Agencias, Ciudad de México.- La propuesta más reciente para un cese del fuego en la Franja de Gaza cuenta con el respaldo de Estados Unidos y gran parte de la comunidad internacional, pero Hamás no la ha aceptado totalmente y tampoco, al parecer, lo ha hecho Israel.

Hamás aceptó esta semana el borrador, pero pidió “modificaciones”. El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu ha rechazado públicamente aspectos del plan, lo que ha suscitado interrogantes sobre el compromiso de Israel hacia una propuesta que Estados Unidos dice que es israelí.

El secretario de Estado estadounidense Antony Blinken, quien está en su octava visita a la región desde que Hamás perpetró el ataque contra Israel el 7 de octubre, dijo a reporteros en Qatar el miércoles que las negociaciones continuarán.

Pero agregó que Hamás ha pedido “numerosos” cambios, añadiendo que “algunos son factibles, otros no”.

Blinken rechazó dar detalles, pero declaraciones recientes de funcionarios israelíes y de Hamás sugieren que persisten las mismas discrepancias que los mediadores han estado tratando de resolver desde hace meses.

Este es un vistazo de las principales diferencias entre Israel y Hamás:

¿CÓMO PONER FIN A LA GUERRA?

Hamás ha insistido en que no liberará a los rehenes restantes hasta que haya un cese del fuego permanente y una retirada total de las fuerzas israelíes de la Franja de Gaza. Cuando el presidente estadounidense Joe Biden anunció el mes pasado la propuesta más reciente dijo que incluía ambas cosas.

Pero Netanyahu señaló que Israel sigue comprometido en destruir las capaces militares y políticas de Hamás, y en garantizar que nunca más pueda perpetrar un asalto como el del 7 de octubre. Es muy probable que una retirada total de las fuerzas militares israelíes de Gaza, donde la dirigencia y buena parte de las fuerzas de Hamás siguen intactas, deje al grupo militante en control del territorio y con la capacidad de volver a armarse.

Ello es en parte porque Israel no ha presentado un plan para la posguerra en Gaza, y ha rechazado una propuesta estadounidense que cuenta con amplio apoyo regional porque implicaría un gran progreso hacia el establecimiento de un Estado palestino.

El vocero de Hamás, Jihad Taha, dijo el miércoles a un medio de comunicación libanés que las “modificaciones” requeridas por la agrupación buscan garantizar un cese del fuego permanente y una retirada total de Israel.

Hamás busca además la liberación de cientos de palestinos encarcelados por Israel, incluyendo líderes políticos y milicianos convictos de orquestar mortíferos ataques contra civiles israelíes. Pero no está claro si las partes han acordado la lista de quiénes serán excarcelados, o si serán liberados en Gaza, Cisjordania o enviados al exilio.

¿CÓMO LLEGAR A LA SEGUNDA FASE DEL PLAN?

El plan contempla una fase inicial de seis semanas en que Hamás liberaría algunos rehenes —incluyendo mujeres, personas de edad avanzada y heridos— a cambio de una retirada israelí de zonas pobladas. Loa civiles palestinos podrían regresar a sus hogares y se aumentaría la entrega de ayuda humanitaria.

Desde ese punto, las cosas se vuelven complicadas.

Las dos partes tendrán esas seis semanas para negociar una segunda fase, que según Biden contemplará la liberación de los rehenes restantes, incluyendo soldados varones, y una retirada israelí total de Gaza. El cese del fuego temporal pasaría a ser permanente.

Sin embargo, eso sólo ocurrirá si las dos partes se ponen de acuerdo en los detalles.

Hamás parecer estar preocupado de que Israel reanude su ofensiva una vez que sus rehenes más vulnerables estén en libertad. Y aun si no lo hace, Israel podría presentar demandas en esa fase de las negociaciones que no son parte del acuerdo inicial y que serían inaceptables para Hamás, y entonces reanudar la guerra cuando Hamás las rechace.

El embajador israelí ante Naciones Unidas, Gilad Erdan, dijo que en esas negociaciones Israel exigirá que Hamás sea removido del poder. “No podemos aceptar que Hamás siga gobernando Gaza porque entonces Gaza seguirá siendo una amenaza para Israel”, comentó Erdan al programa “The Source” de la cadena CNN.

