabas largas de dos unidades de duración.

Los poetas/matemáticos indios sabían que se podía hacer un poema de longitud n tomando un poema de longitud n-1 y añadiendo una sílaba corta o un poema de longitud n-2 y añadiendo una sílaba larga. Por consiguiente, dedujeron que para calcular el número de poemas de una longitud determinada bastaba con sumar el número de poemas que tenían una sílaba menos y el número de poemas que tenían dos sílabas menos, la regla exacta que utilizamos hoy para definir una secuencia de Fibonacci.

Además la celebración de los aficionados del Liverpool del título de la Premier League provocó un pequeño terremoto en la ciudad inglesa, según un estudio de la universidad de Liverpool.

El mayor movimiento se produjo con el gol de Alexis Mac Allister, que puso a los ‘Reds’ 2-1 arriba y prácticamente confirmaba el título, y dio un 1.74 en la escala Richter.

“Los goles del Liverpool y la pasión de sus aficionados provocó un temblor en la tierra. Su entusiasmo literalmente fue suficiente para mover la tierra”, aseguró el profesor Ben Edwards, uno de los líderes de la investigación.

Según el estudio, el gol de Mohamed Salah provocó un movimiento de 1.6 en la escala Richter, seguido del de Destiny Udogie en propia puerta (1.35), del de Cody Gakpo (1.03) y del de Luis Díaz, que solo registró un 0.64 en la escala porque en un principio fue anulado.

El doctor Farnaz Kamranzad afirmó que aunque los temblores fueron pequeños y no lo suficientemente grandes para que se notaran en las gradas, estos dejaron una “marca” simbólica en Anfield, el estadio del Liverpool.

“Cada ánimo y cada celebración deja una marca debajo de nuestros pies, una marca seísmica de euforia colectiva, que va a quedar grabada en la memoria de la Tierra mucho tiempo después del pitido final”, añadió.

Resulta extraordinario que la secuencia de Fibonacci aparezca en un lugar tan inesperado como la Premier League. Cuando, como científicos, observamos que una secuencia tan conocida como ésta aparece aparentemente de la nada, deberíamos empezar a preguntarnos si nos dice algo importante sobre el proceso que generó la secuencia.

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