Agencias/Ciudad de México.- El número de nacimientos en Estados Unidos aumentó ligeramente el año pasado, pero los expertos no lo ven como una evidencia de que se esté invirtiendo una vieja tendencia a la baja.
En 2024 se reportaron poco más de 3.6 millones de nacimientos en Estados Unidos, según datos preliminares de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. Son 22,250 más que el total final de nacimientos en 2023 en el país, que fue publicado.
Es probable que el total de 2024 crezca al menos un poco cuando se publiquen las cifras definitivas, pero otro conjunto de datos preliminares muestra que las tasas de natalidad en general sólo aumentaron para un grupo de personas: las mujeres hispanas.
El aumento —de menos del 1%— puede ser sólo una pequeña fluctuación en medio de una tendencia más amplia, dijo Hans-Peter Kohler, sociólogo de la Universidad de Pensilvania que estudia la demografía familiar.
“Sería reacio a interpretar mucho el aumento de 2023-24, y ciertamente no como un indicio de una reversión de la tendencia hacia una menor o decreciente fertilidad en Estados Unidos”, comentó Kohler, añadiendo que se necesita más análisis para entender cualquier cambio que haya ocurrido en los patrones de nacimientos el año pasado.
Los nacimientos y las tasas de natalidad en Estados Unidos han estado cayendo durante años. Disminuyeron en la mayoría de los años después de la recesión de 2008-2009, a excepción de un repunte en 2014. También cayeron en 2020, el primer año de la pandemia de COVID-19, y luego aumentaron durante dos años consecutivos después de eso, un incremento que los expertos atribuyeron en parte a embarazos pospuestos en medio de la pandemia.
Una caída del 2% en 2023 situó los nacimientos en Estados Unidos en menos de 3,6 millones, el total anual más bajo desde 1979. Vermont tuvo la tasa de natalidad más baja en 2023, y Utah tuvo la más alta, según el informe de 86 páginas sobre la natalidad de ese año publicado.
El informe, basado en una revisión de todos los certificados de nacimiento presentados ese año, muestra que la edad promedio de las madres en su primer nacimiento ha seguido aumentando, alcanzando los 27 años y medio. Era de 21 años y medio a principios de la década de 1970, y de ahí empezó a aumentar constantemente.
Las tasas de natalidad han estado cayendo durante mucho tiempo entre adolescentes y mujeres más jóvenes, pero han estado aumentando entre mujeres de treinta y tantos y cuarenta y tantos años, un reflejo de que las mujeres persiguen educación y carreras antes de intentar formar familias, dicen los expertos. Sin embargo, en 2023, las tasas de natalidad cayeron para casi todos los grupos de edad, incluyendo a mujeres de poco más de 40 años.
Los datos preliminares de tasas de natalidad para 2024 muestran una disminución continua entre adolescentes y mujeres de poco más de 20 años. Pero también mostraron aumentos para mujeres de entre 25 y 30 años, debido enteramente a un aumento en los nacimientos entre mujeres hispanas. También se observaron aumentos entre mujeres de treinta y tantos años, debido a incrementos entre mujeres hispanas y blancas, y para aquellas en sus 40 años, debido a aumentos entre mujeres blancas.
Las madres inmigrantes probablemente impulsaron el aumento en los nacimientos hispanos, y una economía sólida en 2024 también puede haber ayudado a sostener las cifras, dijo el doctor John Santelli, experto en salud familiar de la Universidad de Columbia.
“Pero creo que los cambios son pequeños… No creo que vaya a cambiar las trayectorias a largo plazo”, señaló Santelli.
Menos personas cruzaron las fronteras estatales para practicarse abortos en 2024 que el año anterior, según una nueva encuesta.
En un informe publicado por el Instituto Guttmacher, una organización de investigación que apoya el derecho al aborto, calcula que el número total de abortos proporcionados por profesionales clínicos en los estados donde es legal aumentó en menos del 1% de 2023 a 2024.
