Agencias, Ciudad de México.- El primer instrumento de la ESA que ha aterrizado en la Luna ha detectado la presencia de iones negativos en la superficie lunar producidos por interacciones con el viento solar.

El equipo europeo que trabaja con el instrumento NILS (Negative Ions at the Lunar Surface) confirmó el éxito de esta misión científica que voló a la cara oculta de la Luna a bordo de la nave espacial china Chang’e-6. Esta misión robótica llegó a la Luna el 2 de junio y partió el día 4 con muestras rumbo a la Tierra.

El descubrimiento de un nuevo componente del plasma en la superficie de la Luna abre una nueva ventana para la física espacial y para las misiones humanas y robóticas en una era de renovada exploración lunar

El primer detector de iones negativos en la Luna funcionó de forma intermitente para recopilar más de tres horas de datos, tres veces más de lo que necesitaban los equipos científicos para el éxito de la misión. Esta fue la primera vez que la ESA produjo datos científicos en la superficie lunar.

El viento solar es un flujo constante de radiación y partículas procedentes del Sol. El campo magnético de la Tierra actúa como escudo. En cambio, la Luna no tiene campo magnético y su atmósfera, llamada exosfera, es muy tenue. Cuando el viento solar golpea la Luna, la superficie reacciona y levanta partículas secundarias.

Estas partículas pueden tener carga positiva o negativa, o no tener carga alguna. Aunque las partículas con carga positiva ya se habían medido desde la órbita antes, medir las partículas negativas fue todo un reto.

Los iones negativos tienen una vida corta y no pueden llegar a la órbita. Por eso, los científicos europeos necesitaban operar su instrumento cerca de la superficie lunar, una misión sin precedentes para un detector de partículas.

“Estas observaciones en la Luna nos ayudarán a comprender mejor el entorno de la superficie y actuarán como un punto de referencia para explorar las poblaciones de iones negativos en otros cuerpos sin aire del Sistema Solar, desde planetas hasta asteroides y otras lunas”, explica en un comunicado Martin Wieser, investigador principal del NILS en el IRF.

Un equipo científico extasiado ya está trabajando en publicaciones de investigación de alto nivel para compartir los hallazgos. Estas mediciones y la instrumentación utilizada pueden tener aplicaciones para futuras investigaciones del entorno lunar.

Las estaciones terrestres europeas brindan apoyo a la misión Chang’e-6 en su camino a la Luna y de regreso. Poco después del lanzamiento desde China el 3 de mayo de 2024, la estación Kourou de la ESA en la Guayana Francesa siguió la nave espacial durante varias horas para confirmar su órbita.

Alrededor del 25 de junio, la ESA captará señales de la nave espacial cuando regrese a la Tierra cargada con muestras lunares utilizando la estación de Maspalomas, operada por el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) en Gran Canaria, España.

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