Israel también parece renuente a aceptar que la primera fase del cese del fuego se extienda mientras continúen las negociaciones para la primera fase. Erdan dijo que ello le permitiría a Hamás “seguir con unas negociaciones interminables y sin sentido”.

LA DESCONFIANZA ENTRE DOS ANTIGUOS ENEMIGOS

Hay otros temas que podrían torpedear las gestiones para un cese del fuego, empezando con la total desconfianza entre Israel y Hamás, que han librado cinco guerras y están comprometidos mutuamente con destruir al otro.

También están las diversas y contradictorias presiones sobre Netanyahu, lo que podría explicar sus señales encontradas sobre la propuesta.

Miles de israelíes, incluyendo familiares de rehenes, han protestado en los últimos meses para que el gobierno logre la liberación de los cautivos, aunque sea con un acuerdo desproporcionado a favor de Hamás.

Pero los socios de derecha de la coalición de Netanyahu han rechazado el plan y han amenazado con hacer caer al gobierno si el primer ministro pone fin a la guerra sin haber destruido a Hamás.

Quieren volver a ocupar Gaza, alentar la “emigración voluntaria” de palestinos y reconstruir asentamientos judíos allí. Los aliados ultranacionalistas de Netanyahu tienen más poder sobre el primer ministro luego de que Benny Gantz, un político opositor centrista, renunció al Gabinete de Guerra que fue creado para lidiar con el conflicto.

Es difícil pensar que Israel o Hamás renunciarán totalmente a las negociaciones. Para Israel, ello implicaría abandonar a los rehenes que siguen cautivos en Gaza. Para Hamás, ello prolongaría el sufrimiento de los palestinos en el enclave y le daría a Israel más tiempo para aniquilar a esa agrupación.

Pero Blinken insinuó que las negociaciones no podrán continuar indefinidamente.

“En cierto punto en unas negociaciones –y esto ha ocurrido una y otra vez por mucho tiempo– llegas al punto en que, si un lado sigue cambiando sus demandas, como haciendo demandas e insistiendo en cambios a cosas que ya había aceptado, tienes que preguntarte si está procediendo de buena fe o no”, dijo Blinken.

Las sirenas antiaéreas sonaron por todo el norte de Israel, y el ejército dijo que se dispararon unos 160 proyectiles desde el sur de Líbano, en uno de los ataques más grandes desde el inicio de la lucha. Hasta el momento no se han reportado víctimas, y algunos proyectiles fueron interceptados mientras que otros provocaron incendios en zonas de matorrales

HAMÁS PIDE “ENMIENDAS”

Hamás ha expresado su apoyo a los términos generales del acuerdo, pero tiene reparos sobre que Israel vaya a aplicar sus términos.

El vocero de Hamás, Jihad Taha, dijo al medio noticioso libanés ElNashra que las “enmiendas” solicitadas por el grupo incluyen garantías de un cese el fuego permanente y de la retirada completa de las fuerzas israelíes de Gaza.

La respuesta oficial de Hamás a la propuesta, que transmitió el martes a los mediadores, no parecía llegar a una aceptación completa del plan, pero mantenía las negociaciones abiertas. Qatar y Egipto, que han sido mediadores clave junto con Estados Unidos, dijeron que la estaban estudiando.

Blinken está en su octava gira por la región desde que comenzó la guerra.

La iniciativa ha avivado las esperanzas de poner fin a un conflicto en el que los bombardeos y las ofensivas terrestres de Israel en Gaza han matado a más de 37,000 palestinos, según funcionarios de salud palestinos, además de expulsar de sus hogares en torno al 80% de la población, de 2.3 millones de personas. Las restricciones israelíes y los combates continuados han complicado los esfuerzos de llevar ayuda humanitaria al aislado enclave costero, lo que ha impulsado un hambre generalizada.