Sin embargo, el número de personas que cruzaron las fronteras estatales para abortar disminuyó en aproximadamente un 9%.
El informe, basado en una encuesta mensual de proveedores, es el vistazo más reciente a la forma en que ha evolucionado el panorama del aborto en Estados Unidos desde que la Corte Suprema revirtió el fallo del caso de Roe vs. Wade en 2022, en una decisión que eliminó el derecho constitucional al aborto a escala nacional y abrió la puerta a prohibiciones y restricciones estatales.
En el informe de Guttmacher se calcula que hubo 1.04 millones de abortos en 2024, un aumento de aproximadamente el 1% respecto a su total del año anterior.
En varios estudios se ha encontrado que el número total de abortos en Estados Unidos ha aumentado desde la reversión del fallo, a pesar de que algunos estados han implementado prohibiciones.
Actualmente, 12 estados aplican prohibiciones al aborto con excepciones limitadas en todas las etapas del embarazo. Cuatro más tienen prohibiciones que entran en vigor después de aproximadamente seis semanas, que es antes de que muchas mujeres sepan que están embarazadas.
El recuento de Guttmacher no refleja los abortos autogestionados, como los que se practican las personas que obtienen píldoras abortivas de redes comunitarias, farmacias extranjeras o a través de telemedicina mediante proveedores médicos en estados que tienen leyes destinadas a proteger a quienes envían píldoras a lugares con prohibiciones. Actualmente hay una batalla judicial sobre la constitucionalidad de tales leyes. Pero en otra encuesta se encontró que el número de píldoras enviadas por telemedicina a estados con prohibiciones ha estado creciendo y representó aproximadamente uno de cada 10 abortos en Estados Unidos para el verano de 2024.
Isaac Maddow-Zimet, un científico de datos en Guttmacher, dijo que, aunque el número de abortos ha aumentado, es probable que algunas personas que desearían terminar sus embarazos no puedan hacerlo.
“Sabemos que algunas personas acceden al aborto a través de la telemedicina”, afirmó. “Y sabemos que no es una opción para todos”.
El número de personas que cruzaron las fronteras estatales para abortar disminuyó a aproximadamente 155,000 en comparación con los casi 170,000 anteriores. El impacto interanual varía según el estado.
Por ejemplo, aproximadamente uno de cada ocho abortos realizados en Florida en la primera mitad de 2023 fue proporcionado a personas que provenían de fuera del estado. Para la segunda mitad de 2024, cuando entró en vigor una prohibición de abortos después de las primeras seis semanas de embarazo, solo aproximadamente uno de cada 50 se practicaban a personas de otro estado.
Más personas viajaron a estados como Virginia y Nueva York tras la entrada en vigor de la ley de Florida.
La disminución en el número de personas que viajaban a Minnesota podría estar vinculada a que volvieron a ofrecerse abortos en clínicas en Wisconsin.
La mayoría de los abortos en Kansas se proporcionan a personas de otros lugares y el número creció a medida que se expandió la capacidad de las clínicas.
En un documento de trabajo publicado en marzo se proporciona una visión diferente sobre el impacto de las prohibiciones.
Se encontró que las tasas de natalidad aumentaron de 2020 a 2023 en condados más alejados de las clínicas de aborto. Las tasas aumentaron más rápido entre las mujeres negras e hispanas, aquellas con niveles educativos más bajos y las personas que no están casadas.
“La conclusión es que la distancia sigue siendo importante”, dijo Caitlin Myers, profesora de economía en Middlebury College y una de las autoras del documento de trabajo publicado por la Oficina Nacional de Investigación Económica. “Realmente no era obvio que esto sería así”.
“Estas prohibiciones son más que simples políticas; son ataques directos a la autonomía corporal”, expresó Regina Davis Moss, presidenta y directora ejecutiva de In Our Own Voice: National Black Women’s Reproductive Justice Agenda.
Las prohibiciones también exacerban las enormes disparidades en la mortalidad materna para las mujeres negras de Estados Unidos, señaló. En 2023, las mujeres negras murieron alrededor del momento del parto a una tasa casi 3,5 veces mayor que las mujeres blancas.
