Agencias / Ciudad de México.- Marte podría haber tenido las condiciones adecuadas en el pasado para que allí se formaran las moléculas del ácido ribonucleico (ARN), un componente clave para la vida.

Se trata de un gran avance para entender cómo pudo haber sido la vida en el planeta rojo hace 4,000 millones de años.

Un equipo de investigadores liderado por el científico planetario Angel Mojarro, del Instituto de Tecnología de Massachusetts, cree que no se puede descartar la posibilidad de que Marte hubiese albergado vida compatible con la teoría del mundo de ARN. Se trata de un escenario hipotético según el cual la evolución en la Tierra surgió a partir de la actividad versátil de las moléculas de ARN. Es decir, el ARN se desarrolló antes del ácido desoxirribonucleico (ADN).

Siendo más frágil que el ADN, el ARN es una molécula polimérica esencial para la vida tal y como la conocemos, capaz de catalizar las reacciones químicas en las células y almacenar la información genética. Para que el ácido ribonucleico se hubiese formado primero en Marte habría sido necesario que el ambiente marciano satisficiese ciertas condiciones geoquímicas.

En su estudio los científicos estadounidenses han tratado de modelar estas condiciones, basándose en los datos obtenidos sobre la geoquímica actual de Marte. En particular, crearon las soluciones de varios metales y otras sustancias importantes para el nacimiento de la vida en el suelo marciano. Se trata del hierro, del magnesio, del manganeso y de varios ácidos que fueron hallados en el planeta rojo.

Posteriormente los investigadores introdujeron las moléculas genéticas en varias soluciones para ver cuánto tiempo el ARN tardaba en degradarse. Resulta que el ácido ribonucleico fue más estable en las aguas poco acidas con una alta concentración de iones de magnesio en las que el pH oscilaba alrededor del 5,4. Los científicos consideran que los basaltos volcánicos de Marte son ambientes que podrían haber tenido estas condiciones.

Si bien los resultados del estudio no permiten comprobar de forma concluyente que el ARN podría haberse formado en Marte, los científicos no pueden descartar esta posibilidad. No lo hacen también porque ahora no se puede decir con certeza cuál es la geoquímica del suelo marciano.

“El trabajo presentado destaca la importancia de los metales y el pH derivados de las composiciones variables de la roca madre y las condiciones atmosféricas hipotéticas para la estabilidad del ARN [y] avanza nuestra comprensión de cómo los entornos geoquímicos podrían haber influido en la estabilidad de un mundo de ARN potencial en Marte”, escribieron los autores en su estudio, citado por el portal Science Alert.

Las moléculas orgánicas halladas en Marte podrían ser de origen biológico

Las moléculas en cuestión fueron extraídas por el rover Curiosity de una zona arcillosa del cráter Gale conocida como Formación Murray. En 2018 se publicaron en Science dos estudios sobre la cuestión. En aquél momento, los experimentos iniciales revelaron la presencia de una serie de moléculas, incluido un grupo de compuestos llamados tiofenos. Aquí, en la Tierra, dichos compuestos generalmente se encuentran en lugares como el petróleo, hecho de organismos muertos comprimidos y sobrecalentados, como el zooplancton o las algas, o en el carbón, formado también por plantas muertas comprimidas. Se cree que el compuesto también puede formarse de forma abiótica, es decir, a través de un proceso no biológico, cuando el azufre reacciona con hidrocarburos orgánicos a temperaturas superiores a los 120 grados, en una reacción llamada reducción termoquímica de sulfato.

Sin embargo, y aunque esta última reacción no necesita la presencia de vida, los hidrocarburos y el azufre implicados en ella sí que pueden ser de origen biológico. De modo que, hace dos años, los investigadores se dispusieron a investigar de qué forma podrían haberse formado tiofenos en Marte.

“Identificamos varias vías biológicas para formar tiofenos que parecen más probables que las químicas -explica el astrobiólogo Dirk Schulze-Makuch, coautor de la investigación-. Si encuentras tiofenos en la Tierra piensas enseguida que son de origen biológico, pero en Marte el listón para demostrarlo tiene que estar un poco más alto”.

De hecho, existen varias formas de que los tiofenos puedan haber surgido en el Planeta Rojo sin necesitar de la presencia de vida. Por ejemplo, se han detectado tiofenos en meteoritos, rocas no marcianas que podrían haber transportado hasta allí las moléculas. Por otro lado, ciertos procesos geológicos también pueden producir el calor necesario para producir la reducción termoquímica de sulfato, especialmente cuando Marte estaba volcánicamente activo. Y la actividad volcánica, por supuesto, también produce azufre.

Pero los tiofenos marcianos tienen algo diferente. Los procesos descritos anteriormente, en efecto, requieren que el azufre sea nucleófilo, es decir, que sus átomos se desprendan de electrones para que se pueda formar un enlace con su compañero de reacción. Y resulta que la mayor parte del azufre marciano existe en forma de sulfatos no nucleófilos.

Origen orgánico

Pero hay otra posibilidad. Algunas bacterias también pueden sintetizar tiofenos. Por lo tanto, es posible que hace unos 3,000 millones de años, cuando Marte era un lugar más cálido y húmedo de lo que es hoy, existieran colonias bacterianas que producían tiofenos, cosa que según los investigadores puede ocurrir incluso a temperaturas inferiores a cero grados. Mucho más tarde, cuando Marte se secó, los tiofenos quedaron allí para que el Curiosity los encontrara miles de millones de años después.

Lamentablemente, la muestra analizada estaba algo dañada, ya que el Curiosity utiliza una técnica de análisis llamada pirólisis, que calienta las muestras a más de 500 grados. Y eso marca unos límites muy claros a la información que podemos obtener de las muestras analizadas.

Sin embargo, todo eso cambiará con el nuevo rover marciano que la NASA lanzará el próximo mes de julio. De hecho, lleva a bordo un instrumento que resulta mucho menos destructivo y podrá analizar tiofenos intactos. Aunque aún así, dicen los investigadores, las pruebas no serán totalmente fiables.

“Como dijo Carl Sagan -dice Schulze-Makuch- las afirmaciones extraordinarias necesitan evidencias extraordinarias. Creo que esa prueba necesitará que enviemos personas allí, que un astronauta mire a través de su microscopio y vea un microbio en movimiento”.

https://twitter.com/NASAInSight/status/1238497770228420608

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