Israel emprendió su campaña después de que Hamás y otros milicianos asaltaron Israel el 7 de octubre, mataran a unas 1,200 personas, en su mayoría civiles, y tomaron unos 250 rehenes. Más de 100 rehenes fueron liberados durante un cese el fuego de una semana el año pasado a cambio de palestinos encarcelados por Israel. Hamás aún retiene unos 120 rehenes, de los que se cree que un tercio ha muerto.

La propuesta anunciada por el presidente estadounidense Joe Biden contempla un plan de tres fases, que comenzaría con un cese al fuego de seis semanas y la liberación de algunos rehenes a cambio de prisioneros palestinos. Las fuerzas israelíes se retirarían de zonas pobladas y se permitiría que los civiles palestinos regresaran a sus casas.

La fase uno también requiere la distribución de ayuda humanitaria de forma segura “a escala en toda la Franja de Gaza”, lo que implicaría que 600 camiones de ayuda entrarían en el territorio cada día, según Biden.

Al mismo tiempo, se iniciarían negociaciones sobre una segunda fase, que supondría “un final permanente de las hostilidades, a cambio de la liberación de todos los demás rehenes que siguen en Gaza, y una retirada completa de las fuerzas israelíes de Gaza”.

La fase tres emprendería “un gran plan de reconstrucción de Gaza de varios años y la devolución de los restos de cualquier rehén fallecido que siga en Gaza a su familia”.

El grupo armado aceptó una propuesta similar el mes pasado, que fue rechazada por Israel.

Los miembros ultraderechistas de la coalición del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu han rechazado la última propuesta y amenazado con hacer caer su gobierno si pone fin a la guerra sin destruir a Hamás. Pero Netanyahu también enfrenta una creciente presión para que llegue a un acuerdo de devolución de los rehenes. Miles de israelíes, incluidos familiares de los cautivos, se han manifestado a favor del plan respaldado por Washington.

VENGANZA POR UN COMANDANTE ABATIDO

Hezbollah dijo haber lanzado misiles y cohetes contra dos bases militares en represalia por la muerte de Taleb Sami Abdullah, de 55 años. Conocido en Hezbollah como Hajj Abu Taleb, es el comandante de mayor rango que muere desde el inicio de los combates hace ocho meses. El operativo de Israel destruyó una casa donde se reunían Abdullah y los otros tres oficiales del grupo, a unos 10 kilómetros (6 millas) de la frontera, el martes en la noche.

Un miembro de Hezbollah dijo a The Associated Press que Abdullah estaba al mando de gran parte del frente entre Líbano e Israel, incluida una zona frente al poblado israelí de Kiryat Shmona, que Hezbollah ha atacado de forma reiterada en los últimos días, provocando incendios en la zona.

El miembro de la milicia, que no estaba autorizado a hablar con los medios y habló bajo condición de anonimato, dijo que Abdullah se había unido al grupo hacía décadas y participó en ataques contra fuerzas israelíes durante sus 18 años de ocupación del sur de Líbano, que terminaron en mayo de 2000.

Los ataques israelíes en Líbano han matado a más de 400 personas, la mayoría miembros de Hezbollah, aunque entre los muertos también había más de 70 civiles y no combatientes. Del lado israelí han muerto 15 soldados y 10 civiles desde que comenzó la guerra en Gaza.

Otros grupos aliados de Irán, incluidas milicias poderosas en Irak y Siria, así como los rebeldes hutíes en Yemen, ha atacado objetivos israelíes, estadounidenses y otros desde que comenzó la guerra, lo que a menudo les ha supuesto represalias occidentales. Israel e Irán intercambiaron fuego directo por primera vez en abril.

El gobierno del presidente Biden ha dicho que la mejor forma de desactivar las tensiones regionales es que Hamás acepte una propuesta de un cese el fuego en varias fases que pondría fin a la guerra en Gaza y supondría la liberación de los rehenes que siguen cautivos desde el ataque de Hamás del 7 de octubre que desencadenó la guerra. El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas votó el lunes a favor del plan por una mayoría abrumadora.

Aunque Biden dice que es una propuesta israelí, Netanyahu ha dado mensajes contradictorios y dice que Israel sigue comprometido con destruir a Hamás. No está claro cómo lograría eso si la propuesta estadounidense, que incluye una retirada israelí de Gaza, se aplica por entero.

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