“Nos enfrentaremos a un creciente número de nacimientos, lo que aumentará la tasa de mortalidad materna, la tasa de mortalidad infantil y las desigualdades en la atención”, manifestó. “Es muy perturbador y triste”.
Bree Wallace, directora de gestión de casos en el Tampa Bay Abortion Fund en Florida, que ayuda con la logística y los costos de los abortos, dijo que las personas que consideran la posibilidad de practicarse un aborto no siempre conocen sus opciones.
“Muchas personas no conocen sus opciones o piensan que simplemente no es posible salir del estado”, comentó. “Mucha gente escucha ‘prohibición’ o ‘prohibición de seis semanas’ en su estado y eso es todo”.
Las muertes de mujeres durante el embarazo o el parto han descendido un 40 % desde principios de siglo, pero todavía fueron 260,000 en 2023, una cada dos minutos, advierte la Organización Mundial de la Salud (OMS), que teme futuros retrocesos en esta lucha a causa de los recortes en cooperación sanitaria internacional, encabezados este año por Estados Unidos.
Un estudio de la OMS publicado con ocasión del Día Mundial de la Salud destaca la enorme desigualdad que muestran las cifras, ya que un 70 % de esas muertes registradas (182,000) se produjeron en el África Subsahariana y un 17 % (43.000) en el sur de Asia, regiones en desarrollo que a menudo adolecen de sistemas sanitarios inadecuados.
El mayor descenso en las tasas de mortalidad materna en el periodo 2000-2023 se produjo en Europa Oriental y la mencionada Asia Meridional (por encima del 70 % en ambos casos), mientras que el África Subsahariana, pese a mantener cifras absolutas aún altas, logró una estimable bajada del 40 %.
La tasa de mortalidad materna en los países más desarrollados es actualmente de 10 fallecimientos por cada 100,000 partos, mientras que en las naciones menos desarrolladas es más de 30 veces mayor (346 muertes).
La posibilidad de que una mujer fallezca eventualmente en algún embarazo o parto a lo largo de su vida es 120 veces mayor en los países de menores ingresos (una mujer por cada 66) que en aquéllos con rentas más altas (una por 7,933.
En naciones en conflicto ese riesgo aumenta a una mujer por cada 51, y los países con tasas más altas en este sentido son Chad y República Centroafricana (una de cada 24), Nigeria (una por cada 25), Somalia (una por cada 30) y Afganistán (una por cada 40).
Según la OMS, un 75 % de las muertes maternales se producen por unas pocas causas: hemorragias e infecciones generalmente durante el parto, preeclampsia y eclampsia (derivadas de subidas de presión durante el parto), complicaciones diversas al dar a luz, y abortos llevados a cabo en condiciones poco seguras.
La organización recuerda en este sentido que todas las mujeres, incluidas las adolescentes, deben tener acceso a anticonceptivos, prácticas abortivas seguras con arreglo a la ley y cuidados postparto de calidad para poder reducir unas cifras de mortalidad que a juicio de la OMS son “inaceptablemente altas”.
El estudio de la OMS recuerda que la pandemia de covid causó un aumento de la mortalidad materna, tanto por la complicación de embarazos en mujeres que se contagiaron de la enfermedad como por las perturbaciones en los servicios de maternidad como efecto secundario de la presión que sufrieron muchas redes sanitarias saturadas por la incidencia del coronavirus.
Si en 2020 las muertes maternales ascendieron a 282,000, al año siguiente hubo 40,000 más, hasta un total de 322,000.
Aunque las cifras indican avances, la OMS advierte que la tendencia a la baja en la mortalidad materna se ha frenado desde 2016 y actualmente el ritmo anual de descenso (del 1,5 %) es insuficiente para lograr los objetivos de desarrollo sostenible en este aspecto, que sólo se conseguirían con una bajada diez veces mayor.
“El informe ofrece rayos de esperanza pero también destaca lo peligroso que el embarazo es en gran parte del mundo, pese a que existen soluciones para evitar las complicaciones causantes de la mayor parte de estos fallecimientos”, resumió el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus.
La OMS subraya que los recortes globales en salud están obligando a reducir servicios vitales para la salud materna e infantil, lo que ya se traduce en cierres de instalaciones y despidos de empleados sanitarios, mientras las cadenas e suministro de tratamientos se ven severamente perturbadas.
Investigadores atraviesan por lo que uno de ellos describió como un “caos” para determinar qué datos públicos fueron eliminados por el gobierno federal de los sitios web gubernamentales y publicaciones electrónicas.
Las agencias federales retiraron a finales de la semana pasada varias páginas web del gobierno mientras el personal se apresura a cumplir con la orden del presidente Donald Trump de anular las protecciones para las personas transgénero, lo que requiere eliminar el lenguaje de “ideología de género” de los sitios web, contratos y correos electrónicos.
Algunas de las páginas reanudaron operaciones pero los analistas de datos aseguran que no está claro qué fue exactamente lo que se eliminó o cambió.
“Buscas algo y simplemente no está”, dijo Amy O’Hara, investigadora de la Universidad de Georgetown y presidenta de la Asociación de Usuarios de Datos Públicos.
Los investigadores de ciencias sociales y otros usuarios de datos federales señalaron que se sentían como si se hubiera activado una alarma contra incendios después de descubrir a finales de la semana pasada que no había acceso a ciertos datos federales de suma importancia.
Esto desató “un caos” para obtener copias de cualquier dato federal que se hubiera publicado anteriormente, destacó O’Hara.
Aunque el objetivo declarado del gobierno es el de eliminar la terminología de género y transgénero, O’Hara señaló que a algunos investigadores les preocupa que se pueda eliminar otros temas de relevancia política, como el cambio climático o las vacunas.
Un panel de expertos afiliado a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC por sus iniciales en inglés) exigió una reunión para discutir el asunto.
La comisión, autorizada por el Congreso para asesorar al director de los CDC, pidió a la directora interina de la agencia, Susan Monarez, una explicación sobre por qué se había suspendido el acceso a los datos “que permiten que las personas de todo el país puedan entender el estado de salud de sus comunidades”.
El panel aún no ha recibido una respuesta, dijo el doctor Joshua Sharfstein, miembro de la comisión y exfuncionario federal de salud que ahora funge como experto en políticas de salud en la Universidad Johns Hopkins.
Los expertos dicen que no sólo se afectaron datos y resúmenes, sino también los libros de códigos que explican diferentes variables. Aseguran que también observaron cambios en investigaciones publicadas que utilizaron conjuntos de datos afectados, e incluso la redacción en las listas de publicaciones sobre ciertos temas.
“Es bastante desconcertante el alcance de todo esto”, declaró O’Hara.
Los investigadores todavía intentan averiguar qué fue lo que se cambió o eliminó, agregó.
“Nos enteramos de las omisiones cuando alguien busca algo”, destacó O’Hara.
Por ejemplo cuando se hizo una consulta para acceder a ciertos datos de la encuesta más completa de la Oficina del Censo de Estados Unidos sobre la vida cotidiana de los habitantes del país, los usuarios recibieron una respuesta que indicaba que la sección “no estaba disponible por mantenimiento”.
El portal público oficial de datos de salud de los CDC fue retirado por completo, pero estuvo nuevamente en línea durante el fin de semana, aunque con un mensaje destacado en amarillo en la parte superior con la leyenda: “El sitio web de los CDC está siendo modificado para cumplir con las órdenes ejecutivas del presidente Trump”. Los datos de la Encuesta de Comportamiento de Riesgo Juvenil de la agencia también fueron restaurados, pero con al menos una de las columnas de género faltante y sin su documentación de datos.
Funcionarios de los CDC no respondieron de inmediato a una solicitud de comentarios